La importancia de la derrota de los golpistas en el Senado.
Aunque Temer lo considera su único salvavidas, entregar las propuestas de reforma a quienes lo financiaron ya no puede considerarse pan comido. Ahora es evidente que la reforma previsional no se aprobará en la Cámara de Diputados tal como la presentó el gobierno. Con cada escándalo de corrupción que involucra al propio presidente usurpador, obtener la mayoría de dos tercios necesaria para aprobar esta enmienda constitucional se vuelve cada vez más lejana.
El gobierno ilegítimo sigue teniendo una amplia mayoría, tanto en la CCJ (Comisión de Constitución como en la de Justicia). (Comisión de Constitución y Justicia), como en el pleno del Senado, para aprobar la reforma laboral. Más aún porque se trata de un proyecto de ley cuya aprobación depende de una mayoría simple.
Sin embargo, la victoria de la oposición por 10 a 9 en la Comisión de Asuntos Sociales del Senado el martes 20 de junio va más allá del mero simbolismo. Podría ser un factor que refuerce la lucha contra las reformas, a favor de "Fuera Temer" y "Elecciones Directas Ya".
La impresión que se tiene es que el pequeño segmento que aún apoya la permanencia del golpista en el Palacio del Planalto se limita a cerca de 400 parlamentarios, entre diputados y senadores, anclados en sectores del mercado financiero y de los medios de comunicación.
En nombre de la aprobación de reformas que privan a la ciudadanía de sus derechos más básicos para aumentar los márgenes de ganancia de las corporaciones, los partidos golpistas han decidido morir abrazando a Temer. Pero nada impide que aumenten las deserciones entre sus miembros.
Simplemente no acepto la comparación con los kamikazes japoneses, porque los pilotos japoneses que volaron sus aviones cargados de explosivos contra objetivos enemigos estaban impulsados por el patriotismo y la fe. Muy diferente de los intereses no confesados que motivan a quienes apoyan a Temer en el parlamento.
Si bien es cierto que la fractura dentro del bloque golpista en los medios de comunicación y otros sectores que planearon y ejecutaron la ruptura del orden democrático se debe únicamente al rechazo casi unánime a la figura de Temer, y no al cuestionamiento de las reformas, también es innegable que el clima para su paso por el Congreso fue nuevamente favorable.
Aunque Temer lo considera su único salvavidas, entregar las propuestas de reforma a quienes lo financiaron ya no puede considerarse pan comido. Ahora es evidente que la reforma previsional no se aprobará en la Cámara de Diputados tal como la presentó el gobierno. Con cada escándalo de corrupción que involucra al propio presidente usurpador, obtener la mayoría de dos tercios necesaria para aprobar esta enmienda constitucional se vuelve cada vez más lejana.
Ante este escenario, la victoria de la oposición en la CAS (Comisión de Asuntos Sociales) del Senado, rechazando el informe del senador Ricardo Ferraço y aprobando el del senador Paulo Paim, puede dar un nuevo impulso a las movilizaciones populares contra las reformas, que son rechazadas por el 85% de la población, como atestiguan las encuestas.
Queda por ver cuánto tiempo los parlamentarios que dependen de los votantes insistirán en continuar su marcha hacia la horca, manteniendo en el gobierno a un presidente acusado de corrupción, crimen organizado y obstrucción a la justicia. Queda por ver si seguirán desafiando al pueblo con reformas que, de aprobarse, devolverán a Brasil a los tiempos de la Antigua República. La suerte sigue en juego.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
