Haddad es Lula
La candidatura de Fernando Haddad es la más competitiva del ala progresista, capaz de derrotar la agenda traicionera del golpe y el avance conservador. La alianza con Manuela D'Ávila es la novedad de la contienda electoral. Juntos, conforman el equipo de Lula y aportan perspectivas nuevas y frescas al debate político.
Tras la farsa del juicio político a Dilma, arrestaron y condenaron sin pruebas al mejor presidente de nuestra historia, quien, como era de esperar, lidera todas las encuestas y sin duda volvería a residir en el Palacio de la Alvorada.
Lo que ignoran los detractores de la democracia es que estas elecciones sin Lula son imposibles. Encarcelan a un hombre, pero no su historia, su legado ni sus ideas. El pueblo ya ha elegido de nuevo el Brasil de Lula. Y es Fernando Haddad quien representará este proyecto en estas elecciones, decisivas para la historia del país.
El voto popular rechazará definitivamente el golpe de Estado, la pérdida de derechos y el vergonzoso regreso del hambre al país. Votará por más empleos, oportunidades y justicia; por Lula y por todos, reafirmando su derecho a elegir libremente a sus representantes.
En este momento histórico, Haddad posee cualidades indiscutibles. Reflexivo, ético y abierto al diálogo, no se deja llevar por el odio en la política, no tiene arrebatos autoritarios, es audaz y compatible con las exigencias del siglo XXI. Fue el mejor Ministro de Educación en la historia del país, responsable del IDEB (Índice de Desarrollo de la Educación Básica), el PROUNI (Programa Universidad para Todos), el SISU (Sistema Unificado de Selección), la expansión universitaria, el nuevo ENEM (Examen Nacional de Bachillerato) y la creación de los Institutos Federales de Educación, Ciencia y Tecnología (IF), generando un nuevo nivel de acceso a la educación. La población universitaria casi se triplicó, pasando de tres millones en 2003 a ocho millones en 2016.
En la alcaldía de São Paulo, fue un innovador. Invirtió en movilidad urbana, ampliando la red de ciclovías y los corredores de autobuses. Se enfrentó a poderosos intereses y promovió un verdadero avance civilizatorio, lo que le valió reconocimientos y premios internacionales, además de entregar la administración con 6 mil millones de reales en efectivo, en plena crisis económica. Lejos de ser una figura decorativa, como algunos pretenden presentarlo, es una luz, un faro al final del oscuro túnel del gobierno de Temer.
Brasil, tras el golpe de Estado, avergüenza a todos. Temer y el PSDB gobiernan en función del mercado financiero internacional, aumentan el desempleo y destrozan la Constitución y la Carta del Trabajo. La candidatura de Fernando Haddad es la más competitiva del ala progresista, capaz de derrotar la agenda traicionera del golpe y el avance conservador. La alianza con Manuela D'Ávila es la novedad de la elección. Juntos, forman el equipo de Lula y aportan perspectivas nuevas y frescas al debate político.
El programa de gobierno de Lula, coordinado desde el principio por Haddad, propone una reforma tributaria justa y progresiva, la necesidad de diversidad en los medios de comunicación, el respeto a las diferencias, la lucha contra la opresión y los prejuicios, y el retorno a una política exterior asertiva y activa, además de poner fin al bloqueo criminal de las inversiones impuesto por los golpistas.
Quienes creen que Lula fue excluido de las elecciones se equivocan. Será juzgado nuevamente, esta vez por el pueblo. Será juzgado por los más de 22 millones de empleos creados durante los gobiernos del PT. Por haber sido retirado del mapa del hambre de la ONU, por el aumento real del salario mínimo en un 72% y por haber logrado que 36 millones de personas salieran de la pobreza extrema, mientras que 42 millones alcanzaron la clase media.
El Partido de los Trabajadores (PT) tiene una responsabilidad histórica. Ha llegado el momento de ganar estas elecciones para el pueblo brasileño. Fernando Haddad es nuestro candidato y traerá de vuelta el Brasil de Lula, para que Brasil vuelva a ser feliz.
¡Lula libre, Haddad presidente!
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
