Dodge mintió y el TSE guardó silencio: el pacto se promulgó en 1992.
“La Procuradora General de la República, Raquel Dodge, mintió al afirmar que el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos no respetaba el procedimiento legal necesario para adquirir poder supralegal en el país”, escribe la socióloga Thais Moya, recordando que la promulgación fue realizada por Fernando Collor en 1992; para ella, “Dodge cometió una burla institucional sin precedentes, y los ministros del Tribunal Superior Electoral, con excepción de Fachin, guardaron silencio y siguieron el guion del golpe”.
La procuradora general de la República de Brasil, Raquel Dodge, mintió al afirmar que el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos no respetaba el proceso legal necesario para adquirir poder supralegal en el país.
Resulta que el pacto fue aprobado por el Congreso Nacional mediante Decreto Legislativo N° 266/91 y promulgado por la Presidencia de la República mediante Decreto N° 592, en 1992. Ver:
Decreto Legislativo firmado por el Presidente del Congreso, Senador Mauro Benevides:
fuente: http://www2.camara.leg.br/legin/fed/decleg/1991/decretolegislativo-226-12-dezembro-1991-358251-publicacaooriginal-1-pl.htmlAccedido en septiembre de 2018.
Promulgación presidencial realizada por Fernando Collor:
La mentira fue tan descarada que Dodge tartamudeó, desconcertada, al hablar del asunto; sabía que estaba cometiendo un delito contra la democracia brasileña, más aún porque disimuló utilizando un caso que nada tiene que ver con el Pacto en cuestión. Sacó a la luz... Carta Rogatoria 8279El fiscal citó una petición de 1998 emitida por Argentina, que, invocando el Protocolo sobre Medidas Cautelares (Mercosur), solicitaba el embargo de un cargamento de mercancías. El fiscal se basó en la opinión del entonces relator, Celso de Mello, quien afirmó que para que un tratado internacional tenga validez interna, debe necesariamente pasar por el proceso de aprobación del Congreso Nacional, mediante un Decreto Legislativo, y luego ser promulgado por la Presidencia de la República, mediante otro Decreto.
Ante esta "ensalada mixta" de falsedades y distorsiones de los hechos, Dodge mintió, diciendo que el Pacto Internacional que legitima el mandato de la ONU, que exigía garantizar la candidatura equitativa de Lula, no pasó por tal procedimiento y por tanto no tiene valor suprajurídico, lo que suspendería la Ley de Ficha Limpia, considerando que esta es una ley ordinaria, por tanto, subordinada al mandato.
Literalmente, Dodge cometió una burla institucional sin precedentes y los ministros del Tribunal Superior Electoral, con excepción de Luiz Edson Fachin, permanecieron en silencio y siguieron el guión del golpe.
En varias decisiones de la Corte Suprema, los jueces han declarado que el Pacto fue aprobado, ratificado y promulgado en 1992, como ya hemos demostrado anteriormente. Pero para que no queden dudas, aquí está. El voto de Gilmar MendesEn Apelación Extraordinaria 466.343-1, en 2008:
Esta mentira descarada del Ministerio Público Federal (MPF) deja claro que los golpistas no tienen ningún escrúpulo en violar los derechos políticos de Lula y de millones de electores que quieren votar por él.
Este acto descarado ha sido ensayado desde al menos el 23 de agosto por el gobierno de Temer y el periódico Estado de S. Paulo, utilizando el Pacto Adicional de 2009, que aborda exclusivamente la pena de muerte y de ninguna manera altera ni revoca el pacto original. Este pacto adicional fue aprobado por el Congreso y aún no se ha promulgado, en parte porque algunos sectores del Estado lo consideran innecesario, dado que el pacto que lo engloba ya está internalizado como norma supralegal.
El poder judicial brasileño está desbordado por calumniadores autoritarios que atentan contra la Constitución Federal y nuestra democracia. Los juristas democráticos deben alzarse contra este crimen, pues ya nos enfrentamos a un escenario de traición y estado de excepción. ¿Hasta dónde llegará esta mafia encapuchada para violar e impedir la voluntad soberana del pueblo?
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
