El mundo bajo el dominio del bandidaje fascista y nazi-sionista.
Los Hitler resucitados avanzan libremente y sin obstáculos para llevar al mundo a la explosión total.
En el primer año de su segundo mandato, Trump ya ha bombardeado siete países: Somalia, Irak, Yemen, Nigeria, Siria, Venezuela e Irán, país al que atacó dos veces.
La diplomacia se ha vuelto obsoleta.
Hoy en día, la ONU es simplemente una oficina de registro formal para el registro conmemorativo del gangsterismo y el bandidaje de Trump y Netanyahu, este último un fugitivo buscado por una orden de arresto de la CPI.
La fuerza militar sería la única manera de detener las acciones criminales de Estados Unidos e Israel contra países y pueblos soberanos.
Sólo otras dos potencias militares podrían ejercer algún efecto disuasorio: Rusia y, en menor medida, China.
Sin embargo, no fue por los palestinos, víctimas del genocidio, ni por Gaza, escenario del Holocausto del siglo XXI, que China y Rusia decidieron desafiar a Trump y arriesgarse a una tercera guerra mundial. Una guerra de dimensiones catastróficas inconmensurables.
Tampoco fue a través de Venezuela, como podría esperarse, dada la intensa relación que mantiene el país caribeño sudamericano con China y Rusia.
Y, todo parece indicar, no será a través de Irán que China y Rusia asumirán un papel militar clave para disuadir a Estados Unidos e Israel. Como mucho, emplearán una retórica más dura y contundente. Y ahí lo dejamos por ahora.
Considerando este escenario, no hace falta mucho esfuerzo analítico para inferir que Cuba tiene una probabilidad muy alta de convertirse en la próxima Gaza.
Sin un sistema mínimo de controles y equilibrios, el derecho internacional ha sido asesinado, y los Hitler revividos avanzan libremente y sin obstáculos para llevar al mundo a la explosión total.
La narrativa de los grandes medios de comunicación, que legitima el ataque criminal de Estados Unidos e Israel contra Irán, es repugnante, por no decir vomitiva. Repiten que Irán es el culpable del ataque y que es tan culpable de agresión imperial como Venezuela, Cuba…
En este sentido, con su "dictadura judicial" y su "gobierno comunista" que ofendió la tradición judeocristiana y enfrió las relaciones diplomáticas con el estado nazi-sionista de Israel, Brasil también podría ser blanco de ataques criminales por parte del poder imperial y del sionismo. Un posible ataque contra Brasil podría ocurrir, por ejemplo, durante las elecciones. Y sería un bombardeo a través de... grandes tecnológicos y plataformas digitales.
No menos repugnante que la postura editorial antiiraní y antipersa de los grandes medios de comunicación es la obscena sumisión de los dirigentes europeos.
Macron (Francia), Merz (Alemania) y Starmer (Reino Unido) se han superado. Condenaron a Irán, la víctima, y aplaudieron a los dos países parias del mundo.
Y los vasallos fueron aún más lejos: alinearon sus capacidades militares con Trump y Netanyahu, para ser cómplices de la devastadora destrucción de Irán.
El derecho internacional ha sido definitivamente aniquilado, y el mundo se encuentra bajo el dominio del bandidaje fascista y nazi-sionista. Los vasallos europeos de este bandidaje son igualmente criminales, pues son cómplices y coautores.
El mundo bajo el dominio del bandidaje.
En el primer año de su segundo mandato, Trump ya ha bombardeado siete países: Somalia, Irak, Yemen, Nigeria, Siria, Venezuela e Irán, país al que atacó dos veces.
La diplomacia se ha vuelto obsoleta.
Hoy en día, la ONU es simplemente una oficina de registro formal para el registro conmemorativo del gangsterismo y el bandidaje de Trump y Netanyahu, este último un fugitivo buscado por una orden de arresto de la CPI.
La fuerza militar sería la única manera de detener las acciones criminales de Estados Unidos e Israel contra países y pueblos soberanos.
Sólo otras dos potencias militares podrían ejercer algún efecto disuasorio: Rusia y, en menor medida, China.
Sin embargo, no fue por los palestinos, víctimas del genocidio, ni por Gaza, escenario del Holocausto del siglo XXI, que China y Rusia decidieron desafiar a Trump y arriesgarse a una tercera guerra mundial. Una guerra de dimensiones catastróficas inconmensurables.
Tampoco fue a través de Venezuela, como podría esperarse, dada la intensa relación que mantiene el país caribeño sudamericano con China y Rusia.
Y, todo parece indicar, no será a través de Irán que China y Rusia asumirán un papel militar clave para disuadir a Estados Unidos e Israel. Como mucho, emplearán una retórica más dura y contundente. Y ahí lo dejamos por ahora.
Considerando este escenario, no hace falta mucho esfuerzo analítico para inferir que Cuba tiene una probabilidad muy alta de convertirse en la próxima Gaza.
Sin un sistema mínimo de controles y equilibrios, el derecho internacional ha sido asesinado, y los Hitler revividos avanzan libremente y sin obstáculos para llevar al mundo a la explosión total.
La narrativa de los grandes medios de comunicación, que legitima el ataque criminal de Estados Unidos e Israel contra Irán, es repugnante, por no decir vomitiva. Repiten que Irán es el culpable del ataque y que es tan culpable de agresión imperial como Venezuela, Cuba…
En este sentido, con su "dictadura judicial" y su "gobierno comunista" que ofendió la tradición judeocristiana y enfrió las relaciones diplomáticas con el estado nazi-sionista de Israel, Brasil también podría ser blanco de ataques criminales por parte del poder imperial y del sionismo. Un posible ataque contra Brasil podría ocurrir, por ejemplo, durante las elecciones. Y sería un bombardeo a través de... grandes tecnológicos y plataformas digitales.
No menos repugnante que la postura editorial antiiraní y antipersa de los grandes medios de comunicación es la obscena sumisión de los dirigentes europeos.
Macron (Francia), Merz (Alemania) y Starmer (Reino Unido) se han superado. Condenaron a Irán, la víctima, y aplaudieron a los dos países parias del mundo.
Y los vasallos fueron aún más lejos: alinearon sus capacidades militares con Trump y Netanyahu, para ser cómplices de la devastadora destrucción de Irán.
El derecho internacional ha sido definitivamente aniquilado, y el mundo se encuentra bajo el dominio del bandidaje fascista y nazi-sionista. Los vasallos europeos de este bandidaje son igualmente criminales, pues son cómplices y coautores.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.



