Un estudio internacional, liderado por un investigador brasileño, muestra cómo el aumento del consumo de alimentos ultraprocesados afecta a la salud.
Un estudio revisó evidencia sólida que indica que los alimentos ultraprocesados están reemplazando a los alimentos integrales y mínimamente procesados en las comidas.
La prestigiosa y reconocida revista científica The Lancet, referente en la publicación de estudios e investigaciones en medicina y salud, publicó el lunes (18/11) la “Serie The Lancet sobre Alimentos Ultraprocesados y Salud Humana”, en la que afirma que el aumento global del consumo de alimentos ultraprocesados constituye una amenaza urgente para la salud pública y requiere una reforma política a escala mundial.
Dirigido por científicos del Centro de Investigación Epidemiológica en Nutrición y Salud de la Universidad de São Paulo (Nupens/USP) y socios de Australia y Chile, el estudio revisó evidencia sólida que indica que los alimentos ultraprocesados están reemplazando a los alimentos integrales y mínimamente procesados en las comidas y están asociados con un mayor riesgo de diversas enfermedades crónicas, como obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, depresión, deterioro cognitivo e incluso muerte prematura.
Según el coordinador emérito de Nupens y profesor de la Facultad de Salud Pública de la USP, el epidemiólogo Carlos Monteiro, “el creciente consumo de alimentos ultraprocesados está reestructurando las dietas en todo el mundo. Este cambio está impulsado por grandes corporaciones globales, apoyadas por estrategias de marketing y lobby que bloquean las políticas que promueven una alimentación adecuada y saludable”.
Acción inmediata
El primer artículo de la serie revisa estudios publicados desde que Nupens/USP creó el concepto de alimentos ultraprocesados en 2009. La evidencia muestra que las dietas ricas en estos productos empeoran la calidad nutricional, aumentan la ingesta calórica y exponen a los consumidores a aditivos químicos y contaminantes.
Una revisión realizada para esta serie analizó 104 estudios a largo plazo: 92 hallaron una asociación entre los alimentos ultraprocesados y una o más enfermedades crónicas. Si bien reconocen la existencia de lagunas en la investigación —como la necesidad de realizar más ensayos clínicos—, los autores afirman que dichas lagunas no deben retrasar las respuestas de salud pública.
Políticas públicas para reducir la producción, la publicidad y el consumo.
El segundo artículo presenta un conjunto de políticas integradas para abordar el aumento de los alimentos ultraprocesados y mejorar el acceso a alimentos saludables. Entre las medidas propuestas se encuentran: incluir los ingredientes típicos de los alimentos ultraprocesados (colorantes, saborizantes, edulcorantes) en el etiquetado frontal del envase; restricciones estrictas a la publicidad, especialmente dirigida a niños y en medios digitales; prohibir estos productos en escuelas e instituciones públicas; limitar su exhibición en supermercados; y mecanismos fiscales para desalentar su consumo y financiar el acceso a alimentos frescos.
El texto resalta experiencias exitosas, como el Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE) de Brasil, que eliminará la mayoría de los alimentos ultraprocesados para 2026.
Alimentos ultraprocesados: el sector más rentable de la industria alimentaria.
El tercer artículo demuestra que el consumo de estos productos está impulsado por estrategias corporativas altamente rentables, y no por elecciones individuales aisladas.
Con unas ventas mundiales de 1,9 billones de dólares estadounidenses, los alimentos ultraprocesados constituyen el sector más rentable de la industria alimentaria, reforzando el poder político de las corporaciones.
Según Nupens, "estas corporaciones utilizan grupos de interés para influir en las políticas; ejercen presión y financian elecciones; emplean estrategias legales para bloquear regulaciones; y llevan a cabo campañas de marketing y relaciones públicas que confunden el debate público".
Los autores abogan por una respuesta global coordinada, similar a las iniciativas que han abordado el problema del tabaco en las últimas décadas, para proteger los procesos regulatorios de la injerencia de la industria, poner fin a las alianzas entre las empresas de alimentos ultraprocesados y las organizaciones de salud, y fortalecer las coaliciones internacionales para una alimentación saludable.
Un posible camino
La serie concluye que abordar el problema de los alimentos ultraprocesados requiere repensar los sistemas alimentarios, valorar los alimentos frescos, los productores locales, las tradiciones culturales y los mecanismos que garanticen un acceso equitativo a alimentos adecuados y saludables.
Según Marion Nestle, una de las autoras del segundo artículo de la serie, investigadora de la Universidad de Nueva York y autora del libro "Una verdad desagradable: cómo la industria alimentaria manipula la ciencia de lo que comemos", mejorar las dietas a nivel mundial requiere políticas adaptadas a la realidad de cada país y al grado de penetración de los alimentos ultraprocesados.
Phillip Baker (Universidad de Sídney, Australia) lo resume así: “Vivimos en un mundo donde nuestras elecciones alimentarias están condicionadas por los alimentos ultraprocesados. Pero es posible un camino diferente, que combine una regulación eficaz, la movilización social y un mayor acceso a alimentos saludables”.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
