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Julimar Roberto

Vendedor y presidente de Contracs-CUT

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¡El pueblo unido jamás será vencido!

Mantengámonos firmes en la certeza de que está en la lucha, en la articulación sindical y en la movilización social.

Manifestación en la Avenida Paulista, en São Paulo, contra la amnistía y el blindaje de la PEC - 21/09/2025 (Foto: REUTERS/Amanda Perobelli)

Cuando el pueblo se alza, ninguna armadura puede resistir. La llamada Propuesta de Enmienda de Blindaje —prefiero la Propuesta de Enmienda contra el Bandidaje— quedó sepultada en la Comisión de Constitución y Justicia del Senado gracias a la presión de las calles. No fue un acto de conciencia de los senadores; fue la fuerza del pueblo la que obligó a la retirada.

Cuando miles de brasileños salieron el domingo (21) a decir "no" a este absurdo, el Congreso recibió un mensaje claro: la democracia no es negociable. Esta movilización fue el resultado de la acción conjunta de sindicatos, movimientos sociales y organizaciones de base que comprendieron el riesgo que corría Brasil. Una vez más, el movimiento sindical jugó un papel esencial, convocando, organizando y haciendo eco de la voz de la clase trabajadora que exigía justicia e igualdad, no privilegios para los corruptos y golpistas.

Vimos claramente la contradicción de la extrema derecha, que hasta hace unos días defendía la propuesta a capa y espada, pero que, ante la presión popular, ha dado marcha atrás vergonzosamente. No nos engañan. Sabemos que, de no ser por el ruido callejero, habrían pisoteado la Constitución para garantizar la impunidad de los parlamentarios vinculados a la corrupción, el crimen organizado e incluso las milicias.

Pero no olvidemos nuestra obligación de renovar el Congreso actual. De lo contrario, habrá innumerables batallas contra propuestas tan absurdas como la Enmienda Constitucional contra el Bandidaje. La fuerza popular ha demostrado que puede bloquear los reveses, pero solo cambiando la composición del Parlamento será posible impulsar una agenda verdaderamente progresista y popular.

El intento de blindaje no fue una defensa de la democracia ni de la libertad de expresión, como algunos pretendían afirmar. Al contrario, fue un ataque directo al control social, al derecho de los brasileños a supervisar a sus representantes. Fue la institucionalización de la impunidad. Y el punto central fue la valentía de las personas en movimiento que impidieron que este acto vergonzoso se convirtiera en ley.

Este resultado solo demuestra que la lección es simple. Cuando la población se alza, cambia el rumbo de la política. Cambia el rumbo de la nación. Solo cuando los trabajadores se afilian a sus sindicatos, cuando los movimientos populares se organizan, solo cuando salimos a las calles, podemos frenar los intereses de la élite que insiste en legislar para su propio beneficio. No es casualidad que la propuesta fuera sepultada precisamente después de las protestas masivas.

Y no podemos detenernos aquí. El Congreso sigue estancando propuestas que realmente importan a la ciudadanía, como la exención del impuesto sobre la renta para quienes ganan hasta R$5, el fin de la escala de 6 por 1 sin reducción salarial y la tributación de las grandes fortunas. Estos son los temas que deberían debatirse, no las enmiendas constitucionales (PEC) que intentan proteger a los delincuentes de cuello blanco.

La derrota de la Propuesta de Enmienda Blindada (PEC) fue una victoria colectiva. Fue la imposición de la democracia, la valentía y la organización popular. Pero, sobre todo, consolidó una certeza que nos conmueve: que sin gente organizada en las calles, sin sindicatos movilizados, sin trabajadores con la frente en alto y los puños en alto, la política se encierra en sí misma y se distancia de las verdaderas necesidades del país.

Por eso, mantengámonos firmes en la certeza de que es a través de la lucha, la coordinación sindical y la movilización social que enterraremos no sólo esta indecente PEC, sino todo proyecto que atente contra los derechos del pueblo y el futuro de nuestra democracia.

¡El pueblo unido jamás será vencido!

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

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