Grito de los Excluidos | 30 años de lucha por la verdadera independencia
El lema de este año, «Toda vida importa. ¿Pero a quién le importa?», es un llamado a la responsabilidad colectiva.
El 7 de septiembre, cuando muchos celebran la independencia de Brasil, otro grito resuena en las calles, las periferias y el campo: el Grito de los Excluidos. Este movimiento, que celebra su 30.º aniversario, contradice el discurso oficial de una patria libre y soberana. Nos recuerda que, mientras muchos celebran la independencia, millones de brasileños aún viven al margen de esta libertad tan cacareada. Este grito es la voz de los invisibles, de quienes sufren hambre, pobreza, desempleo y exclusión.
El lema de este año, "Todas las formas de vida importan. ¿Pero a quién le importa?", es un llamado a la responsabilidad colectiva. La lucha por la verdadera independencia no se limita a cuestiones territoriales o políticas, sino a garantizar la dignidad, el respeto y la vida para todos. El Grito de los Excluidos resalta la importancia de movilizarse para construir un Brasil más justo, solidario e inclusivo, donde se priorice la vida humana, en todas sus formas.
Desde 1994, cuando surgió bajo el lema "Primero la Vida", el Grito ha servido como espacio de denuncia y resistencia. Los problemas que el movimiento denuncia son los mismos que han asolado a Brasil durante siglos: concentración de la riqueza, desigualdad social, racismo, deforestación y explotación laboral. Con el paso de los años, esta movilización se ha consolidado como un evento que reúne a grupos pastorales, movimientos sociales, sindicatos y ciudadanos comprometidos con la lucha por la justicia social.
Este año, además de reafirmar su compromiso con la lucha contra la exclusión, el Grito se opone firmemente al marco temporal, uno de los problemas que más amenazan las tierras indígenas y quilombolas. Las tierras de estas poblaciones tradicionales sufren constantes ataques, y la aprobación del marco temporal supondría un golpe devastador para sus derechos. El Grito, por lo tanto, se convierte más que nunca en un espacio para la defensa de la vida en todas sus formas, especialmente aquellas que son ignoradas o silenciadas por los intereses del gran capital.
Más que una celebración desconectada de la realidad social del país, el Grito de los Excluidos busca recordar que la verdadera independencia solo se alcanzará cuando todos tengan acceso a vivienda, alimentación, educación y trabajo digno. No es caridad; es reparación histórica. Para ser verdaderamente libre, Brasil debe incluir a quienes siempre han sido excluidos.
Por lo tanto, esta es una invitación a participar. El Grito de los Excluidos, a lo largo de estas tres décadas, ha demostrado que el cambio no vendrá solo de las instituciones o las oficinas, sino de las calles, las plazas y la organización popular. Que todos los que creen en un Brasil más justo nos unamos este 7 de septiembre, luchando por la verdadera independencia, donde el pueblo sea el protagonista y la dignidad humana sea nuestra bandera.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
