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Eric Nepomuceno

Eric Nepomuceno es periodista y escritor

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¿Marcelo Crivella? ¿Él entre todas las personas?

"Crivella no puede asumir el cargo. Ni siquiera si su nombre es aprobado por el gobierno sudafricano y pasa la audiencia del Senado. Tiene prohibido salir del país. Le han confiscado el pasaporte", escribe el periodista Eric Nepomuceno.

Jair Bolsonaro y Marcelo Crivella (Foto: Marcos Corrêa - PR)

Por Eric Nepomuceno, para el Periodistas por la democracia 

Sería otro más de los absurdos salidos de la boca de Jair Messias si no fuera también una clara demostración de la irremediable falta de conciencia de quien preside –y destruye– este pobre país nuestro.

Al nombrar al mercader de la fe y la miseria ajena, el autoproclamado obispo evangélico Marcelo Crivella, como embajador de Brasil ante el gobierno sudafricano, Jair Messias humilla una vez más al otrora valioso Itamaraty (Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil). Aísla aún más al país en el escenario mundial y humilla a Sudáfrica. Y se humilla a sí mismo, algo que parece no merecer atención de su parte, cuya relación con la realidad es similar a su relación con las opiniones ajenas: inexistente.

El país africano tiene una economía sólida y pujante, y forma parte del bloque que Jair Messias insiste en ignorar, los BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica).  

Este aislamiento de Brasil en el mundo comenzó durante la gestión de Ernesto Araújo como Ministro de Relaciones Exteriores y ha continuado perpetuándose, ya que no hay ningún esfuerzo para revertir esa situación.

Pero ahora Jair Messias ha ido demasiado lejos. El currículum de Crivella incluye una absurda etapa en el gobierno de Dilma Rousseff, donde ocupó el Ministerio de Pesca y Agricultura, y lo único que sabe de pesca es sacarle dinero a los desesperados, y de siembra, solo una grosería divina.

Posteriormente fue senador y alcalde de la ciudad de Río de Janeiro, que dejó literalmente en ruinas. Ni siquiera pudo ceder el cargo a su sucesor, pues fue arrestado.

Allá donde iba, dejaba un rastro de irregularidades y malversación de fondos públicos. Por eso acabó en la cárcel.  

De nuevo en campaña, gracias a su liberación por el juez de la Corte Suprema Gilmar Mendes, fue derrotado rotundamente por Eduardo Paes.

Jair Messias quiso una vez nominar a su hijo Eduardo, el miembro más patético y torpe del clan familiar, para la embajada de Brasil en Washington. Con el tiempo, lo disuadieron de tal locura.  

Hasta el momento, nadie ha logrado convencer al presidente de lo absurdo de su iniciativa.

Bueno, como señaló Lauro Jardim en "O Globo", todo indica que Crivella no podrá asumir el cargo. Ni siquiera si su nombre es aprobado por el gobierno sudafricano y pasa la audiencia del Senado.  

Tiene prohibido salir del país. Le han confiscado el pasaporte.

¿No había nadie para advertir a Jair Messias?

Sin embargo, suponiendo que los tribunales revierten su decisión, liberan al mercader de la fe ajena y le devuelven el pasaporte, entonces Brasil estará dando otro –y avanzado– paso hacia el fango del mundo.  

Nada es más ejemplar, de hecho, que los desastres provocados por el líder genocida.  

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.