Lo que está en juego es más que la simple permanencia de Levy en el cargo.
“Más importante que la permanencia de Levy en el cargo es mantener la calificación de ‘buen contribuyente’, que garantiza al país y a las empresas nacionales mayor crédito e inversión. Por eso, antes de partir hacia la cumbre del G20, Levy pidió al gobierno que unificara su discurso en torno a la necesidad de un superávit fiscal en 2016”, afirma Leonardo Attuch, editor de 247. “Esto significa que le corresponderá al Congreso Nacional colaborar en la búsqueda de soluciones para el déficit proyectado para el próximo año. En este sentido, una voz sensata fue la del diputado Ricardo Barros (PP-PR), quien declaró que es mejor aumentar los impuestos que perder la calificación de ‘buen contribuyente’”. Este sábado, Levy defendió un impuesto transitorio para 2016.
La última semana en Brasil fue similar a una de hace muchos años, que casi se había desvanecido de la memoria: un aumento del dólar, una subida de los tipos de interés futuros y rumores sobre la inminente caída del ministro de Hacienda, que fueron desmentidos el jueves cuando el jefe de gabinete, Aloizio Mercadante, garantizó que Joaquim Levy permanece en el cargo.
El detonante de este movimiento fue la presentación al Congreso de una propuesta de presupuesto con un déficit de 30,5 millones de reales. Los inversores interpretaron esto como una señal de que, sin equilibrio fiscal, Brasil podría perder su calificación crediticia de grado de inversión, que tanto esfuerzo le había costado conseguir durante el gobierno de Lula.
Más importante que la permanencia de Levy en el cargo es mantener esta buena calificación crediticia, que garantiza al país y a las empresas nacionales mayor acceso al crédito y la inversión. Precisamente por este motivo, antes de partir hacia la cumbre del G20, Levy solicitó al gobierno que unificara su discurso en torno a la necesidad de un superávit fiscal en 2016.
Esto significa que corresponderá al Congreso Nacional colaborar en la búsqueda de soluciones para el déficit proyectado para el próximo año. En este sentido, una voz sensata fue la del congresista Ricardo Barros (PP-PR), quien afirmó que es preferible aumentar los impuestos a perder la calificación crediticia. En otras palabras, el daño de una posible rebaja sería mayor que el de un sacrificio temporal para los contribuyentes.
Por lo tanto, no sorprenderá que, en las próximas semanas, los poderes Ejecutivo y Legislativo retomen el debate sobre posibles medidas fiscales, como el regreso del impuesto CPMF, aunque sea con otro nombre, o el aumento de impuestos como el impuesto Cide, que grava los combustibles y podría impulsar la competitividad del sector azucarero y del etanol. Lo que está en juego es mucho más importante que los rumores sobre el impuesto.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
