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María Luiza Falcão Silva

Doctorado por la Universidad Heriot-Watt, Escocia. Profesor jubilado de la Universidad de Brasilia. Miembro del Grupo Brasil-China sobre Economía del Cambio Climático (GBCMC) en Neasia/UnB. Autor de *Modern Exchange Rate Regimes, Stabilization Programs and Coordination of Macroeconomic Policies*, Ashgate, Inglaterra.

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El nuevo eje dinámico de la economía mundial

La COP30 en Belém confirma que el futuro del capitalismo no solo es verde, sino también oriental y multipolar.

Primera sesión temática de la mesa redonda de líderes: "Clima y naturaleza: bosques y océanos", en la COP30 (Foto: Ricardo Stuckert/PR)

El siglo XXI está presenciando un fenómeno histórico: el desplazamiento del centro dinámico del capitalismo. Lo que antes gravitaba en torno al Atlántico Norte —cuna de la industrialización, las finanzas y la hegemonía política— se está desplazando rápidamente hacia el arco del Pacífico.

Este movimiento, perceptible en las estadísticas y los foros mundiales, también se manifiesta en gestos diplomáticos y nuevas agendas: la COP 30 de Belém confirma que el futuro del capitalismo no solo es verde, sino también oriental y multipolar.

Belén y el mundo en transición

La COP 30, que se celebra actualmente en Belém do Pará, simboliza un punto de inflexión histórico en el sistema mundial. Bajo el tema medioambiental, emerge algo más profundo: un cambio en el centro dinámico del capitalismo.

Aun sin la presencia de Donald Trump y Xi Jinping, las delegaciones de China, India, Indonesia y Brasil asumieron un papel central en las negociaciones, mientras que Europa se mostró cautelosa y Estados Unidos se dividió entre gobernadores y empresas privadas.

Belém representa hoy el desplazamiento del poder de decisión global desde la antigua geografía atlántica hacia el arco del Pacífico y el Sur Global.

La Amazonía, escenario simbólico de la conferencia, se ha convertido en una metáfora de la nueva economía: el capitalismo verde del siglo XXI nace bajo coordenadas diferentes, donde las potencias emergentes lideran la innovación, la infraestructura y la energía limpia, y ya no solo exportan materias primas.

El desplazamiento del centro dinámico: concepto e historia

El concepto de "centro dinámico del capitalismo", formulado por Schumpeter, Kalecki y Celso Furtado, designa el núcleo del sistema que concentra la tecnología, la inversión y el control financiero.

Durante el siglo XX, este centro se ubicaba en el eje Estados Unidos-Europa Occidental. Hoy, todos los indicadores apuntan a su migración estructural hacia el Este, con su epicentro en China, India y la ASEAN.

Según el informe Perspectivas de la economía mundial del FMI (octubre de 2025), el PIB de los países BRICS+ ya representa el 35% de la producción mundial en paridad de poder adquisitivo, en comparación con el 28%. % del G7.

Más del 60% de la inversión mundial en infraestructura y energías limpias proviene de países del Sur Global. En términos históricos, estamos presenciando la mayor redistribución geoeconómica desde 1945.

De Krugman a Summers: Cuando la corriente principal revisa sus certezas.

«La geografía económica mundial está cambiando de maneras desconcertantes». — Paul Krugman, Brookings Institution, 2024

Paul Krugman, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2008, se ha distanciado de las posturas liberales convencionales y ha adoptado una posición progresista e intervencionista, cercana al neokeynesianismo verde.

Reconoce que el centro de gravedad de la producción industrial y tecnológica se está desplazando hacia la región de Asia-Pacífico, y que la política industrial y climática debe sustituir el antiguo paradigma de austeridad.

La misma “nueva geografía económica” que formuló en los años noventa para explicar la concentración productiva de Occidente se aplica ahora al dinamismo de Asia, desde Shenzhen hasta Bangalore, desde Seúl hasta Yakarta.

«Si tuviera que resumir el debate actual sobre el auge económico de China en una sola frase, sería: la tecnología supera a los aranceles». — Lawrence Summers, 2025

Lawrence Summers, por su parte, representa la autocrítica del liberalismo clásico. Tras décadas de defender la desregulación y el libre comercio, reconoce que la supremacía económica del siglo XXI dependerá de la capacidad del Estado para financiar la innovación y la ciencia. Para él, la disputa sino-estadounidense demuestra que la tecnología y la planificación sustituyen a los aranceles y a los discursos ideológicos.

Estas revisiones —tanto de Krugman como de Summers— coinciden con el diagnóstico de Richard D. Wolff, quien lleva años advirtiendo sobre el agotamiento estructural del capitalismo financiero atlántico. Partiendo de puntos de partida distintos, estos economistas llegan a la misma conclusión: el centro dinámico del capitalismo se está desplazando hacia el Este, donde el Estado y el mercado convergen en torno a la innovación y la soberanía productiva.

El nuevo motor de Capitalismo: Tecnología, energía e integración oriental. Oriente se consolida como la fábrica y el laboratorio del siglo XXI. Asia lidera actualmente la producción de semiconductores, baterías, inteligencia artificial, biotecnología y energías renovables.

  • TSMC (Taiwán) suministra el 90% de los chips de alta precisión del mundo;
  • Huawei y Samsung dominan las redes 5G y la IA cuántica;
  • BYD y Tata Motors están logrando avances en la movilidad eléctrica;
  • India e Indonesia se están convirtiendo en centros neurálgicos para el software y los minerales críticos.

El comercio intraasiático ya representa más de la mitad del comercio mundial. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés), que conecta a más de 150 países, crea un sistema logístico alternativo al de las antiguas rutas marítimas occidentales.

Pepe Escobar llama a esta red:

“El embrión de una transformación del sistema internacional: una reinvención sutil del capitalismo”. Para Escobar, la Iniciativa de la Franja y la Ruta inaugura un capitalismo multipolar de infraestructura y energía, en el que el Estado planificador sustituye a la búsqueda de rentas financieras. No se trata de anticapitalismo, sino de una reterritorialización productiva: el capital recupera su base industrial y estratégica.

Belém y la COP 30: el nuevo contrato ecológico

La COP 30 reveló el mismo cambio de enfoque desde una perspectiva diferente: la transición climática. Si bien las potencias atlánticas llegaron divididas, Lula (Brasil), Modi (India), Joko Widodo (Indonesia) y Abdel Fattah al-Sisi, presidente de Egipto, propusieron un pacto verde productivo que unía a la Amazonía, India y el Sudeste Asiático.

El Fondo Bosques Tropicales para Siempre, lanzado en Belém por el presidente Lula, simboliza la nueva agenda: desarrollo sostenible con soberanía sobre los recursos naturales y tecnología limpia compartida.

Oriente y el Sur Global están transformando el debate climático en una estrategia económica, con la ecología como eje de acumulación. La economía verde asiática, respaldada por bancos públicos y fondos soberanos, está redefiniendo el concepto de desarrollo: crecimiento con planificación e inclusión tecnológica.

Trump y la erosión del liderazgo estadounidense.

El liderazgo estadounidense bajo Donald Trump ilustra claramente esta contradicción histórica.

Aun siendo la mayor potencia militar y tecnológica del mundo, Estados Unidos se encuentra cada vez más excluido de la toma de decisiones colectivas, desde la COP 30 hasta las negociaciones comerciales y financieras.

Trump intenta compensar la pérdida de la hegemonía estructural con poder coercitivo y aislacionismo retórico, pero el resultado es el opuesto: Washington aparece cada vez más como un obstáculo para la cooperación global, no como su fuerza impulsora.

Mientras el resto del mundo se organiza en redes de interdependencia productiva, Estados Unidos se aísla mediante el negacionismo y el proteccionismo defensivo: un muro arancelario que refleja el miedo a la obsolescencia industrial.

Esta disonancia entre poder y legitimidad es el verdadero signo de la decadencia imperial.

Conclusión — El siglo del Pacífico

El cambio en el centro dinámico del capitalismo es ya un hecho consumado. La hegemonía atlántica, fundada en la deuda, la financiarización y la retórica liberal, está cediendo terreno a un capitalismo planificado, tecnológico y verde, anclado en el Pacífico y el Sur Global.

Como refleja el espíritu de la época, ya no es Occidente quien dicta las reglas: es el mundo quien escribe su propio manual. La COP 30 simplemente dio un rostro político a esta transición; el capitalismo global ha cambiado de enfoque y de lenguaje.

La nueva multipolaridad desafía las estructuras de poder tradicionales: el G7, el FMI y la OTAN están perdiendo centralidad frente a nuevos acuerdos regionales, como BRICS+, AIIB y las redes de innovación asiáticas.

En este escenario, Brasil ocupa una posición estratégica: un vínculo simbólico entre Occidente y Oriente, entre el Atlántico y el Pacífico.

El liderazgo de Lula en la COP 30 demostró que el país puede transformar su vocación medioambiental y su diplomacia multilateral en un papel histórico: mediador del nuevo equilibrio global.

Referencias

  • Krugman, Paul. La geografía económica mundial está cambiando. Brookings Institution, 2024.
  • Summers, Lawrence H. La tecnología supera a los aranceles. larrysummers.com, 2025.
  • Wolff, Richard D. El imperio estadounidense está en declive. Democracy Now!, 3 de abril (2025).
  • Escobar, Pepe. Eurasia, el Hegemón y los Tres Soberanos. Diálogos de Bakú, 2025.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.