Guaidó, un golpe de Estado por artimañas políticas neoliberales.
Cansada de perder ante el PT del PSDB, la derecha recurrió al golpismo, denunciando fraude y pidiendo un impeachment, la misma estrategia utilizada por Guaidó, producto de esta nueva ola de astucia política latinoamericana, para burlar la voz democrática de las urnas.
Aventura a la derecha
La derecha sudamericana tiene sus genialidades políticas; la autoproclamación de Guaidó como presidente es una de ellas.
En Venezuela, tras el triunfo del chavismo, la derecha no ganó más elecciones; entonces inventó una salida: huir de la lucha electoral y transformarse en víctima del golpe que denuncia.
Sensacional truco político sudamericano.
El cargo electo se vuelve entonces ilegítimo, aun cuando esté legitimado por el voto popular.
La táctica de la derecha es predecible: denunciar a la izquierda como conspiradora contra la democracia.
Había ido perdiendo sistemáticamente su mayoría en la Asamblea; el chavismo había ganado el corazón del pueblo; Chávez se había convertido en un mito.
La derecha se sintió políticamente extinguida por la democracia directa bolivariana en el proceso constituyente chavista-Maduro, que contó con el apoyo de la población y las fuerzas armadas.
Dictador
Se creó la imagen de Maduro como dictador y conspirador contra la Constitución; manipulación mediática ideológica.
En 2018, el chavista Maduro se presentó contra otros cuatro candidatos, recibió más del 60% de los votos y eligió una asamblea constituyente destinada a democratizar el poder político venezolano.
Siguió el manual chavista.
Cabe señalar que en Venezuela el voto es opcional, confiere una mayor tasa de legitimidad popular y el monitoreo internacional de la ONU aprobó en gran medida la elección.
El sistema de votación electrónica que emite comprobantes electorales, actualmente vigente allí, aumenta sustancialmente la legitimidad del proceso electoral.
La derecha fue la que sufrió la peor parte de la presión; sólo pudo llegar al poder denunciando el voto popular como un golpe de Estado.
Una gran contradicción.
Para la derecha, la democracia ha dejado de ser útil porque se ha vuelto inviable en el marco de sus propuestas neoliberales antipopulares y antinacionalistas.
Evitar la contienda y denunciar al funcionario electo se ha convertido en una estrategia de poder electoralmente inviable para la derecha.
Inversión de los hechos
Ser mayoría se convierte en símbolo de un golpe antidemocrático.
La mayoría se convierte en un obstáculo para la derecha en la contienda democrática; en lugar de llamarlos golpistas, denuncia a los vencedores como conspiradores antidemocráticos.
¿No fue eso lo que pasó en Brasil?
Cansada de perder ante el PT del PSDB, la derecha recurrió al golpismo, denunciando fraude y pidiendo un impeachment, la misma estrategia utilizada por Guaidó, producto de esta nueva ola de astucia política latinoamericana, para burlar la voz democrática de las urnas.
Los vencedores se convierten en dictadores usurpadores que necesitan ser derrocados.
Se está montando el circo de la intervención internacionalizadora en el país rico en petróleo.
El grito de guerra de Washington es: "¡Abajo Maduro!".
En la práctica, significa abajo la democracia chavista bolivariana que nacionalizó el petróleo.
Candidato de mercado
La legitimidad de Guaidó, desde la derecha, la construye el mercado internacional, liderado por Estados Unidos y la Unión Europea, que tienen interés en la destrucción histórica del chavismo nacionalista como democracia popular, y es apoyada por China y Rusia.
Perciben el peligro de una nueva revolución y recurren a golpes de Estado para destruirla.
Guaidó representa la falsa democracia de derecha de Venezuela, viola la Constitución que legitima el poder constituyente en curso.
Guaidó es un producto de la Asamblea que la Asamblea Constituyente popular deslegitimó en el proceso de aceleración de la democracia bolivariana directa en Venezuela y Sudamérica con la victoria de Maduro en mayo de 2018.
La guerra entre Estados Unidos y Venezuela intensifica la lucha de clases en el continente sudamericano.
Guaidó, en Brasilia, como agente de la derecha venezolana, aliado de Trump, está tratando de seducir a Brasil para servir a los intereses del Tío Sam.
El fenómeno Guaidó representa una aventura antidemocrática que agita a las masas constituyentes bolivarianas en toda Sudamérica.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
