Los militares están convirtiendo a Brasil en una república bananera.
"Bolsonaro muestra fuerza militar, se fortalece militarmente, pero se debilita aún más políticamente. La imagen, considerada consensuadamente patética por los medios, proyecta la imagen de una república bananera", escribe el sociólogo Emir Sader.
Por Emir Sader
Una escena lamentable: mientras el Congreso brasileño se preparaba para rechazar la propuesta de Bolsonaro de cambiar las máquinas de votación electrónica por papeletas de papel, 150 vehículos militares, incluyendo un viejo tanque, desfilaron por la Explanada de los Ministerios en Brasilia. Un soldado descendió de uno de ellos, subió la rampa del Palacio de Planalto y entregó a Bolsonaro, flanqueado por sus ministros militares y algunos civiles, una invitación para participar en un ejercicio militar con la Armada.
La pantomima fue el pretexto de Bolsonaro para presionar al Congreso, sabiendo que su propuesta sería rechazada por los legisladores. El presidente de la Cámara de Representantes, aliado de Bolsonaro, afirmó que se trató de una trágica coincidencia. La Marina, sin embargo, sostiene que su desfile militar no tiene ninguna relación con la decisión del Congreso.
Con esto, Bolsonaro demuestra fuerza militar y se refuerza militarmente, pero se debilita aún más políticamente.
La imagen, considerada unánimemente patética por los medios, proyecta la de una república bananera. No hubo muestras de apoyo a las tropas ni a Bolsonaro. Los parlamentarios se manifestaron frente al Parlamento para defender la institución.
El poder judicial está decididamente en guerra con Bolsonaro, ya que este llamó públicamente hijo de puta al presidente del Tribunal Supremo Electoral y abrió una causa penal por difundir noticias falsas sobre el sistema electoral brasileño.
Veremos las consecuencias de esta escena, típica de una película de Glauber Rocha, quien vivió en la capital de Brasil. Sin duda, el escenario más ridículo de la historia del país.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

