CADE, telefonía y seguridad nacional.
Hacer cualquier cosa para disminuir el poder de las empresas extranjeras que controlan el mercado brasileño de telecomunicaciones y banda ancha es de fundamental importancia para la seguridad nacional.
El Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE) de Brasil ha dictaminado finalmente que Telefónica SA de España debe desprenderse de su participación directa e indirecta en TIM Participações, o encontrar un nuevo socio para Vivo en Brasil.
En septiembre, Telefónica aumentó su participación en TELCO, una sociedad holding que posee una parte significativa de Telecom Italia (propietaria de TIM), a través de una transacción en Europa.
En aquel momento, el presidente del Grupo Español, César Alierta, se reunió con la presidenta Dilma, que se encontraba en Nueva York para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, para tratar el asunto.
Aunque cumpla con la ley, CADE (y ANATEL) deben mantenerse firmes en esta decisión, porque no se trata solo de proteger las condiciones de competencia —centrándose en el respeto de los derechos del consumidor— sino también de una cuestión de gran importancia estratégica para el país.
Ayer mismo, The Washington Post reveló en Estados Unidos que la NSA, la agencia de espionaje estadounidense, monitorea diariamente las conexiones entre miles de millones de teléfonos celulares en varios países del mundo —fuera de Estados Unidos—, catalogando su ubicación y quién se comunica con quién.
La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, confirmó que las Naciones Unidas también fueron objeto de espionaje y que se filtraron documentos pertenecientes al propio Secretario General, Ban Ki-moon.
Según Pillay, el espionaje no solo pone en peligro el trabajo de la ONU, sino también la vida de las personas que —en materia de derechos humanos— denuncian crímenes ante la organización.
El periodista británico Glenn Greenwald, cómplice de Edward Snowden en la filtración de los documentos de la NSA, declaró esta semana a la revista francesa Télérama que la nueva información que el exespía de la NSA publicará en los próximos días "conmocionará al mundo".
Y el martes, el director del periódico británico The Guardian, donde trabaja Greenwald, Alan Rusbridger, declaró durante su comparecencia ante el Comité de Asuntos Internos del Parlamento británico que "hasta ahora solo se ha publicado el 1% de la información total en posesión de Snowden".
En este contexto, considerando que ya hemos entregado incluso nuestros satélites a corporaciones multinacionales durante la privatización del Sistema Telebras en la década de 1990, cualquier medida que pueda tomarse para disminuir el poder de las empresas extranjeras que controlan el mercado brasileño de telefonía y banda ancha es de fundamental importancia para la seguridad nacional.
España (y el gobierno de Rajoy) actúa como un aliado tradicional y sumiso de Estados Unidos en el ámbito internacional. Como dijo Julian Assange, quien filtró los documentos de WikiLeaks, refiriéndose a nuestro continente: «La vigilancia masiva no es solo un problema para la gobernanza y la democracia, sino una cuestión geopolítica. Las viejas potencias aprovecharán cualquier oportunidad para retrasar o reprimir el estallido de la independencia latinoamericana».
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
