El siglo chino
“Las Rutas de la Seda expresan la nueva China y la nueva Asia, que se proyectan como el futuro de la humanidad en el siglo XXI”, afirma Emir Sader.
En la tercera década de este siglo, podemos decir que ya vivimos en el siglo chino. Una época en la que el producto interior bruto se está trasladando de las economías desarrolladas de Occidente a las de Oriente a un ritmo y una escala asombrosos. Las proyecciones predicen que para 2050, la renta per cápita, en términos de paridad de poder adquisitivo, se sextuplicará en Asia, lo que enriquecería a otros tres mil millones de habitantes del continente. Al prácticamente duplicar su participación en el PIB mundial hasta el 52%, recuperará la posición dominante que ostentaba hace unos 300 años, antes de la Revolución Industrial.
El desplazamiento del poder económico global hacia Asia puede ocurrir con mayor o menor rapidez, pero la dirección general del cambio y el carácter histórico de esta transformación son claros. Podría decirse que estamos experimentando una inversión del carácter del mundo anterior al auge de Occidente.
El ritmo de crecimiento de Asia y la magnitud de las transformaciones que está experimentando son impresionantes. Para 2027, el PIB combinado de las ciudades asiáticas ya será mayor que el de las ciudades norteamericanas y europeas juntas, y se espera que las supere tan solo un 17 % años después.
El hecho que más impresiona a David Harvey es que, en sólo dos años, los chinos consumieron la misma cantidad de cemento que Estados Unidos consumió en todo el siglo pasado.
La economía china ya es la mayor del mundo en términos de PIB. Si la economía china prospera, el resto del mundo prospera. Si entra en recesión, la evolución del capital en su conjunto sufre un tremendo impacto.
China mantiene su postura marxista. El último Congreso del Partido declaró su plan de alcanzar una economía plenamente socialista para 2050. Esta economía se caracterizaría por la igualdad, la democracia, una relación armoniosa con la naturaleza y un mundo cultural de belleza y excelencia. Esto se lograría mediante la acción del Partido Comunista.
El principal proyecto paralelo a estas transformaciones es la denominada "Una Franja y una Ruta", pilar de la política económica y exterior del presidente Xi Jinping. Las Rutas de la Seda expresan la nueva China y la nueva Asia, que se proyectan como el futuro de la humanidad en el siglo XXI.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.


