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Doctor en Derecho, profesor de la UFRJ, director del Instituto Joaquín Herrera Flores – IJHF

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Brasil, que antes hacía tanto, ahora hace tan poco.

La abogada Carol Proner critica la priorización de Brasil en política exterior, en particular el nombramiento del exalcalde de Río de Janeiro, Marcelo Crivella, como embajador de Brasil en Sudáfrica. "Nunca hemos sido tan irrelevantes. Es bueno que el mundo gire", afirma.

Jair Bolsonaro y Marcelo Crivella (Foto: Marcos Corrêa - PR)

El mundo está atento a los preparativos de la reunión entre Joe Biden y Vladimir Putin, que tendrá lugar este miércoles 16 de junio en Ginebra, con el objetivo fundamental de bajar las tensiones entre ambas potencias. 

El mundo de la política internacional no ha sido el mismo desde finales del siglo XX, cuando China y Rusia, a menudo actuando en alianza, demostraron que un nuevo orden mundial dependerá en gran medida de sus decisiones políticas, económicas y militares. 

Esta inevitable realidad obligó a Estados Unidos a adoptar nuevas estrategias. Desde el "Estados Unidos Primero" de Trump hasta el "Estados Unidos ha Vuelto" de Biden, la política exterior se ha transformado sustancialmente en tan solo unos meses. Sin embargo, algunos temas no han cambiado tanto, y Rusia y China siguen considerándose amenazas importantes.

Los recientes esfuerzos por estrechar lazos y un diálogo abierto con Rusia han estado precedidos de medidas muy agresivas. Bajo la administración Biden, se aplicaron dos paquetes de sanciones contra Rusia (en marzo y abril), además de graves enfrentamientos retóricos, como cuando el presidente estadounidense calificó a Putin de asesino. Por parte de Rusia, cabe recordar la reciente decisión de eliminar 119.000 millones de dólares en activos líquidos, intercambiándolos por euros, yuanes y oro, una decisión significativa en el sentido de romper con la hegemonía monetaria y financiera.

Por lo tanto, el encuentro entre ambos adversarios se produce en un momento en que las hostilidades son graves y están en escalada, y está precedido por otra reunión entre Biden y líderes europeos, que también parece ser una estrategia para mantener seguras las esferas de influencia estadounidenses. 

Lo cierto es que Estados Unidos ejerce presión constantemente y tiene muchas maneras de influir en las decisiones de otros actores, siendo una de las más efectivas el uso de la OTAN. En una reunión reciente, la Alianza Atlántica, por primera vez, describió a China como "un desafío a su estabilidad" e instó a los países miembros a "unir esfuerzos para enfrentarlo". 

Sin embargo, Europa, ya irritada por los efectos de la guerra comercial transoceánica desatada durante la administración Trump, ahora está preocupada por el repentino acercamiento entre Estados Unidos y Rusia, que en cierta medida resultó sorpresivo. Algunos líderes se quejan de la falta de transparencia respecto a las agendas e intereses de la potencia aliada, lo que los deja sintiéndose excluidos y desinformados. 

La respuesta china a la declaración de la OTAN podría intensificar aún más el malestar que empaña las relaciones diplomáticas con las autoridades europeas. Según China, la OTAN busca generar una confrontación geopolítica y utiliza el legítimo derecho al desarrollo como excusa para manipular la política de la alianza.

Todo esto es muy interesante de seguir, incluso fascinante, ya que afectará el rumbo no solo de las potencias directamente involucradas, sino de todo el planeta. E incluso si la reunión no logra resultados en temas pendientes, como las agendas comunes de la ONU sobre la pandemia o el clima, el tema del desarme nuclear o incluso el delicado asunto de las sanciones coercitivas unilaterales, lo cierto es que la diplomacia ha vuelto.

Mientras tanto, en Brasil, y de forma deprimente, observamos que la prioridad de nuestra política exterior en este momento es la nominación del exalcalde Marcelo Crivella como embajador de Brasil en Sudáfrica. Para gran vergüenza de Brasil, todo indica que no será fácil asegurar el nombramiento del exalcalde de Río de Janeiro, acusado de estar involucrado en graves casos de corrupción, y que podríamos enfrentarnos a una especie de veto tácito por parte del país sudafricano.

Un país que antes hacía tanto, ahora hace tan poco... Nunca hemos sido tan irrelevantes. Menos mal que el mundo gira. 

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.