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Paulo Moreira Leyte

Columnista y comentarista en TV 247

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Intento de golpe de Estado contra Lula debe ser investigado hasta el final

«Investigar los hechos de 2022 es una obligación necesaria y urgente. Nada puede ocultarse, ninguna responsabilidad puede borrarse», escribe Paulo Moreira Leite.

Presidente Luiz Inácio Lula da Silva (Foto: Ricardo Stuckert/PR)

La investigación del golpe fallido de Bolsonaro es una necesidad histórica

Un año y ocho meses después de la investidura de Lula para su tercer mandato, se confirmó una sospecha que acompañó la campaña presidencial de 2000, los preparativos de la investidura y aún hoy acompaña al expresidente Jair Bolsonaro.

A partir de una declaración consistente y detallada del propio ministro del Ejército del gobierno de Bolsonaro, general Marco Antonio Freire Gomes, se revela un hecho gravísimo.

Detrás de los preparativos rutinarios de la 39ª toma de posesión presidencial de nuestra historia republicana, el propio Jair Bolsonaro intentaba organizar un golpe de Estado para impedir que Lula asumiera un tercer mandato, informa la periodista Monica Gugliano.

Publicado en la página A7 de la edición de hoy del Estado de S. Paulo, el reportaje "Ejército abre investigación para investigar a coroneles que impulsaron el golpe" aclara los rumores, habladurías y desmentidos que acompañaron la transición Bolsonaro-Lula.

Con información inédita hasta ahora, el texto permite comprender el clima de turbulencia, falsa cortesía e inmensa irresponsabilidad que produjo un intento criminal de golpe de Estado contra Lula, que terminó en un golpe militar, grave y vergonzoso, mantenido en secreto hasta hace poco.

Un punto importante para hoy se refiere al papel de Jair Bolsonaro, el expresidente que, según frecuentes especulaciones en los periódicos, amenaza con presentarse como candidato a la campaña de 2026.

El comportamiento de Bolsonaro después de su derrota siempre ha molestado a los observadores políticos más atentos.

La noticia ahora es que ha surgido el testimonio definitivo. Entrevistado por la Policía Federal, en una declaración de ocho horas, el general Marco Antonio Freire Gomes hizo una revelación detallada, comprometedora y autorizada: él mismo era el comandante del Ejército en ese momento.

El general dijo que, ya derrotado en las urnas, Bolsonaro se animó a invitarlo a una conversación en el propio Palacio de la Alvorada.

Allí, debatieron opciones de acción militar para interrumpir la transición e intentar impedir la toma de posesión de Lula por cualquier medio. Según el general, incluso abogaron por "el uso de instituciones legales como la Garantía de la Ley y el Orden, el estado de defensa y el estado de sitio".

Esta revelación juega un papel importante en la historia reciente del país. Desmiente las versiones interesadas que comenzaron a circular en círculos políticos tras el fallido golpe de Estado, un torpe intento de desdibujar los hechos y, así, minimizar las responsabilidades de un presidente que abandonó sus deberes y obligaciones con el país para participar en (¡otro!) intento de instaurar una dictadura.

Tras una declaración de esta magnitud, en cualquier democracia verdadera es necesaria una acción sencilla: acusar, aclarar y juzgar.

En un país donde los académicos contabilizan nueve golpes de Estado en 202 años de independencia, investigar los sucesos de 2022 es claramente una obligación necesaria y urgente. Nada puede ocultarse, ninguna responsabilidad puede eludirse.

¿Alguna duda?

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

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