El intento de golpe de Estado de Bolsonaro ayuda a Lula
"Cuanto más desafía Bolsonaro a las instituciones, más claro queda quién es realmente el candidato de la democracia y del crecimiento renovado", escribe Alex Solnik.
Por Alex Solnik
Seis meses después de los desastrosos y bochornosos acontecimientos del 7 de septiembre de 2021, durante los cuales se presentó como un moderado, Bolsonaro está promoviendo una nueva escalada golpista, utilizando al diputado Daniel Silveira como chivo expiatorio.
Bolsonaro parece satisfecho de sí mismo. Sus generales, en pijama, están encantados con su valentía al desafiar al máximo tribunal del país. Sus fieles seguidores celebran como no lo habían hecho en mucho tiempo.
Pero el efecto electoral podría ser desastroso.
Al adoptar un giro extremista, moviliza a sus radicales, pero al mismo tiempo asusta a la clase media y a la derecha civilizada.
Esto envía el mensaje de que, si es reelegido, su gobierno se inclinará cada vez más hacia la extrema derecha, lo que indica otros cuatro años de inestabilidad, incertidumbre y caos institucional.
El capital necesita precisamente lo contrario: un gobierno que pacifice el país, un clima lo más sereno posible, esencial para la reanudación del crecimiento. Y cuanto más desafía Bolsonaro a las instituciones, más claro deja ver quién es realmente el candidato de la democracia y la reanudación del crecimiento.
No es casualidad que importantes dirigentes de derecha y críticos de Lula, como el ex gobernador João Doria y el gestor de fondos Armínio Fraga, hayan declarado su apoyo a Lula en la segunda vuelta.
Si Bolsonaro se radicaliza aún más y la tercera opción no logra ganar fuerza, optarán por Lula en primera instancia.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
