Lula y Ciro son, en este momento, competidores.
La conversación más frecuente en los últimos días, en círculos progresistas, gira en torno a la llamada "unidad de la izquierda". Muchas personas, casi siempre bienintencionadas, han esgrimido argumentos razonables para defender la idea de que los cuatro principales partidos en este campo —PT, PDT, PSOL y PCdoB— deberían formar una alianza para la primera vuelta. Sin embargo, la inviabilidad de esta propuesta choca con una realidad concreta. En este momento, los dos principales candidatos, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y Ciro Gomes, del PDT, compiten; lea el artículo de Leonardo Attuch, editor de 247.
La conversación más frecuente en los últimos días, en círculos progresistas, gira en torno a la llamada "unidad de la izquierda". Muchas personas, casi siempre bienintencionadas, han esgrimido argumentos razonables para defender la idea de que los cuatro principales partidos en este campo —PT, PDT, PSOL y PCdoB— deberían formar una alianza para la primera vuelta. Sin embargo, la inviabilidad de esta propuesta choca con una realidad concreta. En este momento, los dos principales candidatos, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y Ciro Gomes, del PDT, compiten por un solo puesto en la segunda vuelta.
El propio Lula lo dejó claro en una carta enviada a la senadora Gleisi Hoffmann (PT-PR), en la que afirmó que quienes abogan por su salida son, de hecho, competidores. Con esta palabra, envió un mensaje directo a Ciro, quien ha estado intentando aislar al PT, con cierto éxito. La semana pasada, ganó terreno con la salida de Joaquim Barbosa del PSB y recibió señales positivas del PCdoB, un aliado tradicional del PT. Señales que provinieron tanto del gobernador de Maranhão, Flávio Dino, como de la propia candidata, Manuela D'Ávila.
En cierto modo, Ciro intenta repetir la exitosa fórmula de Lula de 2002, con alianzas centradas en un proyecto desarrollista, en un momento de estancamiento económico debido al fracaso de las políticas económicas de Michel Temer y Henrique Meirelles. No es casualidad que Ciro, al igual que el Lula de la "paz y el amor", busque un empresario como compañero de fórmula, ya sea Josué Gomes da Silva, hijo de José Alencar, o Benjamin Steinbruch, de CSN. La ventaja competitiva de Ciro sobre Lula reside en la percepción, en algunos sectores de la izquierda, de que en algún momento Lula no podrá presentarse y, por lo tanto, será necesaria una solución pragmática.
El PT, sin embargo, está ensayando los primeros pasos de una reacción. Por un lado, crece la posibilidad de que se elija un candidato a vicepresidente dentro del propio partido, alguien que lleve el mensaje de Lula a todos los rincones del país. Un nombre que cobró fuerza la semana pasada fue el del embajador Celso Amorim. Paralelamente, el exalcalde Fernando Haddad recorrerá estados del noreste en busca de contribuciones para la construcción del programa de gobierno de Lula. En otras palabras, claramente, el PT ha decidido mantener una estrategia ya delineada y hecha pública. Esta implica registrar la candidatura el 15 de agosto y esperar a ver si los golpistas cometen un nuevo atentado contra la democracia brasileña, despojando a Lula de sus derechos políticos, lo cual viola la ley electoral.
El hecho de que Lula y Ciro sean rivales no significa, sin embargo, que no sea posible un encuentro entre estas dos fuerzas más adelante, posiblemente en la segunda vuelta. Lo que no ocurrirá en este momento es una retirada forzada de Lula debido a presiones del PDT o de partidos progresistas.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
