Lula ve a la ONU sumida en el caos total
'La ONU no tiene fuerza para representar el discurso del sur global, formulado por Lula, porque está siendo atacado desde el norte global', escribe César Fonseca
El presidente Lula puso con fuerza el dedo en la llaga: la ONU está en quiebra.
Nada funciona
El mundo está al revés y sus consejos no tienen consecuencias.
Esta es la observación obvia de que la reforma de la ONU es la demanda global más urgente cuando el mundo enfrenta dos guerras simultáneas: la guerra en Ucrania y el genocidio bélico en Palestina por parte de la unión Israel-Estados Unidos.
De nada han servido las quejas de la mayor representación de la humanidad contra el genocidio de Israel, orquestado por Estados Unidos.
Todas las recomendaciones contra la guerra son ignoradas explícitamente por el imperio y su principal aliado.
Los votos a favor de un alto el fuego en la Franja de Gaza son desobedecidos flagrantemente.
Es como si la comunidad internacional hubiera perdido todo control sobre sí misma en términos de aplicar el sentido común global y evitar desastres debido a este desacuerdo global.
La ONU se ha convertido en un barco sin timón.
El clima es de caos, como lo sugieren las palabras del presidente Lula.
EL SUR GLOBAL INTENTA REACCIONAR
Como representante del Sur Global, Lula llamó, en la Conferencia del Futuro, a un cambio urgente en la ONU, dado que el poder del Norte Global ha perdido legitimidad para conducir una geopolítica imperialista con la mínima estabilidad para dar seguridad a la comunidad internacional.
El Norte global se ha convertido en una fuente de inestabilidad porque sus acciones apuntan a fomentar guerras y desunión entre sus propios aliados.
Europa reacciona al genocidio de Israel y pide a Estados Unidos que tome medidas para reducir el suministro de armas y evitar más conflictos.
Pero los europeos perdieron fuerza tras rendirse ante Washington ante el boicot imperialista a Moscú que sumió a la economía europea en una crisis total.
El Sur global, como destacó Lula, quiere tener su voz más prominente, de lo contrario acuerdos internacionales como el Mercosur, que está arrojando a Sudamérica en manos del fascismo europeo y estadounidense, se convertirán en humo, en línea con los avances neoliberales europeos y estadounidenses denunciados esta semana por el presidente Maduro de Venezuela.
América del Sur, ante la imposición del Norte global, corre el peligro de volver a su condición de colonia, proveedora de materias primas y minerales, sin posibilidades de industrialización.
LA VOZ DE LA INDUSTRIALIZACIÓN
La voz de Lula es la de la industrialización del sur global en el escenario de un nuevo Consejo de Seguridad de la ONU planeado pero nunca logrado.
Sin embargo, la hegemonía del norte global impide que la reivindicación de Lula funcione.
Por el contrario, Washington, como lo demuestra una reciente declaración de la general Laura Richardson, quien comanda las fuerzas armadas estadounidenses en el sur global, quiere el sur global y su brazo fuerte, los BRICS.
Richardson proclama la Doctrina Monroe, que predica América a los norteamericanos del norte.
La ONU no tiene el poder de representar el discurso del Sur global, formulado hoy por el presidente Lula en la conferencia sobre el futuro, porque está siendo atacado desde el Norte global.
Para el Sur global, el futuro no tiene futuro, mientras que el Norte global impide que se cumpla su principal demanda de implementar una nueva correlación de fuerzas políticas en el seno de la ONU.
Sin esta posibilidad, la ONU seguirá siendo vigilada por el norte global imperialista.
DIFUNDIR LA CENSURA DE LA INFORMACIÓN
La prioridad del norte global, como denuncia la agencia de noticias rusa RT, es desmantelar el sur global y censurar la información que RT ha difundido para exponer la geopolítica imperialista que busca transformar a Sudamérica en un condominio del norte global.
Las voces del Sur global, como la de Lula, caen en oídos sordos porque, para Washington, la clave es bloquear el acercamiento entre los principales líderes de los BRICS, Rusia y China, y los líderes de América del Sur.
El poder mediático, comandado por Washington, presiona al sur global para que se distancie de China y Rusia, principales representantes de los BRICS, que sostienen geopolíticamente la infraestructura del sur global.
EL NORTE GLOBAL DIVIDE A AMÉRICA LATINA
El Norte global, a su vez, celebra la división que promueve en el continente sudamericano ante las elecciones en Venezuela.
El cuestionamiento de los resultados electorales del presidente Nicolás Maduro, por parte de la oposición apoyada por el imperio estadounidense, dividió a Sudamérica y polarizó las relaciones diplomáticas continentales.
La integración latinoamericana, que se presenta como una prioridad en las constituciones de los países del continente, se encamina hacia su opuesto, la desintegración latinoamericana, tras las polémicas suscitadas por las elecciones en Venezuela.
Las divisiones parecen ser producto de la manipulación que el imperio hace de la periferia latinoamericana.
El candidato derrotado de Venezuela, Edmundo González Urrutia, reconoció desde el exilio la legitimidad de la victoria de Maduro y la seriedad de la institucionalidad electoral venezolana.
No hubo coerción por parte de Maduro contra Gonzales, como lo destacan los medios occidentales, que obedecen a los lineamientos dictados por Washington para formar una narrativa golpista hacia Maduro.
La negociación para el autoexilio de Gonzales fue solicitada por éste al presidente de la Asamblea Nacional, pero realizada por la embajada de España.
El testimonio fundamental de la negociación de Gonzales con el gobierno de Maduro lo dio España, no Gonzales.
GOLPE DE ESTADO EN WASHINGTON
Estados Unidos indujo a los países latinoamericanos a priorizar aspectos administrativos intrínsecos a la burocracia electoral venezolana que le corresponde al gobierno venezolano resolver sin injerencias que violen la autodeterminación de los pueblos.
Cayeron en la trampa de Washington, lo que no ocurrió con China y Rusia, quienes se ocuparon de observar preferentemente la geopolítica del sur global para reconocer de inmediato la victoria de Nicolás Maduro.
El hecho es que las aspiraciones de Sudamérica de sentarse en el Consejo de Seguridad de la ONU, como quiere Brasil, se han visto frustradas.
Sería difícil lograrlo con la división política interna en América Latina, provocada por el propio Estados Unidos como desmantelador de la supuesta unión sudamericana, en una soñada Unasur, etc.
Por lo tanto, en el escenario de financiarización especulativa global en que América del Sur está sometida, por la presión imperialista, al neoliberalismo, lo que vemos es la recolonización de América Latina, que se profundizará si el sur global se desarticula, en el ambiente de una ONU dominada por el imperio estadounidense y su aliado Israel, proclive a conducir al mundo a la guerra permanente.
Es el ideal del capitalismo financiero especulativo neoliberal constructor de armas.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.



