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César Fonseca

Reportero político y económico, editor del sitio web Independência Sul Americana

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La inflación de alimentos presiona las tasas de interés Selic y congela la economía

Se vislumbra una lucha de poder hasta que se bajen las tasas de interés para favorecer el crecimiento del PIB y el PAC de Lula.

Lula y el Banco Central (Foto: ABR)

El nuevo susto que se avecina para la economía es la posibilidad de que el Banco Central Independiente frene, esta semana, en la reunión del Copom, la baja de las tasas de interés por el aumento de la inflación en febrero a 0,83% frente al 0,24% de enero.

Había estado cayendo desde octubre de 2023 (0,24%), noviembre (0,28%), subió en diciembre (0,56%), bajó nuevamente en enero/2024 (0,42%), pero en febrero se duplicó.

Ciertamente, la reducción de la inflación en el último trimestre de 2023 favoreció a los salarios, lo que impulsó relativamente el consumo a fin de año y principios del nuevo, forzando un salto inflacionario en febrero.

En este breve período, el gobierno fue lo suficientemente tonto como para permitir que la inflación se descontrolara.

Se mantuvo de brazos cruzados, principalmente, en relación al precio de los alimentos, lo que aumentó la demanda de salarios más altos ante la caída de la inflación.

El incidente más grave ocurrió en relación al arroz, con la sequía en Rio Grande do Sul, el mayor productor del país, reduciendo la oferta del producto.

Como es el principal alimento –junto con los frijoles– de los más pobres, la escasez presionó los precios y la inflación se disparó.

El ministro de Agricultura, Carlos Fávaro, se encontraba en un callejón sin salida, al no gestionar de inmediato la importación de arroz para reducir su precio y retrasar el anuncio de una oferta de crédito para la siembra de arroz para mitigar las expectativas alcistas. Ahora es demasiado tarde.

LULA PREOCUPADO - La semana pasada, el presidente Lula se reunió con el Ministerio para intentar recuperar el tiempo perdido: discutir el motivo del aumento de los precios de los alimentos que llevó la inflación en febrero a casi el 0,9%.

Mal resultado producto de ese fatal descuido del Ministerio de Agricultura: la Selic, la tasa básica de interés administrada por el Banco Central Independiente (BCI), que debería caer más acentuadamente en los próximos meses, podría permanecer congelada en 11,25%, al menos hasta mayo, cuando se reúne el Copom.

Nada podría ser más negativo para la economía que, dado el tipo de interés básico de 11,25%, descontando la inflación de 12 meses de 4,50%, el tipo de interés real sea de 6,75%, uno de los más escandalosos del mundo, responsable directo de la caída de las inversiones en el PIB-2023.

Una tormenta fría sobre las noticias económicas: este miércoles, cuando el Banco Central anuncie la tasa Selic, puede haber un congelamiento o una reducción de apenas 0,5%, muy por debajo del IPCA de febrero (0,83%).

La inflación seguiría impulsando las altas tasas de interés, lo que perjudicaría a los negocios en general.

Hoy, una vez más, el presidente Lula reúne a los ministros para discutir medidas prácticas ante la situación inflacionaria, sacudida por la insuficiencia de alimentos que eleva los precios y aprieta los salarios.

ASEDIO A GALIPULO - Para el mercado, la inflación de febrero cambió las expectativas y, en palabras de Faria Lima, habría cerrado la ventana de oportunidad que estaba abierta desde octubre del año pasado para que el Banco Central fuera más audaz en la reducción de la tasa Selic con el fin de establecer una mayor tendencia de crecimiento económico.

Esta sería una oportunidad para flexibilizar el marco fiscal que el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, negoció con el Congreso/acreedores de la deuda, con el objetivo de aumentar relativamente la recaudación, evitando así el riesgo de recortes al gasto social, algo que aterroriza a la izquierda en un año electoral.

Como la inflación de febrero apunta a que se repetirá en marzo, si los precios de los alimentos no se contienen rápidamente, las expectativas de un aumento de la tasa Selic están aumentando.

Lo que podría entrar en el radar de la discusión, según especulaciones sobre Faria Lima, si la inflación no cae, es la conducción del Banco Central por el economista Gabriel Galípulo, nombre elegido por Haddad para sustituir a Campos Neto, cuyo mandato de dos años termina en diciembre.

¿Galípulo sería independiente o dependiente del Banco Central Independiente para actuar en la política monetaria, más obediente a Faria Lima que al Palacio del Planalto o viceversa?

Si Galípulo quiere convertirse en presidente del Banco Central, tendrá que arrodillarse ante el maíz o no: rendirse al actual régimen de trípode económico neoliberal, so pena de producir una inestabilidad cambiaria que haría caer la política económica de Lula.

Ya se habla de especulaciones sobre que Faria Lima cobraría una prima de riesgo, mientras que Galípulo no deja claro que está comprometido con los supuestos neoliberales: 1 – defender un Banco Central Independiente, 2 – someterse al régimen de metas de inflación, 3 – defender un tipo de cambio flotante y 4 – comprometerse con un superávit primario a partir de 2025 y en 2024 perseguir un déficit cero.

Se vislumbra una lucha de poder hasta que se bajen las tasas de interés para favorecer el crecimiento del PIB y el PAC de Lula.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.