Mancha verde oliva
"Tenemos que revisar nuestra conducta repetitiva de reconciliarnos siempre con nuestros torturadores", escribe Hildegard Angel.
La planificación de un golpe de Estado "verde y amarillo" para devolver a los militares al poder lleva mucho tiempo en Brasil. Los militares, desde el estrato intelectual e ideológico más bajo,...
Brasil necesita librarse de esa, esa eterna y amenazante nube verde olivo que se cierne sobre nuestra Democracia, rechinando los dientes, babeando resentimiento y rencor, como consecuencia de una amnistía que jamás podría haber contemplado a los "terroristas de Estado", es decir, aquellos que detentaron el poder de 1964 a 1985, imponiendo silencio, miedo, torturas, bombardeos (que realizaron para atribuirlos a la resistencia juvenil), una fase vergonzosa de nuestro país.
Debemos reconsiderar nuestra reiterada conducta de apaciguar siempre a nuestros verdugos, los enemigos del pueblo. Se necesitaba un juez firme de la Corte Suprema como Alexandre Moraes para investigar y confrontar a esta gentuza.
Todo estaba en el paquete del "golpe verde y amarillo", desde el ya lejano Mentirão, pasando por el golpe contra Dilma, con la gran contribución de Temer gobernado por el general duro Etchegoyen, pasando por la conspiración Lava Jato, con el muñeco de ventrílocuo del Departamento de Estado norteamericano, el innoble murciélago Moro y el ambicioso "Robin" Dallagnol.
Esta trama miserable incluyó una Corte Suprema dominada, humillada y recibiendo órdenes de un general vía Twitter, hasta que el juez Gilmar Mendes finalmente se dio cuenta del proceso galopante de desmoralización que estaba sufriendo la Corte Suprema y comenzó a hablar, denunciando las acciones arbitrarias de la Operación Lava Jato.
Fueron tantas las decepciones, las aflicciones y las angustias de quienes vieron, intuyeron, supieron, denunciaron, contra todo y contra todos, mientras los medios corporativos llenaban ese pastel agrio con más aceitunas, más engaños, más mentiras, más basura.
La posverdad introducida por Donald Trump (regalías para Steve Bannon) entró en este juego, y vino el diluvio de aguas residuales, y Brasil fue cuesta abajo, con las fake news, el cuasimodo Bolsonaro, subiendo la rampa acompañado de los generales dementes, los pastores codiciosos, la familia Adams de Alvorada, la matanza de las carpas, los indígenas, la naturaleza, el COVID, la minería, los collares de diamantes...
Las heces se esparcieron y mancharon para siempre la historia de Brasil. #anistianuncamais
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
