¿Recibirá Lula el Premio Nobel de la Paz en Oslo o en Curitiba?
Si todo sale según lo previsto, Lula debería ser recibida en el palacio iluminado, con toda magnificencia, en una ceremonia de honor, en homenaje de la familia real, con micrófonos y cámaras de todos los rincones del mundo enfocados en este evento sin precedentes.
Si el expresidente Lula recibiera el Premio Nobel de la Paz, ¿se abriría su celda en la sede de la Policía Federal en Curitiba para que pudiera viajar a Oslo, Noruega?
Si todo sale según lo previsto, Lula debería ser recibida en el palacio iluminado, con toda su magnificencia, en una ceremonia de honor, en homenaje de la familia real, con micrófonos y cámaras de todos los rincones del mundo enfocados en este evento sin precedentes.
Si el poder judicial brasileño le niega la libertad, ¿viajaría el comité organizador del Premio Nobel a Brasil, a Curitiba? ¿Permitiría la jueza Carolina Lebos que el premio fuera entregado personalmente en la celda donde se encuentra preso, condenado por el entonces juez Sérgio Moro en base a una farsa judicial, con acusaciones sin pruebas?
Pase lo que pase, Brasil corre el grave riesgo de verse envuelto en una situación de vergüenza internacional. Y el poder judicial aún más.
El problema radica en que muchos jueces carecen de sentido de la responsabilidad moral y de conciencia. Muchos de ellos muestran graves signos de desapego social. Estas personas no sienten vergüenza alguna.
Esto ha quedado demostrado por la persistente negación de los derechos claros y ciertos del expresidente Lula, el trato cruel e inhumano que ha recibido, como en el caso del entierro de su hermano Vavá, y la negativa a tramitar las apelaciones presentadas ante el poder judicial.
El apoyo de jefes de Estado, la comunidad jurídica internacional, académicos, intelectuales, artistas y figuras de gran prestigio a nivel mundial, que alcanza a casi medio millón de personas, y que ahora cuenta con el surgimiento de parte de la prensa, como el diario francés L'Humanité, convierte la iniciativa del premio Nobel Peres Esquivel en un movimiento global que está poniendo en alerta al poder judicial brasileño.
En el Foro Económico Mundial de Davos, acompañado por su ministro de Justicia, Sérgio Moro, Jair Bolsonaro tuvo una actuación desastrosa. La prensa internacional tuvo la oportunidad de ver de cerca al presidente brasileño y sacar sus propias conclusiones.
Ya no cabe duda, Lula es un preso político, un rehén de un régimen fascista.
(*) El Premio Nobel de la Paz es el único que se otorga en Oslo.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
