A Moro sólo le queda la campaña nacional del cigarrillo.
"La situación del exjuez como autoridad se ha deteriorado", escribe el columnista Moisés Mendes. "¿Qué quedará del discurso de Sergio Moro si se le vacía políticamente, para que no eclipse a su jefe ni se fortalezca como alternativa en las elecciones de 2022 dentro del mismo nicho de la ultraderecha?", se pregunta.
¿Qué le quedará a Sergio Moro si Bolsonaro cumple su amenaza de despojarlo de su influencia en el gobierno? Si el exjuez pierde sus poderes policiales y el control de todo el sector de seguridad, ¿qué le quedará como mando efectivo?
¿Qué será de Moro sin el liderazgo de la Policía Federal? ¿Cómo se sostiene esta afirmación de que fue él quien redujo las tasas de homicidios, a pesar de que casi no merece crédito por esas estadísticas, que fueron alteradas por las acciones de los estados?
Si lo destituyen del único cargo relevante en el Ministerio de Justicia, ¿qué hará Moro con la información que ha almacenado sobre hechos aún no revelados en el asesinato de Marielle? Y que quizá nunca se revelen.
¿Qué sabe Moro, o cree saber, que incomoda a Bolsonaro sobre el caso Marielle? ¿Qué podría llegar a saber?
¿Moro no logró controlar o mantener el control absoluto de la Policía Federal como pretendía Bolsonaro? ¿O simplemente la Policía Federal no se dejó controlar?
¿Qué quedará del discurso de Sergio Moro si se lo vacía políticamente, para no eclipsar a su jefe y no fortalecerse como alternativa en las elecciones de 2022 dentro del mismo nicho de extrema derecha?
Moro podría dedicarse de nuevo a la campaña para promover los cigarrillos de producción nacional. Y conservaría su autoridad para aceptar las disculpas de Onyx. Y seguiría aplaudiendo a Fux por enterrar vivos a los jueces de garantías. El ministro podría convertirse en comentarista de las decisiones del Tribunal Supremo.
La situación del exjuez como figura de autoridad se ha vuelto desesperada. Sin embargo, aún hay algo que podría jugar a su favor más adelante. Si es destituido o decide irse, podría decir, o permitir que otros digan, que Bolsonaro le temía por su lucha contra la delincuencia.
Y ahora la última pregunta: ¿cómo es que el panel de seis periodistas de Roda Viva no preguntó nada sobre la trampa que Bolsonaro ya le había tendido a Moro?
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

