Bosque de las Infinitudes: Ancestros y la escucha a los ancianos en el Día de Todos los Santos
El día de Todos los Santos, la exposición "Bosque de los Infinitos" se inauguró al público en la Casa de las Historias.
Salvador — 1 de noviembre. En el Día de Todos los Santos, fecha que resuena con la espiritualidad católica y afrodiaspórica de Bahía, se inauguró al público en la Casa das Histórias la exposición Bosque de Infinitos, una versión crítica y ampliada de la muestra presentada en la 35ª Bienal de São Paulo (2023) por Arirto, Herácto y Chicaná-Santana.
En Salvador, el bosque adquiere nuevas dimensiones: además de las obras originales, se inicia un diálogo con 16 artistas locales, entre ellos Dedizinho y Ventura, ampliando el abanico de referencias estéticas y territoriales. La exposición permanecerá abierta hasta junio. La investigadora Cristiana Lopes (candidata a doctora en Difusión del Conocimiento - UFBA) explica que territorio, ascendencia, naturaleza y sonrisas funcionan como una forma de protesta.
El equipo curatorial entiende el bosque como un archivo y un organismo vivo: un lugar donde la ascendencia no es el pasado, sino un pulso continuo. La invitación al público es doble: celebrar las raíces y denunciar el abandono del mundo natural.
“El Bosque de las Infinitudes es un tributo a la ascendencia. Se trata de acercarnos a la naturaleza, de pensar en ella como fuente de poder y también como herramienta para denunciar la injusticia, para que la cuidemos.”
explica Alex Guronga, mediador bilingüe de la Casa das Histórias.
El hecho de que la inauguración tenga lugar el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, refuerza las interpretaciones sobre la temporalidad y el cuidado. En Bahía, esta fecha trasciende la liturgia católica: es un tiempo para renovar la relación con los ancestros, escuchar a los mayores y reconocer los territorios de la memoria.
En conexión con esta tradición, la exposición funciona como un rito contemporáneo: afirma que el tiempo no es lineal; es circular como el bosque, donde lo que muere se transforma, regresa y reorganiza la vida.
Accesibilidad y la comunidad sorda
La Casa de las Historias ha estado desarrollando estrategias para fortalecer los lazos con la comunidad sorda.
"Tenemos accesibilidad en todas las salas, videos en Libras (Lengua de Señas Brasileña) y producimos materiales que invitan a la comunidad a las exposiciones."
Estados de Guronga.
Según él, esta iniciativa forma parte de un proyecto educativo que reconoce la pluralidad de maneras de ver, percibir y experimentar el arte; una dimensión ética esencial al hablar de conocimientos ancestrales y perspectivas más amplias.
Entre los asistentes al evento se encontraban el vicealcalde de Salvador, el artista Heráclito y el gerente Sacramento, responsable del "Sábado do Capitão Afro" (Sábado del Capitán Afro).
Fuego, metal y tierra — Instalación Era oscuro más allá del suelo
Creada por el artista Matheus Morbeck, la instalación «It Was Dark After the Ground» surge de la tensión entre la destrucción y el renacimiento. La obra se originó durante los incendios forestales en la región de Chapada Diamantina, donde Morbeck acompañó a bomberos voluntarios. Mientras fotografiaba, comenzó a recolectar fragmentos de metal quemado encontrados en el Parque Nacional.
"Es un trabajo de cobranza", dice.
“Estos materiales provienen de la participación humana, pero luego la naturaleza misma los vuelve a inscribir en la tierra. Es como si la naturaleza se encargara de darles forma nuevamente.”
La obra explora el ciclo del fuego —ruina, transformación, reintegración al suelo— y destaca cómo la acción humana y la restauración natural conforman una narrativa inseparable. Presentada tal como fue encontrada, la materia carbonizada revela la violencia sufrida por el bosque y, a la vez, el poder regenerativo de la tierra.
Antigüedad, permanencia y respeto
En el contexto de Bahía, cada gesto artístico en el Día de Todos los Santos es también una evocación: un recuerdo de quienes vinieron antes, de las manos que enseñaron, de las historias que mantienen en pie el bosque, tanto literal como simbólico.
Aquí, el bosque es una metáfora de la antigüedad: crece gracias al apoyo de raíces ancestrales. En un Brasil marcado por la invisibilización de las personas mayores —en especial las negras, indígenas y las provenientes de territorios marginados—, la exposición reafirma el compromiso con el diálogo intergeneracional.
El bosque es una comunidad.
El bosque fue lo primero.
Los bosques son aquellos que, incluso cuando son invisibles, sostienen las nuevas copas que ahora se abren al sol.
En el día en que Bahía celebra a Todos los Santos —santos de la Iglesia, de los terreiros (centros religiosos afrobrasileños) y de las calles— la exposición nos recuerda que la ascendencia no es algo que deba exhibirse en los museos: es algo que debe cultivarse.
El Bosque de las Infinitudes propone, pues, un retorno al tronco: honrar lo que queda, lo que persiste, lo que sobrevive. Un culto a la memoria, una denuncia ecológica, una oda a la permanencia.
Hasta junio, la Casa de los Cuentos invita al público a dar un paseo tranquilo por este bosque.
Para ver, pero sobre todo para oír.
¡La bendición del maestro Dilsinho!
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
