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Paulo Moreira Leyte

Columnista y comentarista en TV 247

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En un país donde el 41,3% de la población carece de alimentos, el aumento vertiginoso de las ventas de yates es una burla.

"En este Brasil que no ha superado siglos de esclavitud, la abundancia de yates y colas para pasar hambre reflejan una dinámica social insostenible", afirma el periodista.

En un país donde el 41,3% de la población carece de alimentos, el aumento en las ventas de yates es una burla (Foto: Leonardo de França/Brasil de Fato)

En tiempos de manipulación ideológica, es bueno hablar de cuestiones concretas. 

Por ejemplo: la lista de espera para comprar yates. «Nunca antes los millonarios y multimillonarios habían comprado tantos yates como ahora. El mercado de embarcaciones de lujo ha alcanzado un nivel sin precedentes en Brasil, con ventas récord y un interés creciente en tamaños cada vez mayores. (...) La lista de espera para algunos de los barcos más deseados llega a los dos años, como es el caso del Grande 26 Metri. Este superyate de 55 millones de dólares adquirió notoriedad tras ser adquirido por Cristiano Ronaldo». (Folha de S. Paulo, 6/2/2023).

Otro ejemplo es el hambre. En 2004, la mayoría de los hogares brasileños (el 65,1 %) tenía derecho a la seguridad alimentaria. En 2021, esa cifra se redujo al 41,3 %, lo que refleja un país donde la mayoría de la población no tiene suficiente comida (Agencia Brasil, 2/2/2022).  

En este Brasil que aún no ha superado cuatro siglos de esclavitud, la abundancia de yates y la abundancia de personas viviendo en colas para pasar hambre ilustran una dinámica social insostenible. 

En el quinto siglo después de la llegada de las carabelas de Cabral, queda mucho por hacer y reconstruir, pues, como todos sabemos, en los últimos tiempos ha ocurrido una tragedia: cuatro años de fascismo de Bolsonaro. 

En 2023, hablamos de una desigualdad aún más insostenible y grotesca que antes. 

Es bueno no olvidarlo jamás. Tuvimos una campaña electoral memorable, y posiblemente única, con giros que recuerdan a las novelas del siglo XIX, aunque ocurrieron en la vida real: el personaje principal logró salir de prisión, dando a la gente una nueva oportunidad de reescribir una historia que se creía cerrada. 

Tras jurar el cargo por tercera vez, Lula ya ha dejado claro que entiende su papel y la urgencia de sus tareas como presidente. 

El pueblo nunca le ha negado su apoyo. Sus intereses y vocación son tan claros como la fila para comprar yates y la fila para ayudar a quienes padecen hambre.  

En este nuevo momento histórico con el inicio del tercer mandato, las esperanzas son altas, la conciencia parece clara, pero la cautela siempre es necesaria.

¿Alguna duda?

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.