El supervisor de hoy en día
El capataz abre el camino al colonizador, quien aguarda desde lejos las riquezas de esta tierra y otro saludo. Ahora, para la gente de esta tierra, el efecto adormecedor no tardará en desaparecer. Cuando llegue la lucidez, con suerte, no habremos caído en el abismo.
El colonialismo contemporáneo no utiliza los mares en busca de nuevas tierras para explotar y esclavizar a la gente.
Lejos de utilizar armas y látigos tradicionales, el cazador de esclavos contemporáneo tampoco utiliza un machete para abrirse camino, ni usa sombrero de cuero ni monta a caballo.
Este capitán moderno utiliza las redes para navegar y promover olas de mentiras que, como el opio, adormecen y conducen a los pueblos a la situación social y económica más precaria y miserable.
Al servicio del capital extranjero y apoyado de un lado por los neopetacostales y del otro por una burguesía que en la colonia acumula riquezas a través de tierras conocidas como "media", el capataz vestido de traje sastre e ideales fascistas difunde el odio y la distorsión de valores.
Con una propuesta desastrosa de Estado mínimo, se presenta al país el desmantelamiento de derechos como solución a sus problemas.
¡Al desarmarlo, dominarlo se vuelve fácil!
El desmantelamiento de los derechos educativos y laborales constituye la llave y la cerradura que aprisionan cualquier posibilidad de desarrollo, libertad y derechos en cualquier sociedad.
El capataz abre el camino al colonizador, que espera desde lejos las riquezas de esta tierra y otro saludo más.
Ahora bien, para la gente de esta tierra, el efecto adormecedor no tardará en desaparecer. Cuando llegue la lucidez, con suerte, no habremos caído en el abismo.
El propósito siniestro va más allá del servilismo; el deseo de masacrar a las minorías, devaluar la cultura, expropiar tierras indígenas y criminalizar los movimientos sociales refleja la cara totalitaria y cruel de este gobierno.
Desde una perspectiva superficial, podemos comparar a este gobierno con una verdadera troupe de lunáticos que no saben lo que hacen.
En la afirmación anterior, la incompetencia y la disrupción del grupo son ciertamente innegables; sin embargo, cuando observamos fríamente el proceso paso a paso de la propuesta de desmantelamiento, percibimos el peligro:
En lo que respecta a los trabajadores, el proceso paso a paso va desde la reforma laboral, que transforma las leyes en "informalidad", pasando por la extinción del Ministerio de Trabajo, que a los ojos de la gente sensata es una puerta abierta a la explotación y al trabajo precario, hasta llegar a una reforma previsional.
En el ámbito del desarrollo humano, el desmantelamiento de la educación y las propuestas más extravagantes imaginables impiden notoriamente cualquier posibilidad de desarrollo y progreso. Aprisionan el pensamiento, la libertad y el pensamiento crítico.
Ante esto, no podemos vacilar ni burlarnos: es un proyecto que tiene un principio, un medio y, si hemos de hablar de un final, debe ser el fin de la democracia.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
