Lula tiene las credenciales para influir en la solución política a la guerra en Ucrania.
La conversación de Celso Amorim con Wang Yi muestra que Brasil y China juegan un papel global importante, dice José Reinaldo, editor internacional de Brasil 247
Por José Reinaldo Carvalho - Una reciente conversación telefónica entre Wang Yi, ministro de Asuntos Exteriores de China, y Celso Amorim, asesor especial del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, destaca no solo la relevancia de la cooperación entre estos dos gigantes del Sur Global, sino también su potencial transformador en el escenario internacional. A partir del consenso alcanzado durante la visita de Estado del presidente chino Xi Jinping a Brasil en noviembre pasado, ambos diplomáticos reconocieron el potencial de una futura colaboración estratégica para abordar los desafíos globales, como el conflicto en Ucrania, las desigualdades en el desarrollo y la crisis climática.
Éstos son los puntos centrales de las actuales disputas geopolíticas, especialmente ahora, cuando el imperialismo estadounidense vive una nueva fase agresiva, a través de una “diplomacia de fuerza” (una contradicción en los términos) y la anunciada hipertrofia del aparato militar.
La reafirmación del plan de paz para Ucrania por parte de Amorim y Wang demuestra que Brasil puede volver a encarrilar la diplomacia presidencial, corrigiendo errores cometidos en la primera mitad del mandato actual y restableciendo a Brasil como una fuerza importante en el escenario geopolítico.
Vector para la paz
El intercambio de opiniones entre Wang y Amorim destacó una vez más que la cooperación chino-brasileña es un vector para la paz.
Los casi tres años de duración del conflicto ucraniano ponen de relieve la urgencia de encontrar soluciones diplomáticas creativas e inclusivas. En este contexto, el "consenso de seis puntos" entre Brasil y China y la plataforma "Amigos de la Paz" representan una contribución significativa para unir al Sur Global en favor de negociaciones orientadas a una solución política al conflicto. Al fomentar un diálogo que proponga una solución viable, alejada de los arrebatos demagógicos, aislacionistas y autoritarios del ocupante de la Casa Blanca, Brasil y China no solo promueven la paz, sino que también reafirman la importancia de un multilateralismo verdaderamente inclusivo.
El compromiso del gobierno de Lula con este proyecto demuestra madurez diplomática y visión estratégica. Como importante nación emergente, Brasil puede aprovechar lo mejor de su historia de política exterior pacifista, cooperativa, activa y asertiva para liderar iniciativas que refuercen la búsqueda de un nuevo equilibrio global. Este compromiso, en colaboración con China, puede situar a ambos países a la vanguardia de las soluciones políticas a las crisis internacionales. La condición sine qua non para lograr resultados exitosos es apegarse a los principios, no desviarse del camino correcto ni dejarse influenciar por presiones externas, como lamentablemente ocurrió en la relación Lula-Biden.
Cooperación bilateral para el desarrollo
Al alinear sus estrategias de desarrollo, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta y el Programa de Aceleración del Crecimiento, Brasil y China crean un entorno propicio para la innovación y el crecimiento económico sostenible. La firma de 38 documentos durante la visita de Xi Jinping a Brasil demuestra el potencial de esta sinergia. La cooperación en sectores como las energías limpias, la inteligencia artificial y la infraestructura puede impulsar a ambos países a nuevos niveles de modernización y competitividad global.
Para Brasil, la alianza con China representa una oportunidad única para impulsar su desarrollo. Para China, la relación fortalece su integración con los mercados latinoamericanos y consolida su papel como socio confiable y solidario.
La política de profundización de los lazos con China revela una opción que combina el interés nacional con la construcción de un mundo multipolar. La elevación de la relación bilateral a la categoría de "Comunidad de Futuro Compartido para un Mundo más Justo y un Planeta más Sostenible", según lo decidido por ambos jefes de Estado, simboliza no solo un hito diplomático, sino también un compromiso con la paz, la cooperación y el desarrollo.
La presidencia de Brasil en los BRICS refuerza la posición del país como interlocutor global relevante y tendrá éxito si persiste en la búsqueda de la paz mundial, la pertenencia al Sur Global, la elección juiciosa de alianzas estratégicas, la cooperación y el desarrollo compartido. La postura firme de Lula determinará el éxito del liderazgo de Brasil en el impulso de agendas globales de impacto junto con socios estratégicos.
La cooperación chino-brasileña trasciende intereses exclusivos y está a años luz de una perspectiva de subordinación a las potencias imperialistas occidentales. Las acciones correctas de Brasil en el exterior pueden tener impactos positivos en la resolución de conflictos, el desarrollo equitativo, la promoción de una gobernanza global inclusiva y justa, y el establecimiento de nuevos marcos institucionales alineados con las demandas de un mundo multipolar.
El mundo multipolar surge como una alternativa necesaria a las ambiciones hegemónicas del imperialismo estadounidense y occidental en general. La cooperación entre los países BRICS ampliados, junto con otras economías emergentes, representa un avance significativo en la búsqueda del equilibrio geopolítico.
La afirmación y consolidación del mundo multipolar es esencial para combatir las desigualdades, la política de poder, la militarización, las sanciones, los bloqueos y las intervenciones, y para garantizar que los países del Sur Global tengan una voz activa en la toma de decisiones internacionales.
Es un movimiento que fortalece el multilateralismo, promoviendo la paz y el desarrollo compartido. Con esta perspectiva, Brasil necesita cambiar su postura hacia Venezuela y la expansión de los BRICS. Al renovar su compromiso con el fortalecimiento de la CELAC y el Foro China-CELAC, Brasil debe ser el principal garante y promotor de la unidad, lo cual es incompatible con distanciarse de la nación bolivariana. En cuanto a los BRICS, Brasil no tiene nada que temer del proceso de expansión. Es un mito inventado por fuerzas divisorias y diplomáticos con una visión burocrática estrecha que la expansión del grupo resultaría en un debilitamiento relativo del "poder brasileño".
Con los BRICS a la vanguardia, los países del Sur Global tendrán mayores oportunidades de desarrollo, paz y cooperación, en medio de las contradicciones interimperialistas que tienden a agravarse con la evolución de la situación. Y esto es positivo para Brasil.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.



