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Alex Solnik

Alex Solnik, periodista, es autor de "El día que conocí a Brilhante Ustra" (Editorial Geração)

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Joesley detonó la alianza PMDB-PSDB.

"Cuando se embarcaron en la aventura de participar en un golpe parlamentario, por primera vez en la historia de Brasil, en alianza con los peores elementos de la política brasileña, el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) planeó y esperaba participar en un gobierno de salvación nacional del PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño) que impulsaría la economía y sería aplaudido en las plazas públicas, y luego, en alianza con el PMDB, elegirían al próximo presidente de la República, evidentemente Aécio Neves, quien casi lo logró en 2014", escribe Alex Solnik; para él, el empresario Joesley Batista, de J&F, asestó "el golpe final a la alianza" el pasado mayo; "Su testimonio, con los frutos que produjo, golpeó a Temer y Aécio de inmediato, haciendo inviable el presente y el futuro de ambos y sus respectivos partidos".

"Cuando se embarcaron en la aventura de participar en un golpe parlamentario, por primera vez en la historia de Brasil, en alianza con los peores elementos de la política brasileña, el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) planeó y esperaba participar en un gobierno de salvación nacional del PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño) que impulsaría la economía y sería aplaudido en las plazas públicas, y luego, en alianza con el PMDB, elegirían al próximo presidente de la República, evidentemente Aécio Neves, quien casi lo logró en 2014", escribe Alex Solnik. Para él, el empresario Joesley Batista, de J&F, asestó "el golpe final a la alianza" en mayo pasado; "Su testimonio, con los frutos que produjo, golpeó a Temer y Aécio de inmediato, haciendo inviable el presente y el futuro de ambos y sus respectivos partidos". (Foto: Alex Solnik)

Cuando se embarcó en la aventura de participar en un golpe parlamentario, por primera vez en la historia brasileña, en alianza con los peores elementos de la política brasileña, el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) planeaba y esperaba participar en un gobierno del PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño) de salvación nacional que impulsara la economía y fuera aplaudido en las plazas públicas, y luego, en alianza con el PMDB, elegiría al próximo presidente de la República, evidentemente Aécio Neves, quien en 2014 casi alcanzó ese cargo.

Éste era el plan: el PSDB se aliaría con el PMDB – encargado de hacer el trabajo sucio de sacar al PT del poder – y llegaría al Palacio de Planalto en 2018 con el apoyo del PMDB.

Pero se olvidaron de consultar a los brasileños.

Como Temer no cumplió sus promesas –crecimiento económico– y en cambio atacó los derechos e ingresos de los más pobres, creando un ambiente propicio para la propagación de valores autoritarios y prejuiciosos, enredándose cada vez más en el escándalo de corrupción Lava Jato y exhibiendo abiertamente sus tendencias egoístas, sonaron las alarmas dentro del partido PSDB.

El primero en saltar del barco fue José Serra, al darse cuenta de que se ahogaría en el barro.

En mayo pasado, Joesley asestó el golpe definitivo a la alianza. Su testimonio, con las consecuencias que trajo consigo, golpeó de inmediato tanto a Temer como a Aécio, poniendo en peligro el presente y el futuro de ambos y de sus respectivos partidos.

Las "victorias" de Temer en la Cámara de Diputados, que rechazó las acusaciones en su contra, y de Aécio en el Senado, que rechazó la acción del Supremo Tribunal Federal de destituirlo, no hicieron nada para mejorar su imagen ni tranquilizar a los militantes del PSDB, que sabían que junto a Aécio y Temer se encaminarían hacia un suicidio político.

La guerra interna en el PSDB llega a su fin con la salida del gobierno. Acorralado por Alckmin, Fernando Henrique, Serra y Tasso, Aécio se rindió.

Bruno Araújo, miembro del partido PSDB, ya entregó la joya de la corona, el Ministerio de las Ciudades, a su exjefe.

Eso era todo lo que el bloque centrista quería de Temer, hasta ahora; el año que viene querrán más, siempre más.

Los otros tres se aferrarán a sus cargos como puedan – Aloysio Nunes, con miedo de perder su estatus privilegiado y tener que enfrentarse a Sergio Moro en Curitiba; Luislinda, con miedo de empobrecerse con los R$ 31 menos por mes; e Imbassahy, con miedo de perder las elecciones al Senado el año que viene frente a su rival de partido – pero, para permanecer en el gobierno, tendrán que abandonar el PSDB.

Incapaz de cumplir su mayor promesa al mercado –la reforma de las pensiones– y sin ninguna perspectiva de permanecer en el poder, el gobierno de Temer se dirige rápidamente hacia su fin antes de que concluya su mandato, debilitado por sus propias deficiencias.

¿Quién hubiera pensado que el golpe fracasaría por culpa de Joesley?

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.