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Julimar Roberto

Vendedor y presidente de Contracs-CUT

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Lula cumple promesa y avanza en justicia fiscal

En un sistema tributario históricamente regresivo, donde los más pobres pagan proporcionalmente más impuestos, es urgente corregir esta injusticia.

Lula, 28 de noviembre de 2024 (Foto: Ricardo Stuckert/PR)

Desde el inicio de su mandato, el gobierno de Lula ha buscado equilibrar la balanza fiscal en Brasil, un país marcado por profundas desigualdades sociales. La reciente propuesta de eximir del impuesto sobre la renta a los trabajadores que ganan hasta R$5 es un paso concreto en esta dirección y, más aún, cumple una promesa electoral de aliviar la carga fiscal de los más pobres y la clase media trabajadora.

La medida, que beneficiará a más de 36 millones de brasileños, representa una verdadera victoria para quienes impulsan el progreso de Brasil. Más que un avance puntual, la propuesta refleja una lucha histórica de los movimientos sindicales, que durante décadas han denunciado las injusticias del sistema tributario brasileño y exigido una reforma que priorice la equidad y la justicia social.

En un sistema tributario históricamente regresivo, donde los más pobres pagan proporcionalmente más impuestos, corregir esta injusticia es urgente y necesario. Actualmente, los empleados que ganan R$2.824 o más ya están sujetos a impuestos, un nivel que no refleja la realidad económica de la mayoría de los brasileños. Al ampliar el rango de exención a R$5, el gobierno no solo alivia el presupuesto de millones de familias, sino que también estimula la economía. Con más dinero en sus bolsillos, los trabajadores tendrán mayor poder adquisitivo, lo que debería impulsar el comercio, los servicios y la industria nacional.

Si bien alivia la carga tributaria en la base de la pirámide, el paquete fiscal también propone una mayor tributación para las rentas superiores a R$50. Esta es una medida audaz y necesaria, ya que se dirige a la élite económica, que históricamente contribuye menos en proporción a su acumulación de riqueza.

Para quienes se encuentran en la cima de la pirámide, pagar un poco más de impuestos no afectará su alto nivel de vida, mientras que para la gran mayoría de la población, el impacto de la exención será significativo. Sin duda, este ajuste busca corregir distorsiones y promover la equidad.

Sabemos que, como cualquier paquete fiscal importante, el conjunto de medidas presentadas por el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, no está exento de críticas. Es necesario revisar algunos puntos que afectan logros históricos de la clase trabajadora, como la política de aumento del salario mínimo y el alcance del bono salarial. Estos ajustes deben realizarse mediante el diálogo y la participación activa de los sindicatos y el Congreso Nacional.

Sin embargo, es crucial reconocer el progreso logrado. El conjunto de medidas presentadas por Haddad es una verdadera declaración de prioridades. Es una prueba más de que el gobierno vela por la mayoría, no solo por unos pocos privilegiados. Mientras algunos sectores intentan difundir el espectro de una crisis fiscal, es importante recordar que la justicia social y el crecimiento económico no son mutuamente excluyentes. Al contrario, van de la mano. Con acciones como estas, Brasil avanzará hacia un país más justo, donde se valore el trabajo y se cuestionen los privilegios de unos pocos.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.