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Carla Teixeira

Estudiante de doctorado en el Programa de Posgrado en Historia Miembro del Consejo Editorial de la Revista Temporalidades - Universidad Federal de Minas Gerais - UFMG

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Lula 2023: um governo de transição

O importante é compreender que o ano de 2023, com a vitória de Lula, poderá ser o início de uma nova etapa da nossa história republicana

Lula (Foto: Ricardo Stuckert)
“Lula é um prato que cai bem com chuchu e vai se tornar o hit da nossa culinária” - (Geraldo Alckmin, no lançamento da pré-candidatura de Lula à Presidência)

Se você também sentiu vontade de morrer ao ler/ouvir a frase acima, leia este artigo até o final.

Las elecciones de 2022 son sin duda las más importantes desde la fundación de la Nueva República. Tras el golpe de Estado de 2016 y el ascenso de la extrema derecha al poder a través de las fraudulentas elecciones presidenciales de 2018 -en las que Lula, el candidato favorito, no pudo presentarse-, está en juego una crisis entre quienes rompieron el pacto de los años 1980. es la profundización de las medidas autoritarias y antipopulares tomadas del gobierno usurpador de Michel Temer o el rescate de los compromisos democráticos y sociales establecidos por la Constitución Ciudadana. En esta disputa, es necesario considerar los aspectos que definen las culturas políticas brasileñas y utilizar las contradicciones planteadas al interior de las clases dominantes para sacar del poder a las milicias y garantizar un gobierno democrático con fuerte apoyo popular.

En primer lugar, vale la pena considerar que el advenimiento de una cultura política es un proceso lento y generacional. De acuerdo con Berstein (p. 356), talvez seja necessário, no mínimo, duas gerações para que uma ideia nova, baseada nos problemas da sociedade, penetre nos espíritos sob forma de um conjunto de representações de caráter normativo até que acabe por surgir como evidente a um grupo importante de cidadãos. Os canais por onde passa a integração dessa (nova) cultura política são, precisamente, os da socialização política tradicional: família, escola, universidade, trabalho, meio religioso, militar, a mídia etc. Nenhum desses vetores procede por doutrinação, mas compõem influências diversas que oferecem ao sujeito as culturas políticas de seu tempo/lugar no mundo.Pensando o caso brasileiro, especificamente, o historiador Rodrigo Motta (2018) aponta uma série de comportamentos que são arraigados em nossa tradição: o patrimonialismo, a cordialidade, o paternalismo, o autoritarismo, o clientelismo, o pragmatismo, a frágil cidadania e o pouco envolvimento da população com a coisa pública - herança direta da exclusão originada na escravidão e na barreira que por um século fechou a cidadania aos analfabetos. Entre tantos, dois despontam como aspectos básicos para identificar as culturas políticas brasileiras: conciliação/acomodação e personalismo.

El personalismo se basa en el predominio de los vínculos personales en detrimento de las relaciones impersonales. Los brasileños tienden a favorecer la fidelidad a los lazos de parentesco, amistad, padrinos o patrocinio en lugar de las normas universales. La identificación política se da con las personas y no con los proyectos políticos. De ahí la secuencia de grandes líderes carismáticos en nuestra historia republicana. Pero también ayuda a entender la facilidad con que se difundieron mentiras como “kit gay”, “botella cucaracha” e “ideología de género” durante las elecciones de 2018. La credibilidad del contenido virtual enviado por la tía, la prima, la amiga fue mucho más potente que cualquier propaganda política que pretendiera desmentir la (des)información.

Por sua vez, a conciliação/acomodação trata das relações e dos conflitos entre as raças, os gêneros e as classes sociais como um fenômeno ligado ao processo de dominação. É uma estratégia de caráter assimétrico que necesariamente involucrar o envolvimento da massa popular. É um jogo de concessões mútuas. Os grupos dominantes procuram construir estruturas de poder estáveis que evitem rupturas revolucionárias mediante arranjos nem sempre explícitos. Este esquema acomoda conflitos e tensões no Brasil desde o século 19.

Hay varios episodios en nuestra historia que retratan el predominio de la acomodación/conciliación en el arreglo político: la Independencia de Brasil (1822) – evitó rupturas sociales como el fin de la esclavitud; el mantenimiento de la unidad territorial - conquistada mediante acuerdos y violencia contra los rebeldes; acuerdo del partido del Segundo Imperio; la creación de la República (1889); Fue Vargas –quien insertó parte de la izquierda en el aparato del Estado e impulsó una legislación social para alejar el radicalismo; el fin de la Dictadura Militar (1964-1988) – que nunca castigó a los agentes de la represión.

La frágil adhesión popular a los partidos y al debate de ideas políticas, los bajos niveles de participación política de los ciudadanos, la frecuente desconfianza en la acción política colectiva, la habitual desconfianza en relación a las instituciones políticas, el apego a los líderes carismáticos, el aprecio por las políticas gradualistas y la aversión a las soluciones radicales son algunos factores que favorecen la salida política “desde arriba”. Si por un lado la acomodación reduce la violencia política -no la social- y mantiene la unidad de un país marcado por una gran diversidad, por otro lado, dificulta la superación efectiva del legado de la esclavitud.

Si tuviste la energía para llegar hasta aquí después de esta inmersión teórica, tómate un respiro para ayudar a asimilar que las culturas políticas no desaparecen de la noche a la mañana. La conciliación/acomodación y el personalismo son características que retrasan el desarrollo de la lucha popular, pero también son factores determinantes para la política brasileña. No me gusta, quizás a ti que lo lees tampoco te guste, pero negarlo es, por decir lo menos, un comportamiento anticientífico. Y Lula, rápido, lo sabe. Luego se reúne con líderes políticos, representantes de la burguesía y la oligarquía, al tiempo que presenta un proyecto antiimperialista (sustentado en el fortalecimiento de los BRICS, América Latina y una geopolítica multipolar) para hacer la propuesta de inclusión social con participación popular y soberanía. factible nacional para Brasil. João Goulart, en 1964, fue el último presidente que defendió agendas similares.

La novedad en 2022 es que esta parece ser (hasta ahora) la primera elección de la Nueva República en la que no estará en juego el antiPTismo (hijo bastardo del anticomunismo), sino el antibolsonarismo -basta ver el alto rechazo a Bolsonaro en las encuestas electorales. En primer lugar en la carrera presidencial, Lula es el antibolsonarismo que pone sobre la mesa de la burguesía (sin opción electoral en la tercera vía) la posibilidad de conciliación/acomodación en un país en crisis y que tiene todas las condiciones para entrar en agitación social en cualquier momento. Bolsonaro lo sabe, por eso predica un golpe de Estado a diestro y siniestro.

A pesar de buscar acomodo, trayendo al ex-tucán/ex-neoliberal Geraldo Alckmin (PSB) a la línea de sucesión, Lula es apoyado por la alianza PT-PSOL-PCdoB-REDE-PV-PSB-SOLIDARIEDAD que va de izquierda a centro, pero no llega a los partidos de la derecha tradicional que componen el fisiológico “centrão”, todavía cooptado por el presupuesto secreto y la pluma delirante del diputado Arthur Lira (PP-AL). La juventud brasileña, comprometida en números récord para la emisión del título electoral, muestra que hay un cambio en curso con respecto a la tradición de “baja tasa de participación política”. Los movimientos sociales y de base proyectan nuevos liderazgos que traen al debate la necesidad de rupturas drásticas con las prácticas autoritarias y excluyentes. Son los niños conscientes de las políticas públicas del PT. Tal vez, nuevas culturas políticas en ciernes.

O lançamento da pré-candidatura Lula-Alckmin (07/05) foi marcada pelo clima de festa com um discurso de harmonia institucional, soberania nacional e bem-estar social. Promessas de lealdade mútua foram celebradas entre ambos com a sugestão culinária de “Lula com chuchu”: um prato cheio das nossas mais tradicionais culturas políticas. Para estar à altura, Geraldo de Pinda (o ressuscitado político após 3 anos falecido) tem se mostrado um “chuchu picante”: mil críticas ao governo Bolsonaro – deve estar experimentando para ver se engolimos ele (risos). 

Lo esencial, de ahora en adelante, es saber que ninguna conciliación/acomodación beneficia a los trabajadores sin construir la movilización en las calles. Queda mucho más por hacer que el fiasco del 1 de mayo para que las directrices defendidas por Lula no se conviertan en promesas para la plataforma electoral. De ahora en adelante y durante el gobierno, la militancia debe estar en los barrios, en las calles y hablando con la gente; partidos, sindicatos y organizaciones necesitan proporcionar transporte y pensar en el bienestar de los presentes durante las manifestaciones. Agitación, propaganda y movilización sin miedo a invertir recursos. Lula ahí, con dignidad, ¡Brasil se lo merece!

O terceiro mandato de Lula tem tudo para tornar-se um governo de transição. Como todo esquema de conciliação/acomodação, as mudanças serão lentas, graduais e limitadas. Não devemos esperar a  resolução imediata de problemas estruturais, como a reforma agrária, por exemplo. O importante é compreender que o ano de 2023, com a vitória de Lula, poderá ser o início de uma nova etapa da nossa história republicana. A conscientização das massas e a conquista de corações e mentes tem de apontar para a construção de uma Assembleia Nacional Constituinte livre, soberana, exclusiva e com ampla participação do povo em suas definições: a porta de entrada para a República que deverá encher de cidadania e soberania popular a nossa frágil e violada democracia.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.