Lara Resende critica el ultraneoliberalismo de Guedes.
Guedes está desmantelando el Estado nacional, poniendo en peligro la soberanía nacional, al centrarse en lo accesorio y no en lo esencial; lo esencial, según Lara Resende, es reformular la política económica y monetaria, lo que coloca al gobierno a merced de los intereses del mercado financiero.
choque ideológico
La falta de restricciones financieras al gasto público, que aumentaría el déficit público, para reanudar el desarrollo económico sostenible, como argumenta André Lara Resende en su artículo "Razón y superstición" en Valor Econômico, está provocando una gran controversia en los círculos económicos, políticos y sociales, y poniendo en tela de juicio las políticas ultraneoliberales de Paulo Guedes.
Su propuesta socava el neoliberalismo radical de São Paulo Guedes, que imposibilita la recuperación económica y pone en riesgo a las fuerzas armadas —como ya teme el ejército— como garantes del gobierno de Bolsonaro, sin ninguna perspectiva de afrontar el principal problema nacional: la escalada del desempleo, la violencia social y la inestabilidad política, como consecuencia de la parálisis económica.
Según Lara Resende, la propuesta ortodoxa de Guedes, centrada en el argumento ultraneoliberal de que la prioridad es recortar el gasto público, reducir el Estado hasta dejarlo en su mínima expresión y vender indiscriminadamente los activos estatales para lograr un superávit primario (ingresos menos gastos, excluyendo los intereses) con el fin de equilibrar la deuda/PIB como condición indispensable para bajar los tipos de interés y reactivar la economía, es insostenible; un espejismo neoliberal de austeridad fiscal que no funciona en ninguna parte del mundo.
Guedes está desmantelando el Estado nacional, poniendo en peligro la soberanía nacional, al centrarse en lo accesorio y no en lo esencial. Lo esencial, según Lara Resende, es reformular la política económica y monetaria, que actualmente deja al gobierno a merced de los intereses del mercado financiero mediante formas inadecuadas de control del déficit y pago de la deuda pública, capaces de generar una especulación generalizada. Las reformas accesorias son igualmente necesarias, como las de la Seguridad Social, pero no como propone Guedes, es decir, desmantelar el sistema de seguridad social para sustituirlo por un sistema de capitalización, cuyas consecuencias serán una mayor inestabilidad social, económica y política. Al fin y al cabo, con la propuesta de Guedes no hay garantía de recuperación del empleo, los ingresos, el consumo, la producción, la recaudación fiscal ni la inversión; al contrario, todo podría desmoronarse.
Visión alternativa
La propuesta de Lara Resende, sin embargo, representa una visión diferente del Estado-nación, en línea con lo que se debate dentro del Partido Demócrata estadounidense, con miras a la contienda electoral contra Trump en las elecciones presidenciales del próximo año, un debate con repercusiones internacionales que comienzan a llegar a Brasil.
Según la ideología utilitarista capitalista, la teoría ortodoxa de que la inflación se origina en un exceso de dinero en circulación, lo cual incrementa el gasto de los consumidores, y que por lo tanto el remedio para evitar las presiones inflacionistas debería ser un aumento en las tasas de interés, ha dejado de ser útil y, por ende, de ser cierta. La gran crisis capitalista de 2008 demostró la falsedad de esta tesis; los gobiernos de los países centrales afrontaron la crisis aumentando la oferta monetaria; la inflación, que debería haber aumentado, disminuyó, y las tasas de interés se desplomaron; esto facilitó la situación de gobiernos, empresas y familias endeudadas; el consumo, la producción y los ingresos fiscales se mantuvieron estables. Sin embargo, los gobiernos que siguieron el modelo neoliberal de austeridad fiscal a cualquier precio se metieron en problemas; este es el camino que sigue el gobierno de Bolsonaro, bajo la dirección de Guedes, llevando a la economía a la parálisis, la cual comenzó con el golpe neoliberal de 2016.
Lara Resende desecha las teorías económicas y monetarias ortodoxas; aboga por el enfoque económico y monetario heterodoxo de Keynes y Abba Lerner, que apoya la expansión del déficit público, bajo el entendimiento de que el gobierno no tiene restricciones para aumentar su gasto a través de cambios en la política monetaria que alteren sustancialmente la relación entre el Banco Central y el mercado, y entre el Banco Central y el Tesoro; destaca una nueva lógica de pagos oficiales a agentes financieros en la tarea de financiar la deuda pública, el foco central del déficit fiscal del gobierno.
Nuevo sistema de pago
Según Lara Resende, el sistema de pago de la deuda pública necesita una reforma; su forma de financiación debe cambiar. Actualmente, el Tesoro se financia mediante la emisión de bonos en el mercado; con estos bonos, los bancos negocian con el Banco Central, que actúa como intermediario en la negociación entre el Tesoro y el mercado, suministrando y tomando prestado dinero. Para Lara Resende, un enfoque más conveniente, racional y correcto sería que el Banco Central financiara al Tesoro de la misma manera que financia el mercado, es decir, mediante la emisión y el suministro de divisas a cambio de bonos del Estado. La relación entre el Tesoro y el mercado desaparecería; esta relación se daría entonces únicamente entre el mercado y el Banco Central, que interactuaría directamente con el Tesoro, financiándolo.
Se eliminaría la necesidad de trabajar con tipos de interés a corto y largo plazo, conocidos como tipos intertemporales, sujetos a diversas especulaciones/usura; solo estaría en vigor el tipo básico diario (Selic), para el corto plazo, el llamado tipo a un día; la financiación del tesoro directamente por el Banco Central y no ya por el mercado, en el intercambio de papel por dinero, eliminaría dos cosas: 1 – la restricción del gasto público y 2 – la especulación de riesgo público, que eleva el coste de la deuda.
La discusión sobre la necesidad de un Banco Central independiente para brindar mayor seguridad al mercado, preocupado por lo que considera gasto público descontrolado, queda definitivamente zanjada porque, al mismo tiempo, se rompe la relación entre el tesoro y el mercado; el mercado comienza a comprar bonos del tesoro directamente del Banco Central, que los adquiere del tesoro en una relación directa; de esta manera, se reduce el costo de financiar la deuda, presionada por la especulación de los bancos respecto a la inestabilidad —ficticiamente orquestada— de las finanzas públicas; desaparece la percepción especulativa del riesgo alimentada por el mercado al recibir bonos del gobierno, en la tarea de financiarlo; esta función la desempeña entonces el Banco Central, que financia al mercado del mismo modo que financia al gobierno.
Pleno empleo, la medida de todas las cosas.
Según Lara Resende, el Banco Central se convierte en el único agente que gestiona las finanzas en el entorno de la moneda fiduciaria; de esta manera, se contiene la especulación financiera sobre la deuda pública, sujeta a fluctuaciones en los tipos de interés a corto y largo plazo; como el mercado cobra por el riesgo a largo plazo en forma de tipos de interés elevados llevados a valor presente, el tipo de interés a corto plazo, fijado por el Banco Central, también se convierte en una fuente de especulación, porque el futuro se convierte en el presente en esta relación financiera incestuosa y completamente abstracta.
Con la modificación del método de pago del gobierno, tal como la propuso Lara Resende, el gobierno ya no tiene restricciones en el gasto; el límite de sus gastos ahora está determinado por la tasa de interés, fijada, desde entonces, por debajo de la tasa de crecimiento económico, para favorecer el pleno empleo; el pleno empleo y la moneda fiduciaria se convierten en medidas de todas las cosas, controladas por la tasa de interés que promueve el crecimiento y no la especulación; así, predomina el concepto de finanzas funcionales, en línea con el pensamiento del economista Abba Lerner, base de la tesis del economista Gustavo Galvão, "Reinterpretación de las finanzas funcionales", de la UFRJ, 2005.
Según esta propuesta, el gobierno gasta lo necesario para mantener el pleno empleo sin temor a que la expansión monetaria produzca inflación, ya que el tipo de interés, fijado por debajo del crecimiento del PIB, controla el déficit fiscal, convirtiéndose así en un instrumento de desarrollo económico sostenible.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
