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Jandira Feghali

Médico, diputado federal (PCdoB-RJ) y defensor de la democracia.

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No derrocarán la democracia.

La diputada Jandira Feghali, representante del partido PCdoB en la comisión especial que analizará la solicitud de impeachment, afirma en un artículo que "apuntar al impeachment es una señal de apaciguamiento e intentos" de asegurar la permanencia del presidente de la Cámara, Eduardo Cunha (PMDB-RJ), en la Comisión de Ética junto a la oposición en el Parlamento. "Además, esta es la misma oposición que compartió almuerzos y cenas de civil con Eduardo Cunha, en un intento de impulsar el golpe", observa. Para la diputada, "el intento de impeachment es un error grotesco del presidente y de todos aquellos que se alinean con los golpistas. Impeachment a Dilma sería un atentado contra la democracia, ganada con la sangre y la lucha de muchos brasileños a lo largo de la historia, así como una cobarde caída del país en un abismo de incertidumbres y crisis económicas inimaginables".

La diputada Jandira Feghali, representante del PCdoB en la comisión especial que analizará la solicitud de impeachment, afirma en un artículo que "señalar el impeachment es una señal de apaciguamiento e intentos" de que el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha (PMDB-RJ), permanezca en la Comisión de Ética junto a la oposición en el Parlamento. "Además, esta es la misma oposición que compartió almuerzos y cenas de civil con Eduardo Cunha, en un intento de impulsar el golpe", observa. Para la diputada, "el intento de impeachment es un error grotesco del presidente y de todos aquellos que se alinean con los golpistas. Impeachment a Dilma sería un atentado contra la democracia, conquistada con la sangre y la lucha de muchos brasileños a lo largo de la historia, así como un cobarde hundimiento del país en el abismo de la incertidumbre y una crisis económica inimaginable". (Foto: Jandira Feghali)

La crisis política y ética que empaña la biografía del presidente de la Cámara de Diputados se está utilizando contra Dilma Rousseff. En un intento de Eduardo Cunha por evitar los titulares que exponen las acusaciones de corrupción en su contra, utiliza la táctica del impeachment para vengarse del Gobierno Federal en una maniobra ruin y poco republicana. Una maniobra. Un chantaje.

Hasta entonces, la posibilidad de un impeachment se había utilizado como forma de presión sobre la Comisión de Ética de la Cámara, que analizaba el proceso de destitución de Cunha. El presidente de la Cámara amenazó constantemente con acceder a la solicitud si no contaba con los votos suficientes para aprobar la admisibilidad del proceso. Por estas y muchas otras razones, ya no es apto para presidir la Cámara.

El intento de impeachment es, sin duda, un error grotesco del presidente y de todos los que se alinean con el golpe. Impeachment a Dilma sería un atentado contra la democracia, conquistada con la sangre y la lucha de innumerables brasileños a lo largo de la historia, así como una cobarde caída del país en un abismo de incertidumbres y crisis económicas inimaginables.

Es un hecho concreto que la presidenta Dilma no ha cometido ningún delito de responsabilidad. No hay investigaciones en curso en su contra ni ninguna prueba de ello. Forzar este camino es apostar por una ruptura democrática e intentar anular los 53 millones de votos emitidos en 2014 para el gobierno electo.
Cunha, al introducir el impeachment en el debate nacional, es una de las figuras más acusadas de corrupción, con numerosas pruebas ya publicadas. En medio de este atolladero, apuntar al impeachment se considera una forma de apaciguar a la oposición y asegurar su permanencia en el Comité de Ética, junto con ella en el Parlamento.

Además, esta es la misma oposición que compartió almuerzos y cenas de civil con Eduardo Cunha, en un intento por impulsar el golpe. En un breve receso, simularon ante el público que se habían disuelto. La oposición incluso llegó a tomar el Consejo y gritar consignas contra su antiguo amigo. La hipocresía reina en el país de los miembros del PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña), el DEM (Demócratas) y el PPS (Partido Socialista Popular).

Debemos analizar los aspectos técnicos del modus operandi de Cunha. La concesión del impeachment esta semana reveló graves errores constitucionales, que impugnaremos ante la Cámara. El diputado de Maranhão, Rubens Pereira Junior, junto con el partido PCdoB, ha presentado las denuncias pertinentes ante el Supremo Tribunal Federal.

Cabe señalar que la vengativa decisión de Cunha no tendrá eco en la Cámara ni en la sociedad brasileña. Se demostrará que este comportamiento infantil, desmedido y emocionalmente inestable revela su desesperación y su postura política conservadora. Un perfil que ha liderado las agendas más retrógradas del último año.

El próximo martes (8) se instalará la Comisión que analizará el impeachment, y yo estaré al frente como representante del Partido Comunista de Brasil. Será un honor representar a los millones de ciudadanos brasileños indignados por el golpe de Estado en curso. Si creen que será fácil derrocar la democracia, es porque desconocen el verdadero poder del pueblo. Estaremos juntos, en todo el país, demostrando que Dilma se quedará y que el golpe no se llevará a cabo.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.