El derecho a la legítima defensa
El ataque a tiros contra el Campamento Lula Libre en Curitiba es una muestra más del avance del neofascismo en la sociedad y las instituciones. La violencia reaccionaria no se puede combatir únicamente con denuncias y protestas, escribe el periodista Breno Altman. Para él, los partidos, movimientos y grupos progresistas no pueden ser blancos inertes e indiferentes de estos ataques, aferrándose a la ilusión de que el sistema judicial, permeado por el neofascismo, combatirá la delincuencia política y el terrorismo de derecha.
El ataque a tiros contra el campamento de Lula Livre en Curitiba es una señal más de que el neofascismo avanza en la sociedad y en sus instituciones.
La violencia reaccionaria no puede combatirse únicamente con denuncias y protestas.
Si no se les controla, los neofascistas, como demuestra la historia, utilizan la violencia como instrumento para intimidar a las fuerzas populares y organizar turbas contrarrevolucionarias.
Es necesario derrotar a estas bandas en todos los frentes, incluida la confrontación abierta.
Los partidos, movimientos y grupos progresistas no pueden ser blancos pasivos e descuidados de estos ataques, aferrándose a la ilusión de que el sistema de justicia, permeado por el neofascismo, combatirá la delincuencia política y el terrorismo de derecha.
Es hora de organizar la autodefensa del pueblo brasileño, bajo la coordinación de los partidos políticos y los frentes populares.
Las quejas y acusaciones no detienen el fascismo.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
