Jango, as Reformas de Base e o golpe
João Goulart é muito maior do que se possa imaginar a academia conservadora e a imprensa de negócios privados e parte do empresariado colonizado e subserviente aos ditames dos mercados internacionais
En el mitin de Central do Brasil celebrado en Río de Janeiro el 13 de marzo de 1964, el presidente del Partido Laborista, João Goulart, junto a su esposa, Doña María Teresa, anunció las reformas básicas y habló literalmente de reforma agraria, controlando las remesas de beneficios al extranjero en un 10%, así como de reformas educativas, administrativas, fiscales y urbanas.
El conjunto de reformas se denominó Bandera Unificadora. Los sectores progresistas de la sociedad brasileña aspiraban a estos cambios como una forma de dar continuidad al gobierno progresista del estadista Getúlio Dornelles Vargas. Estos eran los ideales de 1930, que esperaban que se materializaran y, en consecuencia, condujeran al establecimiento de un estado de bienestar y a la emancipación total del pueblo brasileño.
O golpe civil-militar de 1964 teve por finalidade estancar o desenvolvimento do País e a luta por sua soberania, principalmente no que tange às questões sociais e à paralisão imediata das reformas de base que, entre outras coisas, mexia moderamente com os latifúndios rurais e urbanos, além de prever o controle da sonegação praticada pelas grandes empresas, bem como do dinheiro enviado ilegalmente às terras estrangeiras, cujos os lucros, "maquiados", atingiam incríveis patamares de 5.000% sobre o capital investido.
El gran político obrero y hombre valiente, João Goulart, sabía a lo que se enfrentaba, pero aun así, acudió a la Central do Brasil, un edificio emblemático de Río de Janeiro y del país, situado junto al Ministerio de Guerra, hoy conocido como el Palacio Duque de Caxias, desde donde muchos de los generales golpistas observaron el histórico mitin a través de las ventanas del palacio. Jango abrió la boca y prometió a unas 200 personas que implementaría las reformas básicas tan necesarias para mejorar las condiciones de vida del pueblo brasileño.
O discurso de Jango, herdeiro de Getúlio, foi a senha para que a direita brasileira daquela geração e época, a mais traidora da história do Brasil, juntamente com a geração que derrubou a presidente Dilma Rousseff, por ter se aliado a estrangeiros (EUA) para derrubar um presidente eleito constitucionalmente pelo povo. A direita que não se fez de rogada e muito menos vacilou para golpear a democracia brasileira em defesa, cinicamente, da "democracia" e com a aquiescência e o apoio logístico e militar proporcionado pela Operação Brother Sam.
Con su cuartel general en la Embajada de Estados Unidos, los golpistas brasileños conspiraron contra un gobierno popular legítimo, al punto de desplegar una fuerza militar extranjera desde el Caribe, que incluía dos portaaviones grandes y medianos, así como numerosos buques de apoyo, para facilitar la invasión de Brasil por tropas estadounidenses. Esto habría constituido una afrenta de proporciones incalculables, pues los golpistas se habían transformado en meros centuriones romanos, con el objetivo de garantizar el statu quo de la oligarquía esclavista brasileña y los intereses económicos de los estadounidenses.
Los generales y muchos de sus subordinados serían considerados, sin duda, los mayores villanos de la historia de esta nación, especialmente porque ya se les considera como tales por haber transformado el Estado en un Estado terrorista, patrocinando y promoviendo persecuciones, destituciones, encarcelamientos, exilios, torturas y asesinatos. Este era el Estado policial del DOI-Codi, Ciex, Cenimar, Sisa y SNI, con la cobertura de los comandos de la policía militar y las direcciones de la policía civil en todo el país.
El movimiento obrero, desde 1930, revolucionó Brasil, modernizando el Estado, industrializando el país, consolidando las garantías constitucionales en 1946 y logrando su mayor hito: las Leyes del Trabajo (CLT), que liberaron a los trabajadores brasileños de la semiesclavitud. El movimiento obrero fue liderado, entre otros, por Getúlio Vargas, João Goulart, Leonel Brizola, Alberto Pasqualini, Sereno Chaise y Ernesto Dorneles.
El sector político que construyó los cimientos de nuestra civilización, en términos contemporáneos, siempre ha sido boicoteado y derrocado mediante golpes de Estado, verdaderos levantamientos o rebeliones basadas en golpes militares, que, por un momento, transformaron a un gigante como Brasil en una república bananera, porque tenemos como inquilinos una "élite" económica y académica provinciana, servil, sumisa y colonizada, con una autoestima bajísima y, como debo decir, que posee un complejo de inferioridad inconmensurable y, por lo tanto, indescriptible.
O golpe militar de 1964 foi um movimento de lesa-pátria, apátrida e vergonhosamente com o apoio de estrangeiros, cujos golpistas tomaram o poder criminosamente durante longos 21 anos. O golpe não foi uma revolução, como muitos pregam, com a maior desfaçatez e tergiversação possíveis. Outro fato que deve também ficar claro é que os golpistas usurparam o poder sem a aquiescência da maioria do povo brasileiro, que em 1984 demonstrou seu descontentamento por meio das Diretas Já!.
A verdade é que o comício da Central do Brasil é histórico, porque o presidente trabalhista João Goulart apresentou à Nação brasileira um projeto de País generoso e que, certamente, retomaria o desenvolvimentismo de Getúlio Vargas. Se o Brasil desse seqüência ao projeto trabalhista, por intermédio das Reformas de Base, estaríamos, obviamente, em um patamar de desenvolvimento social muito mais avançado.
La derecha brasileña nunca ha concedido nada al pueblo, y mucho menos le ha dado nada más que golpes de Estado violentos, vendiendo bienes públicos y luego lucrándose con lo que se ha apropiado para servir a los intereses de las clases ricas y los gobiernos, como en Estados Unidos.
João Goulart —Jango— es mucho más grande de lo que la academia conservadora, la prensa empresarial privada y un sector de la comunidad empresarial colonizada y sumisa, impulsada por los dictados de los mercados internacionales, podrían imaginar. João Goulart está siendo estudiado con razón, y su nombre se está reivindicando para el bien de Brasil. Eso es todo.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

