El individualismo aniquila la individualidad: la búsqueda de la inclusión social como antídoto.
La individualidad es un rasgo intrínseco de la naturaleza humana, que refleja nuestra esencia única y singular.
La individualidad es un rasgo intrínseco de la naturaleza humana, que refleja nuestra esencia única y singular. Nuestra identidad se forma mediante la combinación de lo que traemos de forma innata con las experiencias vividas a lo largo de la vida, además de los contextos sociales en los que nos desenvolvemos.
Es un hecho que el entorno en el que crecemos influye en nuestra personalidad y preferencias. Si nacemos en una familia aficionada al Corinthians, dentro de una comunidad mayoritariamente aficionada a este equipo, por ejemplo, lo más probable es que nos identifiquemos con el Corinthians y compartamos los mismos intereses deportivos.
Este mismo fenómeno se extiende a otras características y rasgos de personalidad, donde la comunidad juega un papel crucial en la construcción de la identidad individual.
Sin embargo, cuando el colectivo, mediante mensajes consumistas y materialistas, impone estándares sin reflexión crítica individual, se produce un contagio de egoísmo. El individuo se ve absorbido por una forma de pensar y actuar que prioriza el "yo" sobre el "nosotros". La búsqueda incesante de bienes materiales y satisfacción personal por encima de todo lo demás conduce a una estandarización de comportamientos, gustos y actitudes. La individualidad se pierde en medio de este individualismo exacerbado.
Desde el momento en que la individualidad se corrompe por el egoísmo individualista, la diversidad y la pluralidad se vuelven ajenas y, en algunos casos, hostiles. La búsqueda de similitudes genera una sociedad que se alinea con una única forma de pensar, actuar y desear.
En otras palabras, existe una estandarización del vocabulario, las ideas, las acciones y las preferencias estéticas. A todos les gustan las mismas cosas, desean los mismos objetos, hacen los mismos viajes, toman las mismas fotos…
Este proceso da lugar a estructuras excluyentes y prejuiciosas, ya que todo lo que se desvía de la norma se considera fuera de ella y, por consiguiente, está sujeto a juicio y rechazo. El prejuicio florece en entornos donde se reprime la diversidad.
Siempre que el individualismo domina, se pierde la esencia de la individualidad y la sociedad comienza a ser moldeada por un patrón colectivo limitante.
Para revertir esta preocupante tendencia, es fundamental celebrar la diversidad y promover la inclusión. La coexistencia de diversas individualidades en entornos inclusivos, que brindan a cada individuo un espacio equitativo para ser protagonista, permite que florezca el potencial creativo de cada persona.
La verdadera innovación socioeconómica surge de la convergencia de perspectivas diferentes y complementarias, lo cual solo es posible en una sociedad abierta e inclusiva. ¡La inclusión social es, por lo tanto, el motor del desarrollo socioeconómico sostenible!
Mediante una educación crítica e inclusiva, desde la primera infancia, podemos cultivar la aceptación y la tolerancia hacia la pluralidad. La convivencia con diferentes culturas, orígenes y perspectivas fomenta la empatía y el pensamiento crítico, permitiendo que cada individuo contribuya de manera significativa a la sociedad.
El individualismo destruye la esencia de la individualidad, conduciendo a una sociedad estandarizada, excluyente y prejuiciosa. La búsqueda de la inclusión social, a través de una educación inclusiva que fomente el pensamiento crítico y la valoración de la diversidad, es la vacuna contra esta enfermedad social.
Solo mediante la coexistencia de individuos diversos en entornos verdaderamente inclusivos puede la sociedad alcanzar un desarrollo sostenible, creativo y justo. Celebrar la individualidad y promover la inclusión es el camino hacia una sociedad sostenible, inclusiva y justa.
Especialista en Derechos Humanos y Sociales. Defensora Pública Federal. Escritora y profesora. Asesora de Chaverim, organización que apoya a personas con discapacidad. Comandante Cultural. Columnista en diversos medios de comunicación. www.andrenaves.com
Instagram: @andrenaves.def
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
