Engels como crítico de la economía política
Friedrich Engels nos ayuda a reforzar la estrategia proletaria y comunista
Por Mário Soares Neto, en el portal la tierra es redonda
Introducción
Este artículo pretende plantear algunos puntos de debate en torno a las aportaciones de Friedrich Engels (1820-1895) en el clásico panfleto de 1843, Umrisse zu einer Kritik der Nationalökonomie.[i] La sugerente formulación del joven Engels se publicó originalmente en el Deutsch-Französische Jahrbücher, periódico publicado en París en febrero de 1844, organizado por Karl Marx (1818-1883) y Arnold Ruge (1802-1880).
en la elaboración engelsiana, se presentó como campo prioritario el estudio de la Economía Política Clásica, basado principalmente en teóricos como Adam Smith, David Ricardo, John MacCulloch, James Mill, entre otros. El "Bosquejo Genial" entre muchos logros, jugó el papel de definir los rumbos de las investigaciones de Marx y del proyecto de crítica a la economía política desarrollado por ambos, cuya máxima expresión se dio en La capital (1867).
No Describir, Dando los primeros pasos en el estudio y la crítica de esa nueva rama del conocimiento científico, Engels declaró que “la economía política surgió como una consecuencia natural de la expansión del comercio, y con ella surgió un elaborado sistema de fraudes consentidos, una ciencia completa en el favor del enriquecimiento ha reemplazado al intercambio simple y acientífico”. (ENGELS, 2010, p. 418).
Las obras de Avelãs Nunes (2020a), (2020b) destacan, desde una perspectiva antimanual, el proceso histórico de la economía política, enfatizando sus orígenes y desarrollo como ciencia vinculada a los intereses de la burguesía revolucionaria en la lucha contra el pensamiento escolástico medieval, el Antiguo Régimen y el modo de producción feudal. En este sentido, contribuyen a nuestra reflexión de que, como rama científica, independiente de moral, Yo derecho y política, la economía política clásica se basaba en raíces filosóficas, económicas, políticas e ideológicas.
A nivel filosófico, los debates que tuvieron lugar en el ámbito de la Ilustración de los siglos XVII y XVIII, a raíz del racionalismo y la filosofía del derecho natural (iusnaturalismo), contribuyó significativamente a su constitución. En el plano económico (y político), las transformaciones en la agricultura, el comercio y la industria resultantes de las revoluciones burguesas, permitieron la superación del estatus de servidumbre y el posterior advenimiento y consolidación del capitalismo, basado en la “llamada acumulación primitiva de capital” (o acumulación originaria), tan bien descrito por Marx en La capital. En el plano ideológico, la bandera del liberalismo, basada en la idea de un orden económico natural autónomo y el individualismo, comenzó a demarcar el territorio de la reflexión económica, que, ligada a los intereses de la clase burguesa, postulaba la defensa intransigente de propiedad privada y acumulación de capital.
Ciertamente, la economía política como teoría social es un producto social, emergente del desarrollo de condiciones histórico-concretas. El nacimiento de la ciencia económica, que, inscrita históricamente a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, cuya crisis y decadencia se produjo en el siglo XIX, representó el resultado de la larga y compleja transición establecida a partir de la crisis de antiguo régimen, que culminó con el advenimiento y consolidación del modo de producción capitalista.
El período de 1820 a 1830 se destacó por su vivacidad científica en el campo de la economía política. Sin embargo, este escenario ha comenzado a cambiar. El proceso de crisis y decadencia de la economía política clásica se produjo por un doble proceso relacionado con las determinaciones de la crisis económica del capitalismo a partir de 1825 y el posterior estallido de revoluciones en la parte occidental y central del continente europeo en 1848.
Así, Marx consideró a David Ricardo como el último gran representante de la economía política clásica, un teórico que en aquellas circunstancias históricas, contrario a entender el orden capitalista burgués como una etapa históricamente transitoria de la evolución, pasó a considerar al capital y al capitalismo como el último y más configuración importante.control absoluto de la producción y reproducción social. Así, la burguesía “dio la campanada de muerte de la economía científica burguesa”. (MARX, 1988, I, p. 22).
Desde la revolución europea de 1848 hasta la Comuna de París de 1871, el proletariado, disciplinado por el nacimiento de la gran industria, marcó su entrada autónoma en la escena política. En este contexto, la teoría del valor trabajo, vieja arma de la burguesía contra el antiguo régimen, se convirtió en un aspecto fundamental para la crítica al régimen burgués y al carácter explotador del modo de producción capitalista. Con esto, la crítica de la economía política surgió como una ciencia revolucionaria ligada a los intereses de las clases trabajadoras. La economía política clásica, iniciada por los fisiócratas y dedicada a la investigación de los nexos internos de las condiciones de producción burguesas, se transformó en una economía vulgar, limitada únicamente a la sistematización y proclamación de las “verdades eternas” de la clase burguesa.
La crítica de la economía política – como economía política marxista engelsiana representó la superación del horizonte filosófico y político de la clase burguesa. Resiliencia (abrogación) al incorporar sus conquistas, destacando límites y contradicciones, en un proceso de deconstrucción de los errores teóricos y de la ideología burguesa. A partir del método materialista dialéctico histórico, Marx y Engels, constituyeron una nueva teoría social, ligada a la noción de totalidad social y praxis revolucionaria del proletariado, cuyo propósito consistiría en establecer el análisis sobre las condiciones de origen, desarrollo, contradicciones, crisis. , legalidades y tendencias, así como posibilidades de ruptura con el modo de producción capitalista.
Desde el proceso inicial de formulación de tal proyecto teórico-político, Friedrich Engels desempeñó un papel decisivo en la teoría y la práctica en general y en el curso de las investigaciones de Marx en particular. En este sentido, el Esquema para una crítica de la economía política fue fundamental en este esfuerzo.
El boceto de 1843
En el pródromo de la constitución del proyecto de crítica de la economía política, el famoso Esquema aparece como una de las críticas más vigorosas a los economistas clásicos, especialmente a las escuelas del mercantilismo y el liberalismo. Por un lado, al criticar a la economía política burguesa como “ciencia del enriquecimiento”, Engels postuló lo contrario de la política mercantilista, criticando el carácter fetichista de la asimilación del oro y el dinero como riqueza, demostrando que, en torno a las relaciones mercantiles, basadas en la centralidad a partir de la favorable balanza comercial, se establecieron todo tipo de rivalidades y guerras entre naciones, que “hicieron todo por sacar de los pueblos […] el máximo en divisas”. (ENGELS, 2010, p. 419).
Por otro lado, el Esquema abordó una poderosa crítica del liberalismo económico por parte de representantes de la economía política clásica, especialmente Adam Smith y David Ricardo. Engels se opuso a la noción de intercambio de mercancías como la "forma natural" de la sociabilidad moderna, su vehemente crítica recayó sobre los entusiastas "científicos" y "vulgares" de la ideología del "libre comercio". La reflexión engelsiana estableció una interpretación original de la estructura y funcionamiento de la economía capitalista, según leyes, tendencias y regularidades, desde el punto de vista histórico y social (contrario a la idílica noción de “ley natural”).
Engels señaló los límites filosóficos de la ciencia burguesa, estableciendo los elementos originales de una crítica del capital como enajenación, propiedad privada y forma de despliegue del trabajo explotado. En este sentido, no era casualidad ni demasiado elogio para el joven Engels el hecho de que el filósofo portugués contemporáneo José Barata-Moura, hubiera expuesto así: “las formulaciones canónicas aparecerán, es cierto, más tarde, pero las La perspectiva para un materialista fundamental está disponible ahora. Umrisse”. (BARATA-MOURA, 2016, p. 158).
O Esquema representó la primera crítica a las categorías constitutivas de la economía política clásica orquestada en la perspectiva de la defensa de los intereses del proletariado y la revolución comunista. Es el cuadernillo que inauguró, antes de Marx, la crítica de la economía política como perspectiva prioritaria para el conocimiento del orden burgués. Ciertamente, el texto surgió con tal radicalidad debido al ambiente político en el que se insertaba el joven Engels. Desde 1842, Engels estuvo en contacto con el movimiento social cartista, cuyos principales líderes se concentraron en la región obrera industrial ligada a la industria textil en Manchester. (MARX, 2018).
La formulación engelsiana expresaba, aunque de manera embrionaria, la naturaleza ontológica del trabajo y la centralidad política del proletariado. La categoría trabajo se incluyó en este artículo como elemento principal de producción, es decir, situado como mediación productiva, 'fuente de riqueza', realizada a través de la libre actividad humana transformadora de la naturaleza y de la humanidad misma. Al debatir la categoría del trabajo y la cuestión de la alienación, Engels presupuso la división entre capital y trabajo y su consecuencia, es decir, la separación y la lucha de clases entre capitalistas y trabajadores.
No Describir, ciertamente por la influencia de Proudhon, Engels rechazó la teoría del valor de los economistas, un debate que sólo fue desarrollado por Marx más tarde a partir de la miseria de la filosofia (1847). En 1843, Engels centró su análisis en la crítica de la propiedad privada y la competencia vistas como “inmoralidades burguesas”. Sin embargo, su análisis fue más allá, demostrando las limitaciones de la economía política derivadas de las contradicciones promovidas por el movimiento histórico de la propiedad privada. Engels fue el primer teórico de la izquierda filosófica alemana en trasladar el debate al ámbito de la economía política. Además, en este campo teórico, dilucida las conexiones entre la propiedad privada, la (crítica de) la economía política y las condiciones sociales del proceso revolucionario de transición al comunismo.
Destrozando los presupuestos del liberalismo, exclamó que bajo la bandera de la “libertad de comercio” se impuso la competencia a partir de la separación entre la clase trabajadora y los medios de producción, como determinación del sacrosanto derecho de propiedad privada (motivo de la competencia). ). En la dialéctica de la formulación engelsiana, marcada por la influencia de Hegel, la competencia entre capitalistas y capitales termina por conducir al monopolio, cuyas bases se basan en la propiedad privada y la enajenación del trabajo. Así, el monopolio de la propiedad privada convierte al hombre en mercancía, provocando la degradación de la fuerza de trabajo y de toda la humanidad que, a su vez, como acto de desalienación e autoemancipación, proclamada por la crítica de la economía política, debería postular la supresión de la propiedad privada.
A partir del análisis que emprendió sobre el movimiento histórico y contradictorio del modo de producción y reproducción capitalista, Engels alcanzó un alto nivel de reflexión al comprender una parte importante de la dinámica de las crisis. Así, a partir del análisis de la ley de la oferta y la demanda, indicando su relación de desequilibrio, expuso los presupuestos teóricos de la teoría de las crisis capitalistas, considerando una de sus modalidades, las crisis periódicas (cíclicas) de sobreproducción. Para Engels, la crisis capitalista, con su regularidad, promueve constantes “miseria e inmoralidad”. Como resultado de las fluctuaciones en la producción, se tiende a reproducir las crisis en una lógica que alterna escenarios de “prosperidad y crisis, sobreproducción y estancamiento”.
En Engels, la interpretación de la crisis capitalista se basa en la contradicción entre producción y acumulación de riqueza social, aludiendo a la oposición ontológica e histórica entre burguesía y proletariado en las dinámicas de producción y reproducción de la vida social. Así, con la profundización de la acumulación de capital, se expande el proceso de explotación y empobrecimiento de los trabajadores. En su formulación sobre la crisis, hay una relación implícita entre el aumento de la productividad del trabajo y el consiguiente deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora. El desarrollo de las fuerzas productivas materiales genera la sobreproducción de mercancías. Sin embargo, los bienes no son absorbidos por el mercado, no son inmediatamente consumidos, debido a la condición de menores salarios y poder adquisitivo de los trabajadores. Por tanto, la sobreproducción de bienes en la sociedad capitalista conduce necesariamente al desempleo y al empobrecimiento, generando así un desequilibrio entre la oferta y la demanda, y consecuentemente, conduciendo a la intensificación de las crisis cíclicas del capitalismo.
Frente a la comprensión de la racionalidad destructiva del modo de producción capitalista, dimensión postulada por Engels en el artículo de 1843, nuestro autor no reivindicó un sistema de reformas dentro del orden del capital. Pero, sobre todo, por el análisis teórico realizado y los vínculos orgánicos establecidos con el proletariado inglés, abogó por el surgimiento de la revolución proletaria y comunista como único antídoto eficaz contra la barbarie del capital.
Nota biográfica y relevancia de la crítica a la economía política de Engels
Existe una bibliografía sustantiva cuyo análisis gira en torno a aspectos biográficos de Engels. Los trabajos de Mayer (2020), Hunt (2010), Coggiola (1995), MacLellan (1978), a pesar de estar basados en diferentes perspectivas y desarrollos, se encuentran entre los más relevantes. Un pequeño texto homenaje elaborado en 1895 en Rusia afirmaba la existencia de una praxis revolucionaria común entre Marx y Engels (LENIN, 1960). A pesar de las diferencias existentes, la inseparabilidad entre los fundadores del materialismo histórico y dialéctico se trata de conditio sine qua non para la investigación en torno a la filosofía de la praxis. Así, “no es posible separar la vida y obra de ambos a partir de 1844 y debe tenerse en cuenta que Engels, para no confundirlo con Marx, tuvo una brillantez propia y mostró siempre una gran autonomía intelectual” (NETTO, 2020 , pág. 32.).
Engels no tuvo la formación filosófica y académica que tuvo Marx. Su camino fue otro. Nacido en Barmen, estudió en el gimnasio. eberfeld, cuyo punto fuerte era el estudio de varios idiomas. En el seno de una familia religiosa y comerciantes manufactureros, desde muy temprana edad, en Bremen (a partir de 1838), comenzó a hacerse cargo de los negocios de su padre. Curiosamente, se dedicó a la poesía en su juventud, siempre buscando formas de impugnar el dogmatismo religioso y el entorno empresarial. En 1841, Engels se fue de Bremen a Berlín. En 1842 ya se encontraba en Inglaterra, en la ciudad de Manchester, para dedicarse a la administración de la firma. Ermen y Engels. Dos años más tarde, en el verano de 1844, más precisamente en septiembre, en París, tuvo un importante encuentro con Marx. En este punto, ambos se situaron en el ámbito de los Jóvenes Hegelianos de Izquierda, defendiendo la perspectiva de la negatividad dialéctica según la cual hay un proceso constante de transformación del mundo.
Engels incluso se llamó a sí mismo el "segundo violín". Sin embargo, frente a esta metáfora, nunca podemos olvidar la afinación existente entre los “instrumentos musicales”, que se encontraban en armonía armónica. Solo señalar que el Obra Maestra por Marx, La capital, se basó en el esfuerzo sistematizador de Engels. Libro I, dedicado a la proceso de produccion de capital, fue preparado para su publicación por Marx. Dos años después de la muerte de Marx, en 1885, se publicó el Libro II, destinado a proceso de circulación de capitales. Un año antes de la muerte de Engels, en 1894, apareció el Libro III, que trataba de la proceso global de producción capitalista. En estos dos libros, el trabajo de edición y estructuración realizado por Engels fue crucial, contribuyendo a dar forma a una obra inacabada, pero absolutamente imprescindible para comprender e intervenir en nuestro presente.
El bicentenario del natalicio de Friedrich Engels estuvo marcado por un contexto global de profundización de la crisis estructural del capital y la situación de pandemia que cobra la vida de cientos de millones de sujetos de clase trabajadora en todo el mundo. Trágicamente, la crisis y la pandemia reafirman la centralidad del proyecto de crítica de la economía política, del que Marx y Engels fueron precursores.
En el período histórico de fines de la tercera década del siglo XXI, el proceso de acumulación capitalista, con sus tendencias a la concentración y centralización de la producción y la riqueza social, por un lado, y la expansión de la pobreza y pauperización por el otro lado, demuestra, a escala mundial, la dinámica de reproducción de la crisis estructural del capital. En el léxico meszariano, en la estela de la praxis de Marx y Engels, la (sin)razón neoliberal instauró la crisis estructural como un modo de ser de la totalidad social, como una crisis universal, continua, profundizada, permanente, de carácter económico, carácter político, social y civilizatorio. (MÉSZÁROS, 2002; 2009).
La crisis estructural que tuvo una de sus manifestaciones con la crisis de 2007/2008 entra en proceso de resurgimiento debido al contexto actual. Datos publicados recientemente por la Organización Internacional del Trabajo – OIT muestran un aspecto fundamental de la crisis capitalista contemporánea, que produce más de 200 millones de desempleados en el mundo. Como explica Engels en Esquema La acumulación y la crisis capitalistas producen desempleo masivo, y cada crisis tiende a ser más universal y peor que la anterior, empobreciendo cada vez más a la sociedad.
En este sentido, el proyecto de crítica de la economía política inaugurado por Engels en 1843, perspectiva ontológicamente actual y activa en el siglo XXI, nos presenta los instrumentos teóricos indispensables para la crítica de la totalidad del orden sociometabólico del capital.
Consideraciones finales
En el transcurso de nuestro artículo, cuando planteamos algunos puntos clave para el debate y reafirmación de la importancia de la formulación engelsiana presente en Esquema de una crítica de la economía política, entre otros aspectos, también buscamos demostrar la indispensabilidad de la lucha teórica como parte de la lucha de clases. Como dijo Lenin, “Sin teoría revolucionaria, no hay movimiento revolucionario”. En este sentido añade que, “no sería demasiado insistente esta idea en una época, donde el entusiasmo por las formas más limitadas de acción práctica aparece acompañado de la propaganda de moda del oportunismo”. (LENÍN, 1978, p. 18).
Basado en el trabajo de Engels, Las guerras campesinas en Alemania, el teórico bolchevique destacó la indispensabilidad de la lucha teórica. El desprecio por la lucha teórica -pasada y presente- hace imperativo cuidar esta dimensión crucial de la lucha de clases. El mismo Engels declaró que: “sin la filosofía […], especialmente sin la filosofía de Hegel, nunca se habría creado el socialismo científico. Por otra parte, si los trabajadores carecieran de sentido teórico, este socialismo científico nunca hubiera sido, como lo es hoy, carne de su carne y sangre de su sangre. (ENGELS, 2010, p. 54).
En este sentido, ante la crisis civilizatoria superada por la humanidad, se torna fundamental desarrollar la lucha teórica a la luz de las critica del proyecto de economia politica para que, además de reflexionar sobre las contradicciones actuales del orden capitalista, podamos actuar a nivel práctico concreto con miras a superarlas.
Friedrich Engels nos ayuda a reforzar la estrategia proletaria y comunista. Así, en estas líneas conclusivas (o de apertura para nuevos debates), sólo es necesario subrayar: “el comunismo no es para nosotros un estado de cosas [Estado] que debe establecerse, una Ideal hacia donde debe dirigirse la realidad. Llamamos comunismo al verdadero movimiento que supera el presente estado de cosas”. (MARX; ENGELS, 2007, p. 38).
Publicado originalmente en la revista portuguesa Vértice, v.198.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

