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carlos carvalho

Doctora en Lingüística Aplicada y profesora de la Universidad Estatal de Ceará – UECE.

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Luis Inácio habló, advirtió Luis Inácio.

La canción "Luis Inácio", de 1995, sigue siendo, para tristeza general de la nación, extremadamente relevante treinta años después.

Luiz Inácio Lula da Silva (Foto: Ricardo Stuckert/PR)

Repasando la discografía de la banda Os Paralamas do Sucesso, diré sin rodeos que Selvagem? es mi álbum favorito. De las canciones de Selvagem? (1986), además de "Alagados", me gusta mucho la canción "Selvagem" (ahora sin el signo de interrogación), cuando dice, por ejemplo: "La policía presenta sus armas/Escudos transparentes, porras/Cascos brillantes y la determinación/De mantener todo en su lugar...". Una pausa en Selvagem? Y aquí llegamos al trabajo Vamo batê lata (en directo), de 1995. Y aquí vamos, escuchando las dieciocho canciones que componen los dos CD. Sí, soy una de esas criaturas en peligro de extinción que todavía escucha CD. Ni que decir tiene, por supuesto, que el mencionado álbum de Os Paralamas do Sucesso es una obra maravillosa, y que no hay un solo brasileño que no conozca al menos una de esas canciones.

El disco 1 comienza con “A Novidade” (La noticia) y termina con “Medley: Não me estrague o dia” (Medley: No me arruines el día). El disco 2, a su vez, presenta cuatro canciones: la primera es “Uma brasileira” (Una mujer brasileña), con Djavan, y la última es “Esta tarde”. La tercera canción del CD 2, titulada “Luis Inácio” (300 ladrones), la escuché el año de su lanzamiento. En ese momento, atrajo mucha atención, ya que la letra expone muchos de los trucos, estafas y acuerdos políticos que ocurren en la oscuridad de la noche, lejos de los ojos del ciudadano brasileño. En Brasil, cualquiera que pueda sumar 2+2 se ha dado cuenta de que cada año surge al menos un escándalo (léase: robo), que, al ser tan grande, siempre sepulta al anterior. La mayoría de las veces, los involucrados son quienes fueron elegidos para defender y proteger al pueblo, así como al tesoro público. Pero lo que vemos en realidad son zorros cuidando los gallineros, cacareando y pavoneándose por quienes deberían representar y a quienes rendir cuentas.

En una entrevista con un medio el 15 de septiembre de 2025, el exministro José Dirceu (PT) defendió la necesidad de "cambiar el Congreso Nacional". En otras palabras, el político quiso decir que no tiene sentido elegir un presidente comprometido con mejorar la vida de la gente si no elegimos parlamentarios que compartan la misma preocupación. De lo contrario, el presidente siempre tendrá las manos atadas. ¿Y a quién le beneficia que un presidente progresista, con políticas de inclusión social, no gobierne, sino que sea simplemente una figura decorativa en la política nacional? No hace falta mucho para entender la dificultad de gobernar un país cuando se depende de la buena voluntad del peor Congreso de la historia. No es decente que, por ejemplo, porque no ha sido colmado de favores, palmaditas en la espalda y otras cosas por el estilo por parte del gobierno (por otras cosas, entiéndase usar la banca pública como sinecuras y nombrar amigos para la Corte Suprema, usurpando una prerrogativa que corresponde al Presidente de la República), un líder de un cuerpo legislativo saque de su cajón y someta a votación los llamados "proyectos de ley bomba", con el claro objetivo de entorpecer al gobierno. 

Es por esta y otras razones que la canción "Luis Inácio", de 1995, sigue siendo, para tristeza general del país, sumamente relevante treinta años después. ¿Y qué la hace tan relevante? Eche un vistazo a algunas estrofas, querido lector, y saque sus propias conclusiones. La letra dice: "Luis Inácio habló, Luis Inácio advirtió/ Hay 300 estafadores con anillos de médico.../ Se ofendieron con la declaración/ Que refleja fielmente el sentir de la nación/ Es cabildeo, es colusión, es soborno, son comisiones ilegales/ Variaciones sobre el mismo tema sin desafinar.../ ¡Felicidades, coroneles, ganaron de nuevo!/ El Congreso sigue a su servicio".

La "PEC da bandidagem" (Enmienda a la Constitución sobre el bandidaje), el proyecto de ley que buscaba impedir que la Policía Federal investigara el crimen organizado, el blindaje a parlamentarios golpistas y, más recientemente, la aprobación del "PL da devastação" (Proyecto de Ley de Devastación) dicen mucho sobre quienes controlan el destino del país. Aun así, solo los ingenuos se sorprenden, porque Luis Inácio habló, Luis Inácio advirtió. El 2026 ya está a la vuelta de la esquina. Y no hay nada tan malo que no pueda empeorar, porque como nos enseña Shakespeare: "El infierno está vacío y todos los demonios están aquí".

 

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.