Maranhão desmantela el caos institucional.
El caos institucional se desató porque la destitución de la presidenta era casi segura, ya que su traidor vicepresidente decidió expulsarla del poder, creyendo que ya no existiría la gobernabilidad que él mismo había socavado.
El caos institucional creado por la aceptación por parte de la Cámara del proceso de destitución el 17 de abril comenzó a desmoronarse tras la destitución de Eduardo Cunha, cuando, este lunes, el presidente interino de la Cámara, Waldir Maranhão, anuló ese "circo de horrores".
Caos institucional porque fue una represalia contra el presidente por no haber accedido a suprimir el juicio político contra Eduardo Cunha.
Caos institucional porque, por un lado, el Congreso no votó sobre la opinión del Tribunal Federal de Cuentas y, por otro lado, porque la aprobación del objetivo fiscal del año pasado y de este año ya contradijo las alegaciones del Tribunal Federal de Cuentas, en una aprobación tácita, por parte de los representantes de millones de votos populares, de tales cuentas.
El caos institucional que se produjo se debió a que, contrariamente al fallo del Tribunal Supremo Federal que exigía votaciones parlamentarias basadas en la naturaleza específica del presunto delito, lo que vimos fueron votos dirigidos ilegalmente por bloques partidistas y emitidos en nombre de maridos corruptos, torturadores y amantes.
El caos institucional se desató porque la destitución de la presidenta era prácticamente un hecho consumado, ya que su traidor vicepresidente decidió expulsarla del poder, creyendo que ya no existiría la gobernabilidad que él mismo había socavado.
Caos institucional porque incluso un juez de la Corte Suprema se unió a esta chapuza, en un ejercicio delirante y parlamentario de ilusiones.
Quienes afirmaron prematuramente que la Corte Suprema actuaba a favor del golpe al destituir a Cunha tras el juicio político estaban equivocados. Esto se debe a que, o bien eliminó al elemento disruptivo de la ecuación, o bien lo alentó a traicionar al traidor al ponerse a sí mismo y a su familia en manos de la Fiscalía.
Ahora, parece que los golpistas intentarán un golpe de Estado contra Waldir Maranhão. Los participantes del mercado afirman que esto ha generado tensiones en el mercado, como lo demuestran el dólar y la bolsa.
Pero, en realidad, es una oportunidad para restaurar la paz institucional, reagrupar las fuerzas democráticas y, a la luz de las medidas anunciadas por Dilma, como el reajuste del programa Bolsa Família, permitir que Brasil avance con la recuperación de la economía, que ya se está estabilizando, y la agenda de inclusión social, que es, fue y será el verdadero puente hacia el futuro del país, y no los arrebatos privatizadores de un "presidente" del y para el 1%.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
