Fugitivos, criminales y bombas
El año promete aún más desde otros ángulos. Las bombas políticas actuales tienen nombres y apellidos en diferentes ámbitos de actividad.
El grupo de fugitivos en la Cámara de Diputados se ha ido transformando en un grupo de "resignados", pues la cobardía habla más fuerte que cualquier ideología que profesen. Carla Zambelli fue la primera, y Eduardo Bolsonaro y Alexandre Ramagem casi con seguridad la seguirían. Con la Cámara presidida por un debilucho, es improbable que se haga justicia despojando a estos tres criminales de sus derechos políticos. En el Senado, se esperaba que la "semiamnistía" —disfrazada de medida de proporcionalidad, como si quisieran edulcorar la píldora— no se aprobara, dejando al presidente Lula la tarea de vetar debidamente el proyecto de ley en su totalidad.
Se puso el dedo en la llaga en un país que solo encarcela a personas negras, pobres y marginadas, al resaltar el escándalo que representó el proyecto de ley sobre las directrices de sentencia. Quizás el Congreso Nacional, al aprobar las absurdas directrices de sentencia, simplemente refleje los peores aspectos de nuestra sociedad, ya que aproximadamente el 10% de los comentarios en línea sobre uno de los artículos de un importante periódico que denunció la aprobación defienden a los criminales golpistas. En cualquier caso, el favoritismo mostrado hacia los poderosos es flagrante e inherente.
Con el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela, la derecha local cobra coraje para, una vez más, atacar nuestra democracia, creyendo que tendrá fuerza para seguir adelante con cualquier candidato de Bolsonaro en las elecciones.
Vimos a Alexandre de Moraes enfrentarse a una decisión delicada. Si demoraba demasiado la autorización del procedimiento médico de Jair Bolsonaro, sería criticado por persecución política. Pero si lo autorizaba, la probabilidad de fuga era alta. Es necesario un buen plan de seguridad que respete la salud del preso sin crear otro fugitivo en Estados Unidos. Aún no se ha fugado, pero la supuesta fragilidad del convicto que cumple condena indica que se está tramando algo turbio.
El año promete aún más desde otros ángulos. Las bombas políticas actuales tienen nombres y apellidos en diferentes ámbitos de actividad. Parece que si todo lo que Jeffrey Epstein y Daniel Vorcaro saben, o cuyos documentos podrían revelarlo, sale a la luz, en diferentes esferas y ámbitos de poder, como ocurrió con Mauro Cid, se desatará el caos en varios gobiernos y parlamentos. Que el periodismo no se deje intimidar y siga todo de cerca.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.



