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Antonio Augusto de Queiroz

Periodista, analista y consultor político. Socio director de Consillium Soluções Institucionais e Governamentais (Soluciones Institucionales y Gubernamentales). Es miembro del CDESS (Consejo para el Desarrollo Económico y Social Sostenible) de la Presidencia de la República (Conselhão) y de la Cámara de Reforma del Estado del Ministerio de Gestión e Innovación en los Servicios Públicos.

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Jorge Messias para el Supremo Tribunal Federal: un jurista del mundo real

Jorge Messias es un profesional del derecho que entiende la realidad de los hechos porque estuvo en la primera línea del sector público.

El Procurador General de la Unión, Jorge Messias (Foto: Victor Piemonte/STF)

Los nombramientos para el Supremo Tribunal Federal (STF) constituyen un momento de intenso escrutinio público, centrado en una pregunta fundamental: ¿qué cualifica realmente a un ciudadano para el máximo tribunal del país? La Constitución exige "conocimientos jurídicos notables" y una "reputación intachable", requisitos que a menudo quedan eclipsados ​​por la superficialidad, los prejuicios ocultos y la extrema politización del proceso.

En este contexto, Jorge Messias destaca como una de las figuras más cualificadas. Un análisis imparcial de su trayectoria profesional revela un jurista con credenciales excepcionales, que combina un equilibrio inusual entre responsabilidad fiscal, sensibilidad social y experiencia práctica en la administración pública, atributos poco comunes en un profesional del derecho.

A los 45 años, consolidó lo que él llamó "notorio conocimiento jurídico", demostrando que el verdadero conocimiento jurídico se construye no solo en el ámbito académico, sino también en la compleja aplicación cotidiana de los procedimientos estatales. La trayectoria de Messias confirma esta premisa.

No es un teórico distante, sino un jurista que comprende la realidad de la situación gracias a su experiencia en primera línea en el sector público. Su fundación se basó en el método más democrático y riguroso: los concursos de oposición. Se incorporó al Banco Central como fiscal, ocupándose de los aspectos fundamentales de la regulación económica. Posteriormente, se convirtió en fiscal del Tesoro Nacional, defendiendo el erario público y coordinando complejas negociaciones internacionales.

Esta doble trayectoria en carreras jurídicas estatales de élite ya lo situó en un destacado nivel técnico. Su experiencia se amplió aún más como asesor jurídico de dos ministerios clave: Ciencia y Tecnología y Educación, donde dominó la interacción entre el derecho y las políticas públicas sectoriales.

La cúspide de su experiencia en el Poder Ejecutivo se alcanzó con sus cargos como Subjefe de Asuntos Jurídicos y Subjefe de Análisis Gubernamental en la Casa Civil. Estos puestos representan el "centro del gobierno", proporcionando la máxima autoridad legal, la oportunidad y el mérito en las decisiones presidenciales. Esta experiencia le otorga a Messias una comprensión única del impacto real de las decisiones judiciales en la gobernanza y la administración pública.

Para completar esta formación práctica, invirtió en fundamentos teóricos, obteniendo una maestría y un doctorado en Desarrollo, Sociedad y Cooperación Internacional por la Universidad de Brasilia. Representa la síntesis perfecta: el académico que nunca perdió el contacto con el mundo real y el abogado público que supo reflexionar críticamente sobre su práctica.

El falso dilema entre responsabilidad fiscal y sensibilidad social se desmonta gracias al liderazgo de Jorge Messias al frente de la Fiscalía General de la República (FGR). Bajo su liderazgo, la FGR logró resultados extraordinarios en la defensa del erario público frente a déficits millonarios. Sin embargo, fue en la defensa de causas públicas donde su perfil único destacó más.

Los acuerdos que lideró en los casos de Mariana (MG) y Alcântara (MA) son emblemáticos. En el primero, obtuvo miles de millones en indemnizaciones y reparaciones para miles de víctimas de la mayor tragedia socioambiental del país. En el segundo, garantizó derechos y beneficios para las comunidades quilombolas en una delicada negociación de interés nacional. Estos casos demuestran la capacidad de un jurista que considera al Estado como un instrumento de justicia, capaz de proteger las finanzas y, al mismo tiempo, reparar a los ciudadanos vulnerables.

Esta visión es un antídoto contra la judicialización excesiva que ignora las consecuencias presupuestarias. Messias entiende, en la práctica, que un presupuesto equilibrado es la base para la realización de derechos sociales duraderos.

En un panorama polarizado, la trayectoria de Jorge Messias destaca por su sensatez. Conocido por su innovación, creatividad y, sobre todo, prudencia, su carrera está libre de hostilidad y temperamento explosivo. Su enfoque, guiado por el sentido común y la búsqueda del bien común, genera muy poco o ningún rechazo personal.

Sus humildes orígenes en el noreste, concretamente en Pernambuco, y su trayectoria dedicada exclusivamente al servicio público le otorgan una empatía y una comprensión de la realidad brasileña inigualables. Ha experimentado de primera mano los desafíos que enfrentan millones de brasileños. Además, su experiencia en el movimiento obrero, lejos de ser un demérito, es una ventaja. Fue a través de la dialéctica de la negociación que aprendió a tender puentes, escuchar a los demás y buscar soluciones consensuadas, habilidades esenciales para un órgano como el Supremo Tribunal Federal.

Ser evangélico forma parte de su identidad, al igual que su inquebrantable compromiso con la ética. Ser cristiano y tener fe es una virtud que refuerza sus valores humanos. En el ejercicio de su deber legal, como profesional cualificado, siempre ha reconocido la naturaleza secular del Estado y ha sabido separar las convicciones personales de su deber legal. Su vida, tanto pública como privada, se reconoce como recta y dedicada a la causa pública.

La nominación de Jorge Messias por parte del presidente Lula y su posterior aprobación por el Senado no representan un mero nombramiento político, sino la culminación de una trayectoria única al servicio de Brasil. Representan el reconocimiento del funcionario, del profesional que conoce el Estado a la perfección, del jurista que combina la teoría con la práctica.

Reúne en una sola persona un conjunto de atributos que, individualmente, son valiosos, pero colectivamente, son raros: profundo conocimiento técnico, experiencia práctica inigualable en el Poder Ejecutivo, equilibrio emocional, sensibilidad social, responsabilidad fiscal, compromiso con las causas públicas y un origen que lo conecta a las raíces del pueblo brasileño.

Si se confirma su nominación, cualquier resistencia durante la audiencia del Senado probablemente se deba más a la oposición al presidente Lula, quien lo nominó, que a su perfil técnico y moral. Su reconocida capacidad de diálogo y su trayectoria intachable serán sus mayores bazas para superar el ruido político.

Con la jubilación del juez Luís Roberto Barroso, se ha abierto una vacante en el Supremo Tribunal Federal, y Jorge Messias se perfila como el favorito para ocuparla. Pocos nombres estarían tan en sintonía con los valores democráticos defendidos por Barroso —integridad, civilidad y empatía— como Jorge Messias. Por lo tanto, su nombramiento no solo sería justo, sino también estratégico para el futuro del Tribunal. Representaría la llegada de un juez integral, un jurista con visión de futuro, preparado para guiar sus decisiones por los principios innegociables de justicia, libertad, equidad y democracia, con los pies firmemente plantados en la compleja y vibrante realidad brasileña.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.