Avatar de Washington Araújo

Washington Araújo

Máster en cine, psicoanalista, periodista y conferenciante, es autor de 19 libros publicados en varios países. Profesor de comunicación, sociología, geopolítica y ética, cuenta con más de dos décadas de experiencia en la Secretaría General del Senado Federal. Especialista en inteligencia artificial, redes sociales y cultura global, desarrolla una reflexión crítica sobre políticas públicas y derechos humanos. Produce el podcast 1844 en Spotify y edita el sitio web palavrafilmada.com.

276 Artículos

INICIO > blog

Europa decide afrontar décadas de represión contra los bahá'ís.

El Parlamento aprueba una resolución que denuncia la persecución sistemática de los bahá'ís, revela un documento de 1991 y exige sanciones contra los responsables de los crímenes iraníes.

Europa decide afrontar décadas de represión contra los bahá'ís (Foto: Reuters/Leonhard Foeger)

El 27 de noviembre de 2025, en Estrasburgo, el Parlamento Europeo hizo lo que muchos gobiernos habían evitado durante décadas: denominó la persecución de los bahá'ís en Irán por su verdadero nombre: crimen organizado de Estado. La resolución urgente, aprobada con 549 votos a favor, rompió un largo silencio, expuso un meticuloso patrón de opresión y restableció el enfoque humanitario en una comunidad que, durante más de cuarenta y cinco años, ha soportado el peso de ser tratada como una amenaza por creer en principios que no se doblegan ante el poder.

La decisión no surgió de la retórica. Se basó en datos, testimonios, investigaciones y documentos que respaldan una conclusión inequívoca: la persecución implementada por la República Islámica de Irán no es episódica, no es desorganizada, no es la retórica acalorada de extremistas aislados. Es una política oficial, estructurada y racionalizada, y, como tal, fue denunciada por el Parlamento Europeo como "persecución deliberada y sistemáticamente planificada", "crimen de Estado organizado contra la humanidad" y "un patrón continuo de opresión".

Entre las referencias más contundentes de la resolución se encuentra un documento confidencial de 1991, firmado por el Líder Supremo iraní, que instruye a las autoridades a bloquear el progreso y el desarrollo de la comunidad bahá'í. La existencia de este documento desmonta cualquier narrativa que intente reducir la represión a incidentes aislados o tensiones internas. Se trata de un memorando del propio Estado sobre cómo deshumanizar, controlar y sofocar a toda una comunidad.

Y cuando un Parlamento continental decide dejar constancia de este hecho en sus actas, el gesto trasciende la diplomacia: se convierte en un certificado público de que la persecución no es una sombra: es política.

El 28 de noviembre de 2025, la Comunidad Internacional Bahá'í respondió a la iniciativa europea con una declaración global, firmada por sus representantes regionales: Simin Fahandej (Ginebra), Padideh Sabeti (Londres), Farhad Sabetan (San Francisco) y Vesagh Sanaei (Sídney). Fue a la vez un reconocimiento y una bocanada de aire fresco. La organización agradeció la resolución y destacó que el apoyo europeo se había intensificado a medida que Irán ampliaba sus encarcelamientos, juicios secretos y expropiaciones forzosas.

En Bruselas, Alessandro Benedetti, representante de la Comunidad Internacional Bahá'í, resumió con precisión el sentimiento: “La histórica iniciativa del Parlamento Europeo reafirma que la comunidad bahá'í no está abandonada ante la creciente represión en Irán”.

Las intervenciones en el Parlamento Europeo revelaron una alineación moral inusual en votaciones de esta magnitud. Hannah Neumann, de Alemania, desmanteló la narrativa de fuerza proyectada por el régimen iraní al afirmar: «Un gobierno que encarcela a personas por su fe o género no es fuerte, sino temeroso».

Danuse Nerudová, de la República Checa, definió lo que está sucediendo en Irán como «un intento de borrar la historia y la identidad de toda una comunidad». Evin Incir, de Suecia, calificó la política iraní de «crimen organizado de Estado contra la humanidad». Y Miriam Lexmann, de Eslovaquia, recordó que «los bahá'ís son un ejemplo para la gente de todo el mundo».

La resolución destaca que más de la mitad de los bahá'ís procesados ​​en Irán actualmente son mujeres. Entre las figuras más emblemáticas se encuentran Mahvash Sabet y Fariba Kamalabadi, líderes comunitarias y educadoras cuyas sentencias fueron diseñadas para intimidar y, en última instancia, dieron lugar a la denuncia internacional.

La resolución pide acciones concretas: la liberación inmediata de todos los presos de conciencia, la anulación de sentencias injustas, la devolución de los bienes confiscados, la protección de los cementerios profanados en Teherán, Ahvaz, Rafsanjan y Hamadán, así como sanciones contra jueces, fiscales y agentes de inteligencia implicados en la represión.

También estipula que la cuestión bahá'í debe incluirse en los diálogos oficiales entre la Unión Europea e Irán, alterando el eje diplomático que durante años toleró una ambigüedad excesiva.

En doce meses, esta fue la cuarta vez que el Parlamento Europeo se pronunció sobre la persecución de los bahá'ís. El panorama político también revela un manifiesto firmado por 125 parlamentarios europeos que denuncia la creciente represión, especialmente contra las mujeres bahá'ís.

Las resoluciones parlamentarias no son meros adornos. En política internacional, las palabras cambian las agendas, imponen restricciones y alteran los cálculos. La resolución no pone fin a la persecución en Irán, pero sí a la ilusión de que el mundo no la percibe.

El gesto del Parlamento Europeo no repara las décadas de sufrimiento padecidas por los bahá'ís. Pero inaugura un nuevo panorama moral. Registra la verdad. Y cuando la verdad se plasma por escrito, empieza a operar con el tiempo: se convierte en referencia, argumento, prueba.

La comunidad bahá'í vive bajo una represión constante. Irán lleva generaciones intentando erradicarla. Europa, ahora, escribe lo contrario: existen, resisten y merecen protección.

Y cuando un Parlamento entero decide poner esto por escrito, el silencio cómplice que rodea esta historia pierde su fuerza.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.