No estará en la primera ronda.
Durante esta semana, el Instituto Datafolha tiene previsto divulgar dos encuestas: el miércoles 27, una realizada con jóvenes de 15 a 29 años, y el jueves 28, otra con el electorado convencional brasileño.
La publicación de la encuesta Datafolha genera expectativas y euforia entre los votantes de Lula. Celebrar la victoria prematuramente podría frustrar a quienes celebran y animar a quienes fueron prácticamente derrotados.
El Partido de los Trabajadores (PT) necesita abordar la idea de una segunda vuelta de forma sobria y natural, para evitar un ambiente de "niño malcriado" en caso de que Lula no sea elegido en la primera vuelta.
En una hipotética segunda vuelta, si la campaña contraria mide y percibe un alto grado de decepción y desilusión entre los militantes del Partido de los Trabajadores (PT), entrará a la elección con el pecho inflado, como si fuera el vencedor, y podrá difundir la idea de su triunfo más allá de la burbuja de Bolsonaro.
El Partido de los Trabajadores sabe que no serán unas elecciones fáciles, pese a que las encuestas indican "cierta comodidad" en la ventaja de Lula; la atmósfera de "ya está ganado" debe ser descartada por completo por el partido y, especialmente, por sus militantes.
La campaña debe mantenerse firme para garantizar y sostener la investidura de Lula, ante la inevitable reacción de una turba que no aceptará la derrota de forma republicana. Será necesario usar la lógica anisiana y la dialéctica de una inteligencia acostumbrada a pensar con la cabeza y las manos.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
