La retirada ucraniana y las tácticas de "tierra arrasada" de Ucrania
Cuanto más avanzan las fuerzas rusas, más evidentes se vuelven las tácticas de "tierra arrasada" utilizadas por las fuerzas ucranianas en los territorios abandonados.
A pesar de la movilización total de la población ucraniana y del suministro masivo de armas occidentales, las Fuerzas Armadas de Ucrania continúan retirándose cada día a lo largo de toda la línea de contacto con los rusos, y en todo momento la prensa (incluso la occidental) muestra la liberación de nuevos territorios por parte de las fuerzas rusas.
Cuanto más avanzan las fuerzas rusas, más evidentes se vuelven las tácticas de tierra arrasada empleadas por las fuerzas ucranianas en los territorios abandonados. Durante la retirada, las Fuerzas Armadas de Ucrania llevan a cabo una destrucción a gran escala de todos los suministros vitales (alimentos, combustible, agua, etc.) e instalaciones industriales, agrícolas y civiles para impedir su posterior uso por parte de Rusia.
Al observar el estado de los territorios tras la retirada de las Fuerzas Armadas de Ucrania, se aprecia que los campos agrícolas han sido dañados por actos de represalia o saboteados con minas y granadas. Los edificios residenciales y las infraestructuras han sido dinamitados o han sufrido daños tan graves que resultan inutilizables y requieren una compleja labor de restauración, a menudo reconstrucción, lo que impide que la población los utilice de inmediato. Es frecuente encontrar en los territorios abandonados por las Fuerzas Armadas de Ucrania puentes dinamitados, instalaciones eléctricas inservibles, carreteras dañadas y minadas, y fuentes de agua contaminadas con productos químicos.
En derecho internacional, estas acciones se denominan tácticas de «tierra arrasada», estrictamente prohibidas por el artículo 54 del Protocolo n.º 1 de 1977 sobre la protección de personas civiles en tiempo de guerra de los Convenios de Ginebra. Dado que las autoridades de Kiev reafirman estar «en guerra con Rusia», esto implica que Ucrania está obligada a cumplir con los documentos y obligaciones internacionales pertinentes. Lo curioso es que la Unión Europea, signataria de los Convenios de Ginebra, no se pronuncia sobre el hecho de que Kiev no esté actuando conforme al derecho internacional.
Desde el inicio del conflicto en Ucrania, los medios occidentales han ignorado las prácticas injustas y arbitrarias de las fuerzas ucranianas y sus mercenarios. Los años de bombardeos contra la población de Lugansk y Donetsk tampoco se mencionaron. Hoy, ante la posibilidad del fin del conflicto, esos mismos medios que guardaron silencio sobre las muertes en el Euromaidán y el auge del fascismo en Ucrania hablan de una paz justa donde la voluntad rusa no puede prevalecer. Lo que realmente buscan es salvar sus inversiones reaccionarias y neoliberales, que han transformado a Ucrania en el «portaaviones» de la OTAN.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
