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Rogério Campos

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eventos climáticos, sociedad y gobiernos

Sin querer entrar en los méritos del debate sobre el calentamiento global y el cambio climático, puedo aclarar que las estructuras para combatir las inclemencias del tiempo no son 100% eficientes.

Al parecer, desde hace algún tiempo, los eventos climáticos críticos se repiten con mayor frecuencia e intensidad de lo esperado. Ejemplos de ello son calamidades como la actual sequía en la región semiárida brasileña, las lluvias torrenciales que azotaron el estado de Río de Janeiro en los últimos dos años, los vendavales en el sur del país, las inundaciones en el noreste durante la estación seca, etc., por mencionar solo Brasil.

Ante este panorama, la población, junto con los medios de comunicación, ha expresado con razón su indignación ante la posible ineptitud u omisión de las autoridades públicas. Curiosamente, estas autoridades son, sin excepción, siempre culpadas de las calamidades. Sin querer entrar en los méritos del debate sobre el calentamiento global, el cambio climático, etc., un tema de intenso e inconcluso debate, puedo aclarar que las estructuras para combatir los fenómenos meteorológicos extremos no son del todo eficaces. Es decir, son susceptibles de fallar en todas las regiones del mundo.

En términos sencillos, los ingenieros diseñan estas estructuras basándose en datos climáticos históricos, es decir, en eventos pasados. Por ejemplo, en el diseño de redes de drenaje urbano, los valores promedio y esperados de precipitación para un período de retorno determinado (el tiempo que tarda un evento en repetirse o superarse) se calculan a partir de datos históricos. Si un solo evento de precipitación supera los datos de diseño, las estructuras fallarán. Lo mismo ocurre con otras estructuras, como los embalses que se vacían tras sequías muy prolongadas.

¿Cuál es el papel de la sociedad y las autoridades públicas al respecto? En cuanto al aumento de la frecuencia e intensidad de los fenómenos climáticos, lamentablemente, ninguno. A pesar del debate, las causas de estos fenómenos, en mi opinión, escapan a nuestra comprensión. En lo que respecta a la sociedad, medidas de higiene sencillas, como no tirar basura en las calles, pueden contribuir enormemente a mantener los desagües pluviales libres de obstrucciones. Respecto al consumo de agua, se podría sugerir un comportamiento racional que priorice la conservación de las reservas hídricas.

Es responsabilidad de las autoridades públicas velar por las reservas hídricas, instalar y mantener una infraestructura sanitaria adecuada para afrontar fenómenos meteorológicos extremos y, sobre todo, regular el uso y la ocupación del suelo. La ocupación irregular de zonas vulnerables sin la debida intervención ha sido más responsable de los desastres que los propios fenómenos climáticos. En 2009, durante el Foro Mundial del Agua en Constantinopla, se presentaron varios documentos que reconocían la situación del cambio climático y formulaban recomendaciones a las autoridades públicas sobre cómo mitigarlo, teniendo en cuenta los sectores del saneamiento y los recursos hídricos. Al parecer, estos documentos han sido ignorados por los gobiernos de Brasil.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.