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César Fonseca

Reportero político y económico, editor del sitio web Independência Sul Americana

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¿Y si las primarias argentinas se desarrollaran como las de Brasil, cómo sería entonces el movimiento de Bolsonaro?

¿Qué pasaría si las primarias argentinas se desarrollaran como en Brasil? ¿Cómo sería el movimiento de Bolsonaro? (Foto: 13/09/2021 REUTERS/Adriano Machado)

¿Quedaría Bolsonaro en una situación de total descrédito político si Brasil celebrara las primarias argentinas que acaban de sacudir al peronismo y fracturar el gobierno de Alberto Fernández? ¿Resistiría el negacionismo sanitario al estilo Bolsonaro, raíz del crecimiento exponencial de las muertes por Covid-19, las primarias de la oposición brasileña, liderada por Lula en las encuestas? ¿Cuál sería la reacción popular, considerando tantas muertes evitables, sumado a la investigación de la Comisión Parlamentaria de Investigación sobre el Genocidio, dirigida por el Senado, que revela pruebas flagrantes de corrupción en el mercado de adquisición de vacunas, destruyendo la credibilidad del gobierno? ¿Se aprobaría o se rechazaría enérgicamente la práctica de Bolsonaro de gobernar mediante la desinformación (noticias falsas) si se celebraran aquí las famosas primarias abiertas (PASO), que modernizaron el sistema electoral argentino? ¿Aprobaría la población, tras las primarias, la creación de una Comisión Parlamentaria de Investigación sobre Noticias Falsas para investigar las historias fabricadas que favorecieron la elección de Bolsonaro, dejando tras de sí una estela de intensa especulación e interrogantes, como se muestra en el documental del periodista Joaquim Carvalho de TV 247? ¿Se abstendría la población de expresar, en posibles primarias, su indignación ante el desempleo que azota a 14 millones de trabajadores, condenados al estancamiento salarial neoliberal, la miseria y la fuga de capitales que acelera la inflación y la inestabilidad social? ¿O le daría rápidamente la espalda al gobierno del líder genocida que ha perdido la capacidad de gobernar?

La irresistible evolución de la democracia sacude el peronismo argentino.

Los argentinos implementaron una sabia reforma electoral: desde la mitad hasta el final del mandato, se celebran las Elecciones Primarias (PASO) para medir el sentir popular antes de las elecciones parlamentarias y presidenciales. Si el gobierno responde a las demandas esenciales de la población, aprueba; si no, no. Todo dentro del proceso democrático más absoluto. Esto es lo que sucedió el domingo: la población rechazó dos acciones gubernamentales con las que no estaba de acuerdo y que consideraba contradictorias. Primero, repudió la política de ajustes en los precios de los combustibles, relativamente contradictoria con los ajustes salariales. Lo que sucedió allí es similar a lo que sucede en Brasil: los aranceles suben regulados por el tipo de cambio del dólar. Semanalmente, aparece una sorpresa desagradable para los bolsillos de los consumidores. Esta incongruencia entre la necesidad de equilibrar las cuentas públicas utilizando el ahorro popular y dejando intacto el ahorro de los ricos fue rechazada en las primarias. En el choque entre intereses de clase, trabajo versus capital, el presidente Fernández se ha alineado con la orientación del capital, en un momento en que los salarios están sufriendo las peores consecuencias de la crisis, agravada por el nuevo coronavirus, cuyos efectos se multiplican con sus variaciones a una escala incontrolable para la ciencia.

Reacción del kirchnerismo y el peronismo

Con las finanzas públicas tambaleándose por la especulación del dólar, la Casa Rosada admitió haber recurrido al FMI, sin duda para obtener un préstamo que le permitiera cubrir sus gastos al estilo neoliberal, sometiéndose a las condiciones impuestas por ajustes fiscales que ahondan las contradicciones entre trabajadores y empresarios. Los aliados kirchneristas de Fernández, liderados por la expresidenta Cristina Kirchner, amenazaron con abandonar el barco; sentían la presión de la base peronista, que reaccionaba ante el gobierno al caer en la red del neoliberalismo, cuyo discurso se basa en el equilibrio fiscal, donde los salarios se resienten mientras el capital siempre encuentra la manera de salvarse. ¿Se está acercando Fernández, inconsciente y peligrosamente, a las políticas de estilo macri al que derrotó, aliado con Cristina, al romper con el neoliberalismo de Macri? La sorprendente derrota en las primarias de este domingo dejó claro lo obvio: el gobierno peronista perdería sin duda su base electoral en las elecciones parlamentarias si no reaccionaba a las medidas neoliberales que dictan recortes en el gasto social para priorizar el gasto en deuda pública, como está sucediendo en Brasil bajo la enmienda del tope de gasto impuesta por los golpistas de 2016; ¿o quedaría sellado el destino peronista al rendirse al neoliberalismo, dando posibilidades al regreso de las fuerzas conservadoras, lideradas por Macri u otro radical como Bolsonaro, en sintonía con Washington?

Confrontación entre China y Estados Unidos en Argentina

Lo cierto es que el clima político y económico de Argentina se ha visto influenciado por el FMI y el Banco Mundial. La Casa Blanca está descontenta con el creciente acercamiento entre el gobierno peronista y China, que ha ocupado el espacio que antes pertenecía a los capitalistas brasileños en el marco de los acuerdos del Mercosur. Los partidarios de Bolsonaro, vigilados por Paulo Guedes y Wall Street, reaccionan en contra de esto; los aliados de Washington se oponen a este acercamiento y abogan por un préstamo puente del FMI y el Banco Mundial para equilibrar las cuentas, afectadas por la crisis sanitaria, que genera presión inflacionaria e incertidumbre cambiaria. Las primarias de Buenos Aires representan un duro golpe para Fernández, y si no modifica su rumbo neoliberal, difícilmente podrá presentarse a un segundo mandato. ¿Lo abandonará Cristina para forjar otras alianzas de izquierda y así lograr viabilidad electoral en las próximas elecciones presidenciales? Todo indica que Cristina se está inclinando por abandonar a Fernández y alinearse con aquellos en Argentina que defienden las políticas de Lula da Silva para ganar las elecciones.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.