Avatar de Mauro Santayanna

Mauro Santayanna

Periodista, habiendo ocupado cargos destacados en los principales organismos de prensa brasileños.

163 Artículos

INICIO > blog

El dinero “recuperado” en Lava Jato es una faceta de la destrucción de empresas.

Éstas son las obras que necesitan urgentemente ser restauradas y que, una vez que cese la actividad de la verdadera bomba de neutrones de la Operación Lava Jato –si eso sucede alguna vez–, no volverán jamás.

Dallagnol PT (Foto: Mauro Santayanna)

El señor Deltan Dalagnoll y algunas cadenas de televisión siguen afirmando, en sus ataques al supuesto "revés" en el marco de la Operación Lava Jato, con la redistribución administrativa del personal de la Policía Federal implicada en esa operación, que se han recuperado 1 millones de reales sólo en los últimos 10 días, en un descarado intento de confundir a la opinión pública.

El dinero recuperado es el devuelto de cuentas en Suiza, por ejemplo, y en ese sentido, la Operación Lava Jato no "recuperó" más que unos pocos cientos de millones de reales. El dinero procedente de multas punitivas, extorsionado mediante acuerdos de clemencia, no es dinero "recuperado" para la sociedad. Sino simplemente otra forma despiadada y destructiva de "esterilizar" y extraer recursos fundamentales de la economía real, en un contexto recesivo, de empresas, empleos, proyectos y programas que han sido destruidos por la justicia en los últimos tres años, causando a la nación un daño decenas de veces mayor que el que supuestamente se desvió mediante la corrupción.

Estas son las obras que urge recuperar y que, tras el cese —si es que llega a ocurrir— de la verdadera bomba de neutrones de la Operación Lava Jato, jamás volverán. Es increíble cómo, cada vez que se toma una medida, o alguien dice que tomará algo relacionado con esta operación, ciertos medios de comunicación y ciertos fiscales insisten en tratarla, directa e indirectamente, como una vaca sagrada, la última limonada del desierto, perfecta, intocable e inmaculada como la túnica de Dios.

La Operación Lava Jato, hay que decirlo de una vez por todas, puede – y debe, siempre que sea necesario – al menos mientras todavía seamos oficialmente una democracia, ser criticada por cualquier ciudadano brasileño y por otras instancias de la estructura del Estado y de la República, si no por los medios de comunicación y profesionales que no quieran actuar simplemente como ovejas ante ella.

Desde la acusación hasta la investigación, incluyendo acuerdos de culpabilidad y condenas, el caso está plagado de errores judiciales que el Poder Judicial deberá corregir oportunamente. Y no merece, ni siquiera por razones de igualdad, un trato especial o diferente al de otras operaciones del Ministerio Público y la Policía Federal.

Más aún –como si no bastaran sus absurdas y desastrosas consecuencias económicas para el país–, porque los jueces, fiscales y policías que no participan en ella –que no dan conferencias ni reciben honores por la espectacular y fabricada notoriedad de esta operación– no son –ni funcional ni profesionalmente– inferiores a los que sí forman parte de ella.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.