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Luis Eustaquio Soares

Profesor Titular del Departamento de Letras y del Programa de Posgrado PPGL-UFES

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El panóptico americano

La única respuesta al panóptico integrado estadounidense es una política igualmente cosmológica y molecular.

Banderas de Estados Unidos (Foto: Reuters)

"Cuando estuve preso/En una celda/Fue cuando vi por primera vez/Esas fotografías/En las que apareces completo/Pero no estabas desnudo/Sino cubierto de nubes" (Caetano Veloso, Terra).

Ritornelo y formas de ser

En el cuarto volumen de la edición brasileña de Mil mesetas: capitalismo y esquizofreniaGilles Deleuze y Félix Guattari definieron el concepto de ritornello como «el contenido propiamente musical, el bloque de contenido propio de la música» (p. 87), con tres aspectos que los hacen simultáneos, mezclando ritmos en movimientos ininterrumpidos, configurados así: «A veces el caos es un inmenso agujero negro y nos esforzamos por fijar un punto frágil como su centro. A veces organizamos alrededor del punto una pose serena y estable (más que una forma): el agujero negro se ha convertido en un hogar. A veces, injertamos en esta pose una vía de escape del agujero negro» (p. 117).

Todo comienza (un principio sin origen) a partir del caos o de un agujero negro, de una instancia de materia sin forma o de la destitución de la materia misma o del fin de la vida, sin separar jamás el fin del principio, la vida y la muerte de manera opuesta; el caos puede ser muerte; puede ser guerra, puede ser cualquier situación que engendre miedo.

El caos, o el riesgo del mismo, siempre existe, y es para evitar su dominio, como los ritmos de danza de la existencia, que surge el ritornello, en italiano. ritornello;una repetición en la diferencia, un retorno rítmico, como un signo de notación musical, que se recrea a partir del agujero negro, a veces como un ritornello clásico, a veces como uno romántico, a veces como uno cosmológico.[i].

El primer ritornello, el clásico, está marcado por componentes direccionales y, a través de formas internas de proximidad, de perspectiva, en movimiento, los campos de paso entre el caos, un inmenso agujero negro, y un punto, un centro: es el principio de lo humano, en la historia humana.

Lo clásico, ese frágil punto central en el caos, presupone el segundo estribillo, el romántico, definido como dimensional, porque delinea nuestro hogar, la historia humana como terrenal, el ser humano-terrenal produciendo civilizaciones que se dimensionan en la Tierra, que está en el Cosmos; y el Cosmos proyecta las líneas de fuga desde la Tierra, constituyendo el tercer estribillo, el cosmológico.

Ahora, ahora, ahora, todo regresa a la vez, pasado, presente y futuro, un materialismo rítmico complejo, en diferencia cualitativa: del caos, lo clásico; de este, lo romántico; y de este, lo cosmológico. Ahora las fuerzas de lo clásico, a través de las fuerzas del caos; ahora las fuerzas de la Tierra, con sus propias fuerzas del caos, redirigiendo lo clásico; ahora las fuerzas del Cosmos, reterritorializando el caos, lo clásico y lo romántico.

Experimentación, prudencia necesaria, improvisación, configuración de modos de existencia, a veces con un dicción más clásica, a veces más romántica, a veces más cosmológica: tres éticas de la existencia, tres ontologías que interactúan y se crean constantemente.

Ritornello y el materialismo histórico

Sin embargo, en contraste con el idealismo filosófico de Gilles Deleuze y Félix Guattari, es fundamentalmente importante trasladar los estribillos al plano del materialismo histórico real, considerando especialmente los estribillos de la reproducción vital de las sociedades humanas, en la forma de gens femenino y masculino, lo que ofrece una oportunidad para el diálogo con Friedrich Engels. El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), para quien el proceso de evolución humana desembocó en un cierto punto en la transición de un sistema matrilineal, centrado en el clásico ritornello del retorno en la diferencia de gens femenino, a la patrilinealidad, señalando al respecto lo siguiente (evocando indirectamente al antropólogo norteamericano Lewis H. Morgan, leído por Karl Marx; y refiriéndose directamente a este último a través del acceso a sus notas de lectura): “Esta parece ser la transición más natural (Marx)” (ENGELS, 1984, p. 60).

¿Y por qué el cambio de la matrilinealidad a la patrilinealidad parecería, dicho sea de paso, una transición natural? No olvidemos, haciendo eco de Deleuze y Guattari, que el ritornello clásico moviliza las fuerzas del caos, las románticas, las fuerzas de la Tierra; y las fuerzas cosmológicas; y que el retorno del caos también significó, y quizás sobre todo, el regreso de las fuerzas de subyugación de la naturaleza, incluyendo el proceso de domesticación animal iniciado por las mujeres, de modo que, desde el agujero negro de las fuerzas adversas de la naturaleza, el ritornello clásico se constituyó en centros de gens Patriarcal, escalándose como una casa interna de las grandes civilizaciones tributarias antiguas, como las de Mesopotamia, Egipto, Grecia, el mundo árabe, China; y tantas otras.

 El economista egipcio, Samir Amin, por cierto, en Eurocentrismo: una crítica de una ideología (1985, p. 19) argumentó que la división de la historia entre la esclavitud grecorromana, el modelo feudal europeo y la modernidad capitalista es, fundamentalmente, una forma de cosmovisión eurocéntrica, aceptada, dicho sea de paso, por el marxismo vulgar.

Afirmó que las civilizaciones precapitalistas estuvieron constituidas por el modo de producción tributario; y experimentaron una enorme diversidad de modelos de realización, siendo los más desarrollados aquellos que lograron yuxtaponer justicia, universalidad y razón como promesas colectivas, como fue el caso sobre todo de la civilización egipcia, china y en menor medida griega, que, en rigor, nunca fue la cuna de Occidente, que es, en sí misma, una categoría igualmente eurocéntrica, como lo es la que se designa como Oriente.

Justicia, universalidad y razón eran palabras clave para los modos de existencia potencialmente colectivos, clásicos de las civilizaciones tributarias más desarrolladas, aunque patriarcales. Esto significa que el patriarcado nunca fue homogéneo, sino que se caracterizó por una diversidad de modelos. El patriarcado que dio origen a la civilización burguesa europea, desde la Edad Media en adelante, fue el menos desarrollado, mucho menos que su versión árabe y también que la del cristianismo oriental. La civilización egipcia, argumentó Samir, antes que cualquier otro pueblo, produjo «el concepto de vida eterna y justicia moral inmanente que abrirá el camino al universalismo humanista» (Samir, 1989, p. 23).

Como versión menos acabada, a la vez tributaria y pre-tributaria, lo que vino a constituirse como Occidente (una invención eurocéntrica de sí mismo), a partir de la conquista del Atlántico, fue y se convirtió en lo más provinciano y presuntuoso; clásico sin serlo, romántico sin serlo, cosmológico sin serlo, es decir: aquello que no partió, para constituirse, de un materialismo histórico real, de un futuro universal, justo, racional, sino de la voluntad de conquista, traducida en la práctica como colonización del ritornello clásico premoderno, así como del romántico y cosmológico moderno.

El estribillo romántico del sistema colonialista, capitalista e imperialista europeo.

Em Poético (323 a. C.), Aristóteles definió el género trágico, en contraste con la poesía, la épica y la comedia, como «la imitación de una acción noble» (Aristóteles, p. 47), considerándolo el género más noble, capaz de purificar las emociones humanas más magnánimas, correctas, exactas y dignas. ¿Por qué? Por dos razones interrelacionadas: (i) la tragedia es el género de la lucha por la historia y, por ende, de la lucha por el futuro de la comunidad, la sociedad y la civilización.

(ii) Fue concebida como un género de acciones elevadas por el filósofo griego porque pensaba ideológicamente que sólo la nobleza (es decir, la oligarquía) podía disputar en nombre propio el futuro histórico a través, y de eso se trata, de guerras internas y externas; (iii) no habría entonces espacio en la tragedia para los plebeyos, para los esclavizados, para acciones femeninas elevadas, para estribillos de fuerzas clásicas, románticas y cosmológicas emancipadas de la fuerza bruta, del caos antiecológico inhumano y fatal.

La tragedia se ha establecido como el género por excelencia del rito clásico del habla del patriarcado, y la Grecia y Roma esclavistas tienen un capítulo que marcó lo peor de lo que estaba por venir, traducido, posteriormente, por la Escolástica medieval (siglos XII-XIV), considerando sus tres versiones, también en interfaz con Samir Amin (1989, p. 37): (1) la Escolástica cristiana de Oriente, referencia, por ejemplo, para el catolicismo ortodoxo de la Rusia actual; (2) la Escolástica árabe, mucho más universalista, moral-práctica y humanísticamente científica que la occidental; (3) la Escolástica cristiana de Occidente.

Los tres son también herederos de la Grecia antigua, y entre los tres, el que por su espíritu provinciano heredó lo peor del estribillo clásico, romántico y cosmológico —el del trágico patriarcado oligárquico grecorromano— fue Occidente, motivo inmanente de su eurocentrismo fundamentalmente provinciano, guerrerista y esclavista, que puede dividirse en dos periodos: el del sistema eurocéntrico propiamente europeo, basado en la colonización del estribillo romántico; y el del sistema eurocéntrico norteamericano, que se hizo hegemónico mediante la captura vanguardista de tecnologías propias del estribillo cosmológico, como internet, la nanotecnología y la biotecnología.

El ritornello romántico europeo

El Romanticismo, concebido como un estribillo de un modo de existencia dominante, un estilo de la época, fue descrito por Deleuze y Guattari de la siguiente manera: "Lo que más le falta al Romanticismo es el pueblo" (Deleuze y Guattari, 1997, p. 155), argumento que puede analizarse literalmente de la siguiente manera: a partir de la expansión colonial-mercantilista-renacentista europea (el Renacimiento europeo fue un clasicismo eurocéntrico), Europa se fue imponiendo a las fuerzas/formas de expresión de los pueblos del planeta, propias del estribillo romántico, subyugándolos y al mismo tiempo condenándolos a la falta de estribillos clásicos y cosmológicos, porque solo un pueblo que se posee a sí mismo es simultáneamente clásico, romántico y cosmológico.

Consideremos, por ejemplo, la novela quincas borba La obra de Machado de Assis sirve como ejemplo en el trópico de una narrativa satírica que contrasta marcadamente con el estribillo romántico dominado por el sistema colonialista, capitalista e imperialista europeo. Los personajes principales de la narrativa son: quien da título al libro, Quincas Borba, un perro, Rubião, Cristiano Palha y Sofia Palha.

El primero, también personaje de la novela. Memorias póstumas de Brás Cubas, Se le describe como “un náufrago de la existencia… un heredero inesperado e inventor de una filosofía” (Machado, 1982, p. 150): HumanitasLa palabra "humanidad" es de origen latino. El segundo es el perro que recibió el nombre de su dueño, Quincas Borba, convirtiéndose en su heredero de facto y doble incluso después de su muerte, lo que explica el siguiente pasaje: "Si muero primero, como presumo, sobreviviré en nombre de mi buen perro" (Machado, 1982, p. 16). El tercero fue "Profesor. ¡Qué es ahora! ¡Un capitalista!" (Machado, 1982, p. 13), Rubião, quien también fue el enfermero que atendió al filósofo Quincas Borba.

La astuta ironía de Machado de Assis se revela en el juego de sillas musicales entre los herederos. Quincas Borba I (el loco) se había convertido en heredero de un tío residente en Barbacena (terrateniente y dueño de esclavos, se deduce). Tras su muerte, dejó su herencia a su perro homónimo, Quincas Borba II. Rubião recibió el privilegio de disfrutar de la herencia de Quincas Borba I, siempre que cuidara de Quincas Borba II, quien, como perro, es la representación narrativa de la filosofía cínica (cinismo viene de perro) de la antigua Grecia.

Es, por tanto, el signo flotante de la trama de la obra, de la siguiente manera: (a) el tío de Quincas Borba I y él mismo son la representación de la fase colonial portuguesa de Brasil, encarnada por los terratenientes y esclavistas; (b) Quincas Borba II es marcado en la narrativa como el cinismo ante el fin del dominio colonial portugués en el país; (c) Rubião es el heredero sin serlo; (d) la pareja Cristiano Palha y Sofia Palha (conocimiento/poder) tienen el apellido Palha porque representan el ascendente poder financiero británico en el país; precisamente el poder imperialista que desterritorializará el dominio portugués, con sus nobles esclavistas propietarios de tierras y esclavos.

La novela de Machado de Assis en la pantalla puede analizarse como una obra satírica sobre el sistema hereditario del supuesto humanismo (de ahí la filosofía satírica de Quincas Borba, Humanitas), del ritornello europeo (clásico y romántico), que impuso sus amos (procuradores) a los pueblos esclavizados; y las "Palhas" del sistema financiero británico, que dominaba mediante la financiarización y, por ende, mediante la deuda. La narración comienza con la muerte de Quincas Borba, loco, loco; y termina con la muerte de Rubião, igualmente loco, concluyendo con este pasaje: "La Cruz del Sur, que la bella Sofía no quiso mirar, como Rubião le pidió, es lo suficientemente alta como para no discernir la risa y el llanto de los hombres" (Machado, 1982, p. 191).

El estribillo direccional clásico, el estribillo dimensional romántico y el estribillo lineal cosmológico no son, en sí mismos, cuestión de época. Existen en todos los períodos históricos, a veces manifestándose predominantemente como clásicos, como fue el caso de las civilizaciones tributarias; y a veces como románticos, como fue la fase europea eurocéntrica.

En el fragmento citado de la novela de Machado de Assis, el genio del Mago de Cosme Velho no conocía límites: (i) la Cruz del Sur, representación del ritornello cosmológico, que la bella Sofía (Palha), intermediaria de la dominación británica, no quería mirar, y no quería, en fin, porque Inglaterra representaba todavía la dominación europea de los pueblos basada en tecnologías del ritornello romántico, incluso con vistas a la industria cultural grafocéntrica; (ii) alguien, sin embargo, sí miró la Cruz del Sur; y no fue Rubião, fue el narrador (Machado, irónicamente), que ya veía, como escritor realista, la Tierra a través de los flujos del ritornello cosmológico.

El modernismo estético brasileño, inaugurado con la Semana de Arte Moderno de 1922 en São Paulo, tuvo el mérito de retomar la representación artística de la formación del pueblo brasileño (no obstante las contradicciones pequeñoburguesas de sus artistas), y de forma cualitativamente diferente, con relación al período del romanticismo escolar del siglo XIX, porque no omitió la contribución única de la matriz negra; por el contrario, la reverenció y la amalgamó como parte fundamental del estribillo romántico de los pueblos, al estilo brasileño.

La novela más intrigante del período, por cierto, fue y es Macunaíma: el héroe sin carácterEl protagonista que da título a la narración, Macunaíma, como actualización de la figura ficticia de la antigua tradición satírica de la literatura mundial, representa las tres matrices étnicas de la formación (ritornello romántico) del pueblo brasileño: indígena, negro y blanco, por lo que, según el propio Mário de Andrade: "el brasileño no tiene carácter" (Andrade, 2010, p. 184).

Como estribillo romántico de un pueblo sin carácter, es decir, sin una huella universal propia, la novela es satírica en relación con el período de dominación romántica europea, y no podía ser de otra manera, lo que llevó al propio Macunaíma, en el capítulo XII de la obra homónima, ante el calor tropical, a despojarse de sus ropajes (es decir, antropofágicamente, de civilización europea) y afirmar: «– ¡Paciencia, hermanos! ¡No! No voy a Europa. Soy estadounidense y mi lugar está en América. La civilización europea ciertamente arruina la integridad de nuestro carácter» (Andrade, 2010, p. 124).

Sin embargo, de manera antropofágica, con una dicción diferente a la de quincas borba, la presencia del ritornello cosmológico en MacunaimaYa no presupone una perspectiva típicamente romántica del ritornello, en contraste con la cosmológica, desde la Tierra hacia arriba, hacia el Cosmos.

Al final de la narración, Macunaíma se transformó en la constelación de la Osa Mayor, encarnándola (o devorándola, en portugués brasileño), como se puede leer en el siguiente fragmento: «Entonces Pauí-Pódole se apiadó de Macunaíma. Realizó un conjuro. Tomó tres palitos, los lanzó en alto, los colocó en una encrucijada y convirtió a Macunaíma, con todos sus adornos —gallo, gallina, jaula, revólver, reloj—, en una nueva constelación. Es la constelación de la Osa Mayor» (Andrade, 2010, p. 180).

Y aquí llegamos, a través de la antropofagia de Macunaíma, este héroe sin carácter alguno, a la época del estribillo cosmológico del ultraimperialismo norteamericano, que literalmente asaltó todo el planeta, rodeándolo, a partir del estado de excepción planetario decretado e impuesto con el lanzamiento, en agosto de 1945, de dos bombas atómicas contra, respectivamente, Hiroshima (6 de agosto), designadas como Hombre gordo, y Nagasaki (9 de agosto), curiosamente llamada así por Niñito.

La tecnología de fisión atómica, por dos razones inseparables, representa la refracción cosmológica, la manipulación de las fuerzas del Cosmos, a saber: (a) pone en peligro toda la vida en la Tierra, inaugurando la era del agujero negro cosmológico contra el planeta azul; (b), en diálogo con Michel Foucault de vigilar y castigar, y al mismo tiempo más allá del filósofo francés, domina a través del estado planetario de excepción articulado por el panóptico háptico (conocer de cerca a través del tacto, tantear) y el panóptico óptico (ver de lejos con los ojos), lo que exige una explicación comparativa.

El estado de excepción panóptico del ritornello romántico de los pueblos, al estilo europeo, era óptico (ver desde lejos), pero basado en tecnologías dimensionales terrenales, como la prisión descrita por Michel Foucault en vigilar y castigarEn diálogo con Jeremy Bentham, describió una arquitectura con una torre de mando en el centro y celdas rodeándola, de tal manera que los prisioneros podían ser vistos sin ver quién los vigilaba para castigarlos.

El modelo europeo era el de una sociedad disciplinaria, a la vez clásica y romántica, referenciada en la fábrica panóptica de la Segunda Revolución Industrial, en el entrenamiento de cuerpos dóciles, en el estado colonial de excepción contra los pueblos del mundo, vistos desde lejos como inferiores, como matables.

El modelo para lograr el ultraimperialismo estadounidense está constituido por el método que este investigador, en el libro La sociedad de control integrado: Franz Kafka y Guimarães Rosa (2014, p.197) lo designó como un Panóptico integrado, desde el cual la dimensión óptica se realiza en tiempo real mediante tecnologías del ritornello cosmológico, como los satélites, por ejemplo; y la háptica (tocar, escanear) mediante tecnologías hápticas moleculares, como el dispositivo del teléfono celular, que, ya sea como hardwareya sea como softwareSe refiere a la era digital, la era háptica, que sólo funciona con interacción. de entrada / salida, dejan comentarios,, es decir, de una manera que es simultáneamente háptica y cosmológicamente óptica.

La sociedad de control integrado del eurocentrismo estadounidense subsume el modelo romántico europeo precedente. En la era del panóptico romántico del eurocentrismo europeo, las huelgas y las revoluciones eran asunto del pueblo (trabajadores conscientes y unidos) en las calles y plazas, de acuerdo con la racionalidad dimensional del estribillo romántico. En la era del panóptico integrado del eurocentrismo estadounidense, desde la Segunda Guerra Mundial en adelante (Mayo del 1968 en Francia es un ejemplo), el estribillo romántico «pueblo en las calles» no significa necesariamente revolución, y es muy probable, si no principalmente anti-tobillo, que sea un color (no) revolucionario.

Estamos, pues, y hemos estado durante mucho tiempo, en la era de las revoluciones de colores, orquestadas a través de tecnologías hápticas (un terminal Starlink, por ejemplo, redes sociales) y ópticas (satélites Starlink), como lo demuestra el reciente intento de golpe cosmológico contra Irán, organizado por la CIA, el Mossad y el MI6, hasta donde se sabe.

El problema, sobre todo, de la izquierda occidental realmente existente se presenta insoluble por la siguiente razón: son izquierdas de la era del romanticismo europeo. O entran en la era del ultraimperialismo cosmológico-molecular (óptico y háptico), propia del ultraimperialismo estadounidense, o serán literalmente chivos expiatorios de revoluciones de colores contra su propio pueblo; véase el caso de 2013/2014/2015 en Brasil, que llevó al poder a Jair Bolsonaro y empoderó a sus partidarios.

¿Qué hacer?

Donald Trump no es una excepción como presidente dictatorial en el asedio panóptico, cosmológico y molecular, contra todos los pueblos del mundo, llevado a cabo por los yanquis (incluso contra los estadounidenses) desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Calificar a Estados Unidos de país decadente es, en rigor, una forma de ver las cosas de la época del estribillo romántico del sistema imperialista europeo.

El modelo cosmológico norteamericano integrado, háptico/óptico, es de hecho una guerra de espectro completo contra todo el planeta, al estilo de entrada / salida cognitivo, conductual, cultural, político, tecnológico, industrial, militar, realizado cinematográficamente y que tiene lugar en tiempo real, de acuerdo con las circunstancias geopolíticas.

Es cine háptico/óptico total sin dejar de ser guerra háptica/óptica total.

No hay otra salida que ésta: las fuerzas multipolares deben actuar, contra la unipolaridad molecular/cosmológica estadounidense, de manera integral desde la perspectiva háptica/óptica de la era del estribillo cosmológico. de entrada / salida, como un cine total/guerra total, hacia una liberación total de los pueblos, pero al mismo tiempo realizando la desconexión de Occidente, abandonando radicalmente la ilusión particularista provinciana (del american way of life) para afirmar lo universal, la justicia, la racionalidad clásica, romántica y cosmológica de la humanidad y la naturaleza emancipadas.

*Luis Eustaquio Soares Es profesor del Departamento de Literatura de la Universidad Federal de Espírito Santo (UFES). Autor, entre otros libros, de La Sociedad de Control Integrado (edufes) [https://amzn.to/3YO7Gcn]

Referencia

ANDRADE, Mario. Macunaíma: el héroe sin carácterEditado por Miguel Sanches Neto y Silvana Oliveira. Chapecó: UFFS, 2010.

AMIN, Samir. Eurocentrismo: una crítica de una ideología. Trans. Rosa Cusminsky de Cendrero. Madrid: Siglo XXI Editores, 1989, p. 171

ARISTÓTELES. PoéticoTraducido por Ana María Valente. Lisboa: Colouste Gulbenkian, 2008.

ASSIS, Machado. quincas borba. São Paulo: Ática, 1982.

ENGELS, Federico. El origen de la familia, la propiedad privada y el EstadoTraducido por Leandro Konder. Río de Janeiro, 1984.

FOUCAULT, Michael. Disciplinar y castigar: el nacimiento de la prisiónTraducción: Raquel Ramalhete. Petrópolis: Vozes, 1987.

Nota

[i]. Gilles Deleuze y Félix Guattari (1997, pp. 152-158) emplearon la categoría de modernidad, el estribillo moderno, para definir la captura/formación de las fuerzas del cosmos. El uso de la palabra «moderno» se considera una forma de eurocentrismo por parte de este autor, por lo que se utilizará en su lugar el término «cosmos», «cosmológico».

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.