La izquierda latinoamericana se consolida
Últimamente se ha hablado mucho del eventual fin del ciclo de gobiernos progresistas en América Latina. Las encuestas han desmentido estas predicciones.
Últimamente se ha hablado mucho de un posible fin del ciclo de gobiernos progresistas en América Latina. Las dificultades reales que afrontan países como Venezuela y Argentina, sumadas a la desaceleración del crecimiento económico en la región, han alimentado esta especulación.
El calendario electoral de este año podría poner a prueba la fortaleza de estos gobiernos. El año comenzó con la investidura de Michele Bachelet, quien derrotó a Sébastien Piñera en Chile. Posteriormente, el Frente Farabundo Martí eligió presidente en El Salvador. En octubre, Evo Morales fue reelegido en primera vuelta. Ahora, Dilma Rousseff ha sido reelegida, y el desempeño de Tabaré Vásquez en primera vuelta lo convierte en el favorito para continuar el gobierno del Frente Amplio en Uruguay.
En Uruguay, también se especulaba con que el Frente Amplio se debilitaría con el tiempo, y que el porcentaje de votos de Tabaré caería por debajo de la suma de los dos principales candidatos de la oposición. Incluso si el Frente Amplio ganara, ya no tendría mayoría en el Congreso. La juventud del principal candidato de la oposición contrastaba con la edad de Tabaré, lo que sugería un voto de las generaciones más jóvenes, atraídas por Luis Lacalle.
Las urnas demostraron que estos pronósticos eran erróneos. Tabaré obtuvo el 48% de los votos en la primera vuelta, quedándose a un paso de la mayoría absoluta, y pasa a la segunda vuelta como claro favorito. El Frente Amplio revalidó su mayoría en la Cámara de Diputados y el Senado. Y, como reflejo significativo de la evolución ideológica de la sociedad uruguaya bajo el gobierno de Pepe Mujica, si bien la oposición logró aprobar un referéndum para reducir la edad de responsabilidad penal de 18 a 16 años, aprovechando un clima desproporcionadamente centrado en la seguridad pública para convertir el tema en uno de los ejes centrales de la campaña electoral, la mayoría se opuso a esta reducción.
El mandato de Tabaré podría presentar diferencias significativas con respecto al gobierno de Pepe Mujica. Estas diferencias ya se hicieron patentes durante la campaña electoral. Tabaré reveló que, tras un periodo de vigencia, evaluará la ley que legaliza el consumo de drogas blandas para decidir si la prorroga o no.
Durante la campaña, Tabaré también criticó lo que consideró un liderazgo dual en la política económica del gobierno de Mujica. Mujica respondió negando esta dualidad, enfatizando que el suyo es un gobierno pluralista, donde se pueden expresar diferentes opiniones. Tabaré, a su vez, ya anunció que su ministro de Economía volverá a ser Danilo Astori, como en su primer mandato, con directrices relativamente conservadoras en temas económicos clave.
Pero los matices son más pronunciados en la política exterior del gobierno de Tabaré, con su búsqueda de acuerdos alternativos que reducirían la dependencia de Uruguay del Mercosur. Durante su primer gobierno, Uruguay propuso un Tratado de Libre Comercio bilateral con Estados Unidos, paralelo al Mercosur, pero los líderes de este último reiteraron que el Mercosur es incompatible con los tratados de libre comercio.
Sin embargo, también se espera que Uruguay reafirme la continuidad de los gobiernos posneoliberales en la región el 30 de noviembre, cerrando con éxito el ciclo electoral de 2014 para la izquierda. La gran contienda de 2015 serán las elecciones generales en Argentina en octubre del próximo año.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

