Avatar de Emir Sader

emir sader

Columnista del diario 247, Emir Sader es uno de los principales sociólogos y politólogos brasileños.

954 Artículos

INICIO > blog

Lula y la lucha contra la injusticia.

El columnista Emir Sader, del diario 247, destaca que «la vida de Lula es una vida de lucha contra la injusticia. Y ahora es víctima de la mayor injusticia jamás cometida contra un líder político en Brasil», convirtiéndose en «víctima de un juicio farsa, sin delitos ni pruebas, basado en la condena de un juez parcial, plasmada en una ridícula presentación de PowerPoint, y condenado por jueces que, en su conjunto, actúan para fabricar una persecución con un claro carácter político en su contra». Según Sader, «el reto ahora es superar la monstruosa injusticia cometida contra él, para volver a luchar contra las injusticias cometidas contra todos los brasileños».

Lula en brazos del pueblo (Foto: Emir Sader)

La vida de Lula es una vida de lucha contra la injusticia. Y ahora es víctima de la mayor injusticia jamás cometida contra un líder político en Brasil.

Desde su nacimiento, Lula luchó contra las injusticias que lo victimizaban por ser del noreste de Estados Unidos y por ser un niño del noreste. Luchó contra esta injusticia y contra las injusticias que sufrió su madre, una mujer del noreste.

Después de eso, Lula continuó siendo víctima de la injusticia, trabajando como limpiabotas, mensajero y en otros empleos, como un niño discriminado del noreste de Brasil en São Paulo.

Realizó un curso y se graduó como operador de torno, convirtiéndose en víctima de las injusticias de la explotación laboral, situación que le provocó la pérdida de un dedo en la máquina.

La transición a líder sindical consistió en dejar de luchar solo contra las injusticias que él sufría, para empezar a luchar también contra las injusticias que afectan a todos los trabajadores.

Cuando fundó el Partido de los Trabajadores (PT) y se postuló a la presidencia de Brasil, Lula prometió luchar contra las injusticias que afectan a todos los brasileños. Y una vez en la presidencia, continuó combatiendo dichas injusticias e impulsó iniciativas para luchar contra las injusticias en todo el mundo.

Ahora Lula se ha convertido en víctima de la mayor injusticia cometida contra un líder político en Brasil. Víctima de un juicio farsa, sin delitos ni pruebas, basado en la condena de un juez parcial, plasmada en una ridícula presentación de PowerPoint, y condenado por jueces que, en grupo, actúan para fabricar una persecución política en su contra.

La gente empezó a fijarse en los detalles, pensando en Cármen Lúcia, Rosa Weber, Barroso, centrándose en los árboles y olvidando el bosque: la inmensa injusticia que se estaba cometiendo contra Lula, resultado de la más gigantesca persecución política.

En marcado contraste con todo esto se encuentra la grandeza moral y política de Lula, su apoyo popular y el amor recíproco que sentía por el pueblo brasileño. La forma en que afronta las injusticias que sufre, las mentiras que se dicen sobre él y las campañas de difamación revelan la verdadera naturaleza de Lula. En ningún momento, ni siquiera en los días transcurridos entre la decisión negativa del Tribunal Supremo sobre su recurso de habeas corpus y el día en que se presenta, cambió su estado de ánimo. Siempre fue él quien animaba a la gente, infundiendo confianza en que también superaría este obstáculo, para que el desaliento y la desesperación no se apoderaran de los demás.

Lula no quería comparecer. La extraordinaria movilización popular en el sindicato metalúrgico de ABC reforzó su determinación. El factor decisivo para cambiar los planes fue la posibilidad de que Moro ordenara la detención preventiva de Lula, a partir del jueves a las 17:00. En ese caso, Lula perdería la posibilidad de solicitar un recurso de habeas corpus, la Corte Suprema perdería toda posibilidad de intervenir y quedaría completamente a merced de Moro.

Fue a partir de este momento que comenzaron las negociaciones para la rendición de Lula. Ya habían ignorado el decreto de Moro, al no presentarse en la fecha y hora señaladas, y solicitaban una gran movilización en torno a Lula en la sede del sindicato. Además, los efectos de la decisión arbitraria de la Corte Suprema reforzaron la idea de que Lula es víctima de persecución política, que las acusaciones en su contra carecen de fundamento y que se convertirá en preso político. Asimismo, la decisión precipitada de Moro demuestra claramente que los riesgos de encarcelamiento alegados en la petición de habeas corpus estaban plenamente justificados, lo que aumenta la probabilidad de que Lula obtenga dicho recurso. Esto se suma a la posibilidad de una decisión favorable que restablezca el derecho constitucional a la presunción de inocencia la próxima semana en la Corte Suprema.

Por lo tanto, existe confianza en que Lula pueda recuperar su libertad en breve. En ese caso, su imagen, que ya impulsa la erosión de un sistema corrupto e ilegítimo, se fortalecerá aún más. Además, durante su encarcelamiento, se producirán movilizaciones de apoyo y visitas de numerosas personalidades brasileñas e internacionales, lo que convertirá la detención de Lula en un problema mucho mayor para quienes lo retienen que para el propio Lula.

Ningún líder político que haya alcanzado las más altas esferas nacionales e internacionales, como Lula, puede regresar a su unión de origen y ser recibido de forma tan extraordinaria, demostrando así su fidelidad inquebrantable a sus raíces. Nunca antes se había proyectado la imagen de Lula con tanta fuerza. Nunca antes el brillo de un líder político había sido tan intenso como el que irradia Lula. En su discurso de despedida, antes de presentarse, repasó su trayectoria política, recordando cómo fue allí, en esa unión, donde inició su carrera política y se forjó como líder. Y concluyó recordando que «las ideas no pueden ser aprisionadas».

El destino de Brasil sigue dependiendo de Lula, quien acepta otro difícil reto en su vida, del cual dependerá el futuro del país y, en parte, de toda Latinoamérica. Ahora el desafío consiste en superar la monstruosa injusticia perpetrada contra él, para así retomar la lucha contra las injusticias cometidas contra todos los brasileños.

 

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.