Lula impulsa la transición energética con programa de hidrógeno verde y R$ 18,3 mil millones en incentivos
Brasil podrá demostrar, en la práctica, cómo una economía emergente puede conciliar el desarrollo industrial con los compromisos ambientales, afirma Aquiles Lins
La aprobación por parte del presidente Lula del Programa de Desarrollo de Hidrógeno Bajo en Carbono (PHBC) representa un hito crucial en el camino de Brasil hacia el liderazgo mundial en energías limpias. El hidrógeno verde es un tipo de hidrógeno producido mediante la electrólisis del agua, utilizando electricidad procedente de fuentes de energía renovables como la solar, la eólica o la hidroeléctrica. El hidrógeno verde, cuya producción y uso se verán impulsados por el nuevo programa, se perfila como una de las alternativas más prometedoras para la transición energética global, especialmente en sectores de difícil descarbonización. Brasil, con sus privilegiados recursos naturales y una matriz energética ya predominantemente renovable, tiene un gran potencial para liderar este proceso.
La importancia de impulsar la producción de hidrógeno verde radica no solo en su capacidad para reducir las emisiones de carbono, sino también en la oportunidad de impulsar el desarrollo económico, la innovación tecnológica y la creación de empleos de alta calidad. El plan firmado por el presidente Lula contempla incentivos fiscales por valor de 18,3 millones de reales entre 2028 y 2032, una medida estratégica para atraer inversiones y crear una cadena de producción robusta.
La aplicación del hidrógeno verde en industrias como la siderúrgica, la cementera y la petroquímica, así como su uso en el transporte pesado, es fundamental para este programa. Estos sectores son importantes emisores de gases de efecto invernadero y cuentan con pocas alternativas para reducir eficazmente sus emisiones. Con esta nueva política pública para la transición energética, Brasil podrá demostrar en la práctica cómo una economía emergente puede conciliar el desarrollo industrial con los compromisos ambientales, sirviendo de ejemplo para otros países.
Además, la diversificación de las aplicaciones del hidrógeno verde hace que esta tecnología sea aún más atractiva. Puede utilizarse no solo como combustible para vehículos pesados, sino también en la producción de fertilizantes y el almacenamiento de energía, ofreciendo una solución versátil para diversos desafíos energéticos e industriales. Esta versatilidad, combinada con la abundancia de recursos renovables de Brasil, posiciona al país como un actor clave en el escenario de la transición energética global.
La implementación del programa debe ser eficaz y transparente. El éxito del proyecto dependerá de la normativa que defina las condiciones para la concesión de créditos fiscales, así como de la participación del sector privado y la coordinación con otros agentes públicos. El apoyo continuo a la investigación y la innovación tecnológica será esencial para garantizar que Brasil aproveche al máximo sus ventajas comparativas y desarrolle soluciones competitivas en el mercado internacional.
Impulsar la producción de hidrógeno verde no es solo cuestión de desarrollo tecnológico o ganancias económicas. Es una necesidad urgente para abordar los desafíos que plantea el cambio climático y garantizar que Brasil esté preparado para las demandas de un mundo cada vez más centrado en la sostenibilidad.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
